Accidente in itinere: Requisitos

Accidente in itinere: Requisitos
Un accidente in itinere es el que se produce cuando un empleado acude a su lugar de trabajo o vuelve de él, así que es importante definir sus condiciones

El accidente in itinere es un tipo más de los accidentes de trabajo. Como tal, tiene unas consecuencias similares a ellos para los empleados y empleadores. Sin embargo, se distingue de los accidentes comunes por el hecho de que no se va a dar en un centro de trabajo al uso. La expresión latina in itinere significa, en castellano, en el camino, lo que ya proporciona una pista sobre la naturaleza de estos accidentes laborales. 

Esta clase de accidentes está regulada en el artículo 115 de la Ley General de la Seguridad Social. A grandes rasgos, el concepto de accidente in itinere implica la generación de un daño corporal para el trabajador cuando iba a su lugar de trabajo o volvía de él. Por consiguiente, se trata de accidentes que, en el caso de no haber tenido que ir al trabajo, no se hubieran producido. 

Existen unas premisas que permiten identificar un accidente in itinere. No obstante, cabe señalar que esta noción está siendo ampliada mediante una jurisprudencia que está poniendo en valor, entre otras cosas, la necesidad de salvaguardar la conciliación entre la vida familiar y la laboral

A continuación, se desgranan los aspectos esenciales de esta tipología de accidentes. 

¿Cuáles son los requisitos de estos accidentes?

En primer lugar, hay que remarcar que estos accidentes se asocian de un modo directo o indirecto a la faceta laboral de quien los ha padecido. Por consiguiente, si se sacara de la relación de hechos que ha desembocado en la enfermedad o el accidente la variable del trabajo, no se hubiera dado esta incidencia.

La consideración de accidente in itinere, por otro lado, derivará de los daños o enfermedades que tengan su origen en alguno de estos desplazamientos. Un infarto en carretera, sin ir más lejos, puede ser debido al estrés que se ha acumulado durante la jornada de trabajo. Como se puede comprobar, siempre ha de existir un nexo entre la causa y el efecto, en el que estén presentes, respectivamente, tanto el trabajo como la dolencia. 

Por lo que respecta al establecimiento de esta relación causal, su veracidad quedará patente en la concurrencia de las siguientes premisas.

  • Factor cronológico. Se trata de la demostración de que el incidente se ha producido en los trayectos de ida o vuelta del trabajo. Por lo tanto, se evalúa que el horario en el que se produjo se encuentre razonablemente cercano a las horas de principio y final de la jornada laboral. La jurisprudencia, por su parte, ha incluido en estos trayectos, por razones de optimización de la conciliación laboral, no solo la residencia familiar habitual del empleado, sino también la distinta que pueda llegar a utilizar durante los fines de semana. 
  • Factor topográfico o geográfico. Se refiere a que los desplazamientos tanto de ida como de vuelta se hayan realizado por el que se considere el trayecto habitual y lógico. Por otro lado, este argumento no significa que en todas las ocasiones el factor topográfico remita al camino más corto entre el domicilio del empleado y su lugar de trabajo.
  • Factor relativo a la idoneidad del medio. Tiene que ver con el empleo de un medio de transporte apropiado para la distancia que se ha de recorrer para llegar al trabajo o volver de él y las condiciones propias del trayecto en cada momento. En este sentido, la adecuación del medio de transporte puede llegar a incluir tanto al coche como a la bicicleta, a la moto o incluso al patinete. 
  • Factor teleológico. Es el que depende de los objetivos. La meta principal, por lo tanto, está clara: llegar al trabajo o volver desde él. Así que importa especialmente que estos sean los fines principales y directos.

En resumidas cuentas, desplazamiento, lugar de trabajo y domicilio (entendido este, como ya se ha adelantado, en un sentido amplio) constituyen las tres variables de la ecuación de causalidad propia de todo accidente in itinere.

Las consecuencias de los accidentes in itinere

La primera consecuencia a tener en cuenta es que, si se demuestra que un accidente tiene relación con el ámbito laboral, la percepción de la indemnización que recibirá el trabajador será muy superior (en términos económicos y en otras condiciones) a la que recibiría si, en lugar de las contingencias profesionales, se valoraran las comunes. 

