Cambio de paradigma: el Internet de las Cosas (IoT)

Cambio de paradigma: el Internet de las Cosas (IoT)
Con el Iot o Internet de las cosas se consiguen grandes avances para la industria, las comunicaciones y los sectores públicos

Casi cinco mil millones de cosas conectadas a Internet. Esta es la cifra a la que se llegó en 2016. Unos números que llaman la atención y ponen de manifiesto que el Internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés, derivadas de Internet of Things) ya no es cosa del futuro, sino del presente más inmediato. Se puede ver a diario en elementos como los coches conectados con wifi y otros elementos, teléfonos móviles, relojes inteligentes e, incluso, electrodomésticos tan comunes como la nevera, la lavadora o los robots aspiradores. Además, no es algo ligado, ni mucho menos, a un aspecto doméstico o al ocio.

El IoT se usa ya en entornos laborales, los servicios públicos, la fabricación y la producción y distribución de todo tipo de mercancías, así como para facilitar la comunicación entre los trabajadores y sus mandos o con los clientes. El Internet de las cosas ya está a la orden del día, pero ¿cómo ha llegado hasta aquí y qué retos y expectativas deparará en el futuro?

Breve historia del Internet de las cosas

Para encontrar el origen del Iot, hay que fijarse en el sector de la banca. De hecho, fueron los cajeros automáticos, esos aparatos tan usados de forma cotidiana, los primeros que lo incorporaron allá por 1974. De eso hace apenas cuarenta años, pero, en el entorno digital, es como si hubieran pasado varios siglos. No sería hasta 1999 cuando Kevin Ashton propondría el término oficial, aunque, para entonces, el número de objetos conectados ya había aumentado considerablemente.

Fue a partir de 2005 cuando se desarrolló de forma más masiva y global, sobre todo, a partir del estudio International Telecommunications Union (ITU), llevado a cabo por Naciones Unidas. A partir de entonces, el crecimiento fue y sigue siendo vertiginoso. Tanto es así que, según estima la empresa estadounidense Gartner, para 2020, más de 24.000 millones de aparatos estarán conectadas a Internet.

El Internet of Things y el transporte

Tal vez uno de los elementos en los que son más evidentes la inclusión y las ventajas que puede aportar el Internet de las cosas es en el transporte. Las grandes marcas hace años que apuestan por él y ahora se están sumando ya todo tipo de concesionarios, conscientes de que quedarse atrás en este factor equivale, prácticamente, a desaparecer.

Quizás lo primero en que se piensa, al aplicar el IoT en los medios de transporte, sea en la modernización de los sistemas de navegación y GPS. Estos han llegado ya a un punto de evolución importante. Van integrados en los vehículos y pueden dar todo tipo de información, desde la ruta a seguir hasta las condiciones climáticas, los estados del tráfico y de las carreteras, los posibles accidentes, las gasolineras cercanas o los puntos de reparación. E, incluso, los hoteles, restaurantes o elementos turísticos cercanos. Así como los puntos de aparcamiento, pues los coches inteligentes ya incorporan wifi, así como conexión mediante los smartphones y otros avances similares.

Las cifras de crecimiento y aceptación en este sector son tales que se estima que en 2020 ya habrá más de 250 millones de coches con conexión a Internet. Ya son una realidad los coches que se manejan solos, como los de Google, los cuales, en determinados lugares, pueden llegar a tener ya autonomías de 16.000 kilómetros a la semana. Estos funcionan con radares, sensores, cámaras y GPS conectados a Internet, por lo que logran no solo moverse, sino saber lo que hay a su alrededor, para no colisionar.

Por otra parte, ya hay proyectos de autopistas inteligentes en los que los coches circularán en modo automático y guiados por los radares y GPS, de manera que el conductor podrá dedicarse a leer, dormir, ver una película o lo que quiera, mientras el coche conduce por él gracias a Internet.

El IoT y los cambios de producción

El mundo digital ya no es el único que tiene una relación directa con Internet. Así, las empresas y los negocios tradicionales se van integrando en las redes, ya que saben que ahí están los clientes, la tecnología y las posibilidades de crecer y no quedarse obsoletos. Aquí, de nuevo, la automoción, con la implantación de robots cada vez más inteligentes en las plantas de fabricación de vehículos, está a la cabeza; pero también otros sectores, como las alarmas y la seguridad o la fabricación de barcos. De hecho, es algo tan importante ya que se ha creado el término Industria 4.0 o IIoT (Industrial IoT), para referirse a aquellos sectores o empresas que usan este tipo de avances de forma cotidiana.

Al pensar en el Internet de las cosas en el mundo laboral o empresarial, no hay que centrarse solo en la producción de equipos, sino también en la revolución de las comunicaciones, en la que, con un móvil, una tablet o un ordenador, la gente puede estar conectada de forma continua con proveedores, socios y clientes, desde cualquier parte del mundo. Es más, se usa, incluso, para “controlar” a los trabajadores, determinar su posición y saber cómo actúan en cada situación o si han cometido errores humanos determinantes, tal y como ocurre ya en medicina.

También se usa esta nueva tecnología de forma habitual y muy eficiente en aeronáutica, en la que se puede controlar el estado de cada pieza de un avión a través de modernos sensores, que se usan también cada vez más en agricultura, ganadería, pesca y otros sectores.

Utilizar el Internet de las cosas en todo tipo de productos y servicios es, por tanto, una forma de ser más eficientes, mejorar las comunicaciones y controlar cada fase y momento de la producción. Permite conectar dispositivos y generar datos muy interesantes para determinar las evoluciones de los productos y servicios y poder, de este modo, mejorarlos o adaptarlos, en el futuro. Permite avanzarse a las demandas y actuar con previsión ante ellas y también saber lo que ya no tiene uso o no se ve como una necesidad para los clientes.

También se están realizando grandes avances en la distribución y el uso de servicios públicos como el agua, la luz, el transporte público o la seguridad, gracias a los sensores y aparatos conectados a Internet, que permiten un uso más eficiente y responsable. Gracias a ellos se pueden reducir, por tanto, las facturas en servicios públicos y conseguir destinar esos recursos a otras partidas presupuestarias, con lo que se beneficia más todavía al conjunto de la población.

El IoT y su importancia para la publicidad y el marketing

Contar con cualquier aparato conectado a Internet otorga grandes ventajas al usuario, en cuanto a comodidad, eficiencia o buen uso, pero también resulta muy interesante para medir cifras de consumo, posición, costumbