Becas en empresas. Obligaciones en materia de seguridad social

Becas en empresas. Obligaciones en materia de seguridad social
Las becas son sin duda alguna una de las mejores formas de que un gran talento empiece su carrera laboral, una forma de pulir las cualidades de los mejores

Desde siempre, las becas en empresas han sido un instrumento más para la formación laboral y la promoción de jóvenes ávidos de tener experiencia y un lugar en el mercado, que les situase en la mejor posición, para así poder alzarse años más tarde a una posición de prestigio.

Es cierto que muchas empresas siguen aún con esas pautas de ofrecer becas, promocionando a graduados y másteres noveles (antiguos diplomados y licenciados) con el objetivo de cazar un talento que a la postre suponga una persona formada y experimentada en su puesto de trabajo. Por eso, la empresa debe saber qué derechos, obligaciones, remuneración, y qué convenio y cotización deben tener los becarios que contrate.

Contratación

Lo primero a tener en cuenta es que existe una nueva obligación en este sentido regulada en la disposición adicional quinta del Real Decreto-Ley 28/2018, de 28 de diciembre, publicado en el BOE de 29 de diciembre de 2018. En esta norma se obliga a cotizar a la Seguridad Social a todos los que realicen prácticas no laborales (más conocidos como becarios). En este sentido se introducen a los que realicen prácticas con convenio de Universidad, FP u organismos públicos de contratación como el SEPE.

En la citada orden tampoco se especifica si las prácticas son curriculares o no curriculares, con lo que se incluyen a ambas. No obstante, desde ámbitos de la universidad se ha pedido que las prácticas curriculares, es decir, las que se deben hacer obligatoriamente como parte de una titulación universitaria para poder completar el título, estén exentas de cotizar.

La normativa actual tampoco distingue entre prácticas remuneradas y no remuneradas, obligando a cotizar a todas y cada una de ellas. En este sentido parece lógico que lo que la nueva norma busca es equiparar ambas modalidades, puesto que la remuneración es voluntaria por parte de la emrpesa, y hubiera supuesto un agravio a aquellos becarios que tuvieran remuneración en sus becas.

La presente Ley no tiene carácter retroactivo, es decir, que solo afectará a los becarios que se incorporen a las empresas a partir del día siguiente de que entre la misma en vigor. Esta entrada en vigor deberá ser en un plazo inferior a tres meses.

Convenio regulador

Tanto en el caso de las prácticas remuneradas como las no remuneradas, los becarios tienen una serie de derechos y obligaciones, además de ser dotados de una cierta dignidad, incrementada por esta nueva normativa, como se verá más adelante en este artículo.

Todos tienen un convenio regulador de las actividades formativas que van a realizar en los centros de trabajo (que lo firman el estudiante, el centro de estudios y la empresa), donde debe quedar claro qué tipo de actividad se va a desarrollar.

En este sentido se debe recordar que no se pueden realizar actividades laborales propias de un trabajador contratado, aunque a efectos de Seguridad Social así sea, como se está viendo en este artículo. Esto es debido a que esta relación contractual por convenio se establece con un estudiante, no con una persona que se encuentra en activo en búsqueda de un empleo, y la posición que ocupe el estudiante tampoco debe considerarse un puesto de trabajo como tal, sino un lugar donde complete su formación con un articulado más práctico.

Se deben especificar horario y condiciones, así como duración total de las mismas. En este caso, el estudiante debe ser tutelado y dirigido por un profesor del centro educativo que interviene en el acuerdo, y un profesional de la empresa donde realizará su formación.

Por todo, los estudiantes tienen el derecho y la obligación de conocer las normas que se difieran en materia de prevención de riesgos laborales dentro de la empresa donde estarán en formación. También deberán asistir a sus actividades académicas, y el horario de estancia en la empresa debe ser flexible ante esta circunstancia, siempre que el becario lo avise con suficiente antelación.

En último lugar, el becario debe ser evaluado después de haber realizado las prácticas, ya sea porque estas pertenezcan a un plan de estudios y cuente esta nota para su expediente académico o porque se precise de una valoración para futuras acciones.

Por tanto, hay que tener muy claro que esta relación es de tipo académico y no de tipo laboral. Por eso, al no ser empleados de la empresa, entre otras cosas, no pueden ser despedidos, tampoco tienen derecho a indemnización. Aunque sí es cierto que la empresa siempre se suele reservar el derecho de poder cancelar el convenio en cualquier momento.

