Bonificaciones a la Seguridad Social para los investigadores

Bonificaciones a la Seguridad Social para los investigadores
La fuga de talentos es, en España, una lacra, desde que comenzaron los recortes en I+D+i , en 2010 ¿Qué está haciendo el gobierno para remediarlo?

La fuga de talentos es, en España, una lacra, desde que comenzaron los recortes en I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación), en 2010. Con los 6.425 millones de euros que recogen los Presupuestos Generales del Estado para 2016, en el sector científico, aún se demuestra que España sufre, en este aspecto, un estancamiento. Los niveles de inversión en Investigación, Desarrollo e innovación han retrocedido la friolera de diez años y se prevé que esta no alcance los 14.582 millones de euros totales (sector público y privado) de 2009, cuando los científicos españoles dedicados a la investigación a tiempo completo eran alrededor de 134.000. En tan solo cuatro años, se han destruido 12.500 puestos de trabajo de investigadores.

Ante este panorama, el Gobierno continúa en búsqueda de medidas económicas que incentiven la contratación de científicos y eviten la ya célebre sangría de talento que sufre España con su mejor y más cualificado personal. De ahí que, en línea con la política de estímulos económicos emprendida en los últimos años, este sector de actividad también haya visto llegar medidas alentadoras, para promover el trabajo entre este grupo de profesionales, como, por ejemplo, la bonificación en la cuota de la Seguridad Social.

Bonificación en la Cuota de la Seguridad Social

Para dar respuesta a la fuerte destrucción de empleo de los últimos años que ha vivido este sector, el Gobierno ha rescatado determinados estímulos económicos. Esta vez, para el personal investigador a jornada completa. Observando que los incentivos tributarios siempre han tenido unos efectos beneficiosos para la recuperación de la economía, la bonificación implica que las empresas puedan reducir sustancialmente buena parte de sus gastos, para favorecer la contratación de investigadores. Al igual que el incentivo tributario, las bonificaciones pueden ser los únicos estímulos con los que cuentan las empresas que no tienen suficientes beneficios y cuotas como para que las deducciones en el pago de sus impuestos sean relevantes.

Se explican, a continuación, las características que deberán reunir los contratos de las empresas y bajo qué situaciones legales sí podrán beneficiarse de esta bonificación, que busca animar definitivamente la contratación de talento investigador, fomentar la innovación, modernizar la economía y frenar la huida de científicos al extranjero.

Requisitos para beneficiarse

Los empresarios, gracias a esta medida, se ahorrarán el 40 % de la base de cotización a las arcas de la Seguridad Social por contingencias comunes. Sin embargo, hay que reunir los siguientes requisitos:

Ser parte de los grupos 1 a 4 del Régimen General de la Seguridad Social. Según esta clasificación, los trabajadores son los siguientes:

Ingenieros y licenciados. Personal de Alta Dirección no incluido en el artículo 1.3.c) del Estatuto de los Trabajadores

  1. Ingenieros técnicos, peritos y ayudantes titulados
  2. Jefes administrativos y de taller
  3. Ayudantes no titulados
  • Deberán dedicarse exclusivamente a la investigación. La ley contempla que los profesionales en I+D+i que dediquen hasta un 15 % de su tiempo a labores de formación o difusión del conocimiento también estarán incluidos.
  • Hay tres tipos de contratos para los investigadores: indefinido, formación y por obra y servicio. Para el último, el tiempo nunca será inferior a los tres meses.
  • No podrán ser beneficiarios de esta bonificación los trabajadores cuya posición ya esté subvencionada por el Estado, siempre y cuando esta incluya las cotizaciones por parte del empresario a la Seguridad Social.
  • Las empresas, para beneficiarse de esta bonificación, no podrán deber dinero a la Seguridad Social ni haber incurrido en infracciones graves o muy graves no prescritas que pudieran suponer la privación de este derecho.
  • Hay que decir que estas bonificaciones son compatibles, por un lado, con las del Programa de Fomento del Empleo, siempre y cuando estas bonificaciones no superen el 100 % de la cuota empresarial a la Seguridad Social ni el 60 % del coste salarial anual del contrato que se bonifica.
  • También son compatibles con las deducciones en el impuesto de sociedades.

Mecanismo de control

Según establece el Real Decreto 475/2014, de 13 de junio, sobre bonificaciones en la cotización a la Seguridad Social del personal investigador, las compañías que quieran recibir dichas bonificaciones para diez o más investigadores tendrán que enviar, en el plazo máximo de seis meses, a la TGSS, un informe a la Dirección General de Innovación y Competitividad, organismo que depende del Ministerio de Economía y Competitividad.