La primera diferencia que es preciso retener es que se percibirá una prestación mensual por incapacidad temporal de igual o mayor cuantía que cuando se ha reconocido una incapacidad temporal común. Esta diferencia se justifica por el hecho de que en las bases de las contingencias profesionales se computan las horas extraordinarias. Asimismo, no se va a exigir, en este aspecto, ningún periodo mínimo de cotización, como el de 180 días que se requiere cuando se gestiona una contingencia común.

Por otro lado, la entidad que se encargue de la cobertura de las contingencias profesionales se hará cargo de la asistencia sanitaria pertinente. Esta, por su parte, incluye en los tratamientos las operaciones quirúrgicas plásticas y reparadoras precisas. 

Por lo que respecta a la percepción de las indemnizaciones, hay que recalcar que existen dos vías posibles. Por una parte, la relativa a la existencia de lesiones permanentes no invalidantes o perjuicios estéticos. Por otra, la asociada a la responsabilidad civil contraída por un empleador que no ha cumplido con sus obligaciones legales.

Por último, en el marco de los incumplimientos de las normativas de prevención de riesgos laborales, se le puede imponer una condena a la empresa que implique un recargo de la prestación a abonar en los supuestos de concesión de la incapacidad permanente. En este sentido, se incrementaría el coste de las pagas mensuales a percibir por parte del trabajador incapacitado. Dicho recargo, el cual oscilaría entre un 30 y 50 %, iría en consonancia con el grado de gravedad de la omisión en materia de medidas de seguridad que es responsabilidad última del empleador. 

La influencia de la jurisprudencia en los accidentes in itinere

Finalmente, vale la pena analizar cómo la actividad de los tribunales está contribuyendo a cambiar la interpretación de determinados aspectos que intervienen en la consideración de los accidentes in itinere. Como se ha avanzado, se está efectuando una actualización de los criterios jurisprudenciales que conlleva tanto una adaptación a las modernas nuevas formas de trabajo, comunicaciones y transporte como una creciente sensibilidad ante la necesidad de poder conciliar de un modo saludable la vida familiar y la laboral. 

No cabe duda de que los ejemplos de casos reales facilitan la comprensión de las posiciones de la jurisprudencia que se están aplicando actualmente. En las siguientes líneas se repasan algunos de los que permiten entender en qué sentido se están produciendo estas modificaciones, las cuales no alteran, por otra parte, el fondo de la tipificación del concepto accidente in itinere. Simplemente se adaptan a las nuevas circunstancias que influyen en su definición en cada caso. 

Como observación interesante antes de valorar los ejemplos que se van a describir a continuación, hay que remarcar que muestran la jurisprudencia de los distintos Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas e incluso del Tribunal Supremo.

  • Un infarto y una insuficiencia cardíaca tienen más posibilidades de ser considerados accidentes in itinere a la vuelta del trabajo que en el camino hacia este. Existe una argumentación que puede llegar a ser deducida con cierta facilidad. Las responsabilidades propias del puesto de trabajo y una sintomatología que ya empezó a notarse durante la jornada laboral pueden ser justificaciones de este tipo concreto de accidente in itinere.
  • También se dará esta consideración, por ejemplo, cuando la incidencia se produzca en el marco del descanso de una jornada partida. Por ejemplo, en el trayecto descrito entre el lugar del trabajo y un restaurante en el que se haya comido. La importancia del trayecto de uno de estos accidentes la otorga el centro de trabajo y no el domicilio particular del empleado.
  • Algo similar se puede señalar cuando, en el marco del horario laboral, se registra un accidente cuando se acude a uno de los reconocimientos médicos que la empresa incluye en el contrato del trabajador.
  • Aunque el accidente pueda llegar a producirse a una distancia de 15 km, como sucede en este caso concreto, si su contexto es la recogida de un hijo en el centro educativo en el que el menor se encuentra escolarizado, debe ser definido como in itinere. Una vez más se valora que no se rompe el nexo que implica realizar un camino asociado al centro de trabajo. Además, poner en valor el hecho de recoger a un hijo en su colegio supone ser sensible a los problemas de conciliación entre la vida familiar y laboral. 
  • Este último caso es el que remite a una Sentencia del Tribunal Supremo. Concluye que se da un accidente in itinere también cuando un trabajador se haya desviado del camino más corto a realizar por haber recogido a otros compañeros de la plantilla. 

En definitiva, la jurisprudencia está ampliando los motivos que justifican la catalogación como accidente in itinere, lo que redunda en la protección de los derechos de los trabajadores.

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