Becarios: ¿Relación laboral?

Becarios: ¿Relación laboral?
Las Becas son ayudas a los estudiantes para su formación práctica. A veces, los contratos de prácticas esconden en realidad una relación de laboralidad

El término becario se refiere al del estudiante que realiza prácticas en una empresa, pública o privada, para adquirir experiencia profesional, reciba compensación económica o no. También es la palabra que define a la persona que se incorpora a un proyecto de investigación o que recibe una ayuda económica para movilidad o estudios.

Una beca se entiende como una ayuda. El becario que se incorpora a una empresa o a un proyecto por el que es becado no tiene una relación laboral, sino un contrato de prácticas. En determinados supuestos sí que tiene que estar dado de alta en el Régimen de la Seguridad Social, si no está obligado al alta, y sí que ha de contar con un seguro de accidentes. En caso de que perciba remuneración o compensación económica, esta no se iguala a la nómina de un trabajador. No se trata de un salario, sino de una ayuda.

Sin embargo, en muchas ocasiones, la línea que separa las funciones del becario de las de un trabajador son tan finas que se confunden y rozan el fraude. Detrás de la figura del becario se esconde, a veces, una relación laboral. Una situación que contribuye a la precariedad laboral del ahora todavía estudiante o recién titulado.

Jurisprudencia sobre una relación laboral encubierta: caso Imaginarium

El Juzgado de lo Social de Madrid, en susentencia nº 28 de 30 de diciembre de 2015, resolvió la existencia de relación laboral entre la empresa Imaginarium S.A. y algunas trabajadoras contratadas como becarias. La resolución judicial no fue fruto de una demanda, sino de una inspección rutinaria de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Madrid.

En la visita que hicieron los inspectores, se puso de relieve que las becarias realizaban, en realidad, funciones más propias de un puesto de trabajo, tales como asesorar a los clientes, explicar el funcionamiento o características de un producto, cerrar una venta o limpiar un establecimiento.

El magistrado que dictó la resolución se basó en la jurisprudencia que separa una beca de una relación laboral propiamente dicha. Las tareas del becario no responden a una contraprestación económica, sino a ser merecedores de una beca. La beca y el contrato de trabajo se diferencian en que la empresa no se beneficia de la actividad del becario, sino que contribuye a su formación. Por tanto, no puede obtener un beneficio fruto de su esfuerzo.

En la sentencia se indica que la actividad que desempeñaban las estudiantes no era en beneficio de su formación, sino que eran actividades profesionales de la empresa, por lo que debían tener un contrato de trabajo y no una beca.

Tipos de contratos de prácticas

Es bastante común pensar que los contratos de prácticas eximen a la empresa del alta en la Seguridad Social del becario. No siempre es así, ya que en España existen diferentes tipos de contratos de prácticas, cada uno de ellos con características propias.

Prácticas de los alumnos que cursan módulos de Formación Profesional

Las prácticas en empresas o administraciones públicas son una parte fundamental de los módulos de Formación Profesional. Es más, las prácticas son un derecho y una obligación del estudiante y están reguladas en elartículo 42.2 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayohttps://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2010-11426&p=20150718&tn=0-LOE, de Educación, que indica que el currículo de la Formación Profesinal ha de incluir la fase de formación práctica en los centros de trabajo. Una formación que será regulada por las administraciones educativas y de la que podrán quedar exentas las personas que acrediten la correspondiente experiencia laboral.

En el Real Decreto 1536/2006, de 15 de diciembre, por el que se establece la ordenación de la formación profesional del sistema educativo, se puntualiza que el módulo de formación en centros de trabajo “no tendrá carácter laboral”.

Posteriormente, en la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), de 13 de diciembre de 2013 y, en concreto, en el Real Decreto 127/2014, de 28 de diciembre, en su artículo 11 sobre Módulo Profesional en los Centros de Trabajo, se puntualiza de nuevo el carácter no laboral de las prácticas y se indican las finalidades del módulo. Unos fines que consisten en adquirir competencias profesionales para completar la formación del centro de estudios, completar conocimientos o adquirir una madurez profesional.

Los alumnos de prácticas de Formación Profesional disponen del seguro escolar y de un seguro de accidentes, pero al no haber relación laboral, la empresa no tiene que gestionar su alta en el Sistema de la Seguridad Social.