Cotización

Estado actual

Como ya se ha comentado, hasta el momento no era obligatorio cotizar a la Seguridad Social por los becarios que no tenían remuneración. Por contra, sí debían darse de alta, y cotizar, los becarios que percibían una retribución económica.

Además, las prácticas que formaban parte de un plan de estudios universitario o no, es decir las prácticas curriculares, estaban bonificadas al 100 % por la Seguridad Social, cosa que no sucedía con prácticas extracurriculares.

Protección de la Seguridad Social

La pregunta que nos surje entonces es saber cómo queda la protección de la Seguridad Social en la nueva normativa. Lo primero a tener en cuenta es que ahora se incluyen dentro de este ámbito de protección a todas las personas que pertenecen a algún programa de formación y de prácticas que sean no laborales y académicas. En concreto, se pueden citar las siguientes modalidades:

  1. Aquellas personas que realicen prácticas de formación en empresas, instituciones o entidades que estén incluidas en algún programa de formación.
  2. Aquellas personas que realicen algún tipo de práctica no laboral en empresas.
  3. Aquellas personas que hagan prácticas académicas externas, sea cual sea ese origen académico, tengan carácter remunerado o no. Por tanto, en este caso, la norma se refiere a aquellas prácticas que se realizan en entornos universitaros (titulaciones de grado y máster), y también a aquellas prácticas realizadas por alumnos de formación profesional de grado medio o superior.

¿Quién debe pagar la cotización?

La nueva norma establece a quién corresponde cumplir con las obligaciones ante la Seguridad Social:

a) Si las prácticas y/o programas formativos fueran remunerados, se asignará dicha responsabilidad a quien corresponda de acuerdo con la normativa que se tenga que aplicar en el caso concreto de la firma del convenio de práctica.

b) En el caso de prácticas y programas formativos que no se encuentren remunerados, estará obligada ante la Seguridad Social la empresa, institución o entidad donde se realicen los trabajos provinientes de las prácticas, a menos que en convenio o acuerdo de colaboración entre centro educativo y entidad se disponga lo contrario, que en ese caso será dicho centro de formación el que costee las cuotas de la Seguridad Social.

En el caso del régimen en el que cotizarán, lo harán en el Régimen General de la Seguridad Social, es decir, serán asimiladas como trabajadores de las empresas por cuenta ajena a todos los efectos, con la salvedad de que no contarán con la protección de desempleo, aunque como ya se ha dicho, las obligaciones dentro del organigrama de la entidad no podrán ser como las que tenga un trabajador de plantilla, ya que no se debe olvidar el hecho de que los becarios son estudiantes a todos los efectos.

Otras consideraciones sobre las prácticas

Desde hace años, la Unión Europea sostiene la necesidad de que las prácticas que se realicen tengan una cierta calidad más que cantidad, es decir, que no se influya ni se insista tanto en un tiempo concreto de estancia del estudiante en estas prácticas, y sí se haga constancia del nivel de aprendizaje que este llega a obtener por este proceso formativo más práctico. Esto es, que las prácticas sirvan para que quienes las realizan aprendan.

Hay estudios que indican que cada vez los alumnos realizan más tiempo de prácticas antes de encontrar su primer trabajo, siendo este apartado desde el punto de vista del alumno como un efecto diferenciador con respecto a otros candidatos frente a la obtención de un empleo.

Esto es, existen empresas que precisan en los currículos de los aspirantes que hayan realizado previamente un número de meses de prácticas en otras empresas, por eso en ocasiones existen alumnos que quieren atesorar mucho tiempo de práctica antes de enviar su primer currículum o de contestar a una oferta de trabajo.

Sobre la calidad, existe un informe realizado por Repubblica degli Stagisti que relata como podría existir una relación entre las prácticas de calidad y la remuneración, es decir, que si son remuneradas hay más posibilidades de que tengan más calidad que las que no tienen remuneración. Estas últimas suelen ser de menos calidad para el alumno, es decir, el nivel de aprendizaje valorado por ellos mismos suele ser inferior.

Hay una razón que suele ser común, y es que en las prácticas remuneradas las empresas suelen tomar después a aquellos alumnos que más se ajusten a sus perfiles para ser incorporados en plantilla, con lo que requieren un nivel de exigencia y de compromiso grande en las prácticas, de ahí la remuneración, en consonancia con la exigencia.

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