Además, todas las empresas que se beneficien de estas bonificaciones deberán realizar una memoria anual de su actividad y presentarla a la Agencia Estatal de la Administración Tributaria, además de explicar la cantidad de personal beneficiado. Este documento deberá ir adjunto, una vez finalizado el ejercicio, a la declaración del Impuesto de Sociedades.

Científicos en el extranjero

El Banco de España se ha manifestado a este respecto y ha prevenido sobre lo que denomina “el efecto red”, es decir, que los movimientos migratorios de españoles hacia el exterior de sus fronteras no se detenga.

Las comunidades de españoles en el extranjero se están consolidando desde que, en el inicio de 2008, se iniciara la crisis económica y ya es latente en las principales ciudades de Europa. La salida permanente de españoles a otros países “puede exacerbar los efectos de la crisis”, afirma la más alta institución económica a nivel nacional.

Desde que el PIB español comenzó su desaceleración (en el año 2007), alrededor de 400.000 nacionales se han marchado a buscar un futuro mejor a países extranjeros y un porcentaje muy representativo corresponde a doctores de la ciencia, personal muy preparado y talento desperdiciado. En términos absolutos, su productividad no va a repercutir, de ningún modo (directo o indirecto), en las arcas del Estado, a pesar de la fuerte inversión que ha realizado el país en su formación.

En este sentido, el Gobierno de España está buscando también mitigar el efecto llamada que las redes de expatriados pueden realizar entre los nuevos investigadores españoles. Es un fenómeno social natural, teniendo en cuenta que, una vez asentados en el extranjero, los investigadores españoles querrán estrechar los vínculos con sus homólogos nacionales, por cuestiones de empatía, afinidad y sensibilidad cultural.

Destrucción de empleo

El último dato conocido, proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística, habla de 122.235 investigadores que trabajan a jornada completa, en 2014: 1.000 menos que en 2013 y, comparado con 2010, la resta es de casi 12.500.

Teniendo en cuenta las cifras totales de personal investigador que, durante 2014, estuvo trabajando a jornada completa (ya sea a través de contratación indefinida o por obra y servicio), el número se eleva a 200.232, lo que supuso el 1,2 % del total de personas ocupadas en nuestro país. El dato tampoco es alentador, si se valora que, con respecto a 2013, estos trabajadores caen un 1,5 % y se confirma la tendencia de destrucción de empleo, que viene siendo tónica habitual desde 2010. Se trata de la cifra más baja desde 2006.

En un análisis por género, hay que destacar que las mujeres, durante 2014, representaron el 39,9 % del total de personal investigador a jornada completa y perdieron tres décimas porcentuales (40,2 %) con respecto al año anterior. Las mujeres estuvieron, especialmente, presentes en entidades privadas sin ánimo de lucro y de la Administración Pública, en las que alcanzaron una cuota superior a la de los hombres (56,2 % frente al 43,8 % y 51 % frente al 49 %, respectivamente). En la Enseñanza Superior, representaron el 44,9 % de las contrataciones y la brecha entre hombres y mujeres se hizo especialmente latente en el sector de las empresas con fines lucrativos, en el que tan solo alcanzaron el 30,8 %.

Desglose de inversión público/privada

Sin los datos aún disponibles del ejercicio 2015, que cerró recientemente, según el Instituto Nacional de Estadística, la inversión total de 2014 registrada en España alcanzó los 12.821 millones de euros (un 1,5 % menos, si se compara con el año 2013). La reacción que registraron los diferentes sectores a la inversión en I+D+i quedó de la siguiente manera:

  • Empresas: 6.784 millones de euros
  • Enseñanza Superior: 3.606 millones de euros
  • Administración Pública: 2.409 millones de euros
  • Entidades sin ánimo de lucro: 22 millones de euros

Esperar para encontrar respuesta

El sector de la I+D+i ha sufrido, con la crisis económica, los peores recortes de la historia de la democracia. A pesar de las medidas gubernamentales para frenar la destrucción de empleo y la fuga de cerebros españoles, solo cabe esperar, para observar si el sector investigador recupera los niveles o consigue mejorar los de 2010.

Observando la manera positiva en la que han reaccionado otros sectores de actividad gracias a las bonificaciones y los incentivos tributarios, cabe la esperanza para que el sector privado comience una nueva era, esta vez más animada, de contratación de personal investigador.

Fue a mediados de 2014 cuando entraron en vigor estas medidas, pero lo hicieron con carácter retroactivo y para aquellas empresas con personal investigador desde el 1 de enero de 2013. A pesar de todo, el sector ha experimentado una tímida recuperación que no termina de consolidarse.

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