Programas de Cooperación Educativa para los alumnos de las universidades

El régimen jurídico que regulaba estos Programas de Cooperación Educativa era el del Real Decreto 1707/2011, de 18 de noviembre. Sin embargo, la normativa fue anulada por el Tribunal Supremo en su sentencia del 21 de mayo de 2013.

El Alto Tribunal resolvió que los estudiantes universitarios que realicen prácticas extracurriculares en centros de trabajo han de ser dados de alta como becarios en el sistema de la Seguridad Social, desde el 28 de mayo de 2013.

Las prácticas universitarias pueden ser de dos tipos: las externas académicas o curriculares que forman parte del Plan de Estudios y las externas extracurriculares. En las académicas no se entiende que haya relación laboral y, por tanto, los becarios no han de ser dados de alta en la Seguridad Social, ni están afectados por la sentencia del Tribunal Supremo.

En cambio, las prácticas externas extracurriculares que los estudiantes pueden realizar por su cuenta, para adquirir experiencia, pero sin que sean las obligatorias del Plan de Estudios, sí que están sujetas al alta en la Seguridad Social. En un principio no lo estaban al tener la consideración de formativas, pero la sentencia del Alto Tribunal obliga, desde el 28 de mayo de 2013, a que las empresas que acojan estudiantes bajo esta modalidad gestionen su alta en el sistema de la Seguridad Social.

Prácticas de licenciados universitarios y titulados de Formación Profesional sin experiencia

Es una modalidad que suele preceder al contrato de trabajo, pero más económica para las empresas. Es una forma de acceder al mercado laboral bajo un régimen más flexible, puesto que los beneficiarios de las becas ya han finalizado sus estudios, han realizado prácticas en centros de trabajo y ahora se ven obligados a pasar por este tipo de contratos de prácticas para adquirir experiencia.

Este tipo de Becas están reguladas por el Real Decreto 1543/2011, de 31 de octubre. Se trata de prácticas no laborales en empresas o grupos empresariales que hayan firmado un convenio con el Servicio Público de Empleo. Estas becas sí que son remuneradas con, al menos, el 80 % del Indicador de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) mensual vigente. Aunque no exista una relación laboral, los alumnos sí que han de estar dados de alta en la Seguridad Social y cotizar durante el tiempo que dure la beca.

Prácticas del Subsistema de Formación Profesional para el Empleo

Estas prácticas están diseñadas para la reinserción laboral de trabajadores desempleados que participen en fases de formación y como complemento a la formación teórica. Se regulan a través del RD 395/2007 de 23 de marzo.

Al ser consideradas prácticas profesionales no implican la existencia de relación de laboralidad entre las empresas y los alumnos. En el acuerdo que se firme, se indicará el contenido de las Becas, la duración, el lugar, el sistema de evaluación y el de tutorías. Eso sí, los alumnos no están dados de alta en la Seguridad Social, pero si que disponen de un seguro de accidente y podrán percibir remuneración económica en concepto de ayuda al transporte, manutención o alojamiento. Nunca como contraprestación laboral.

Las fronteras del fraude

Los diferentes tipos de Becas de estudiantes o titulados facilitan la adquisición de experiencia para que los alumnos puedan entrar en mejores condiciones en el mercado laboral. Ese es su verdadero espíritu, sin embargo, en ocasiones la realidad económica induce a la duda de si se trata de verdaderas becas formativas o son relaciones laborales encubiertas.

Existen algunas situaciones que quedan al margen de los supuestos planteados y pueden considerarse alegales. Son los casos de los alumnos que se benefician de una beca concedida por un tercero, en muchos casos fundaciones, y cuya calificación jurídica suscita muchas dudas al existir una compensación económica.

La jurisprudencia dictada hasta el momento delimita las diferencias entre beca y posible fraude escondido tras unas prácticas. Al final, la línea que separa ambos casos es el interés que predomina, si se prima la formación y las tareas del estudiante están destinadas a ello o, si por el contrario, la actividad del becario se traduce en un beneficio para la empresa. En este último caso, es demostrable que existe relación laboral.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando la organización es sin ánimo de lucro o si las tareas del becario no aportan un beneficio? Ante esta duda, cabría plantearse otro escenario. Si no existe lucro por la aportación del estudiante, el criterio que debe regir es si la actividad que realiza el alumno es necesaria para la organización o la empresa, es decir, si se trata de tareas propias de un trabajador. En este caso, también se estaría ante una relación de laboralidad.

Formación relacionada

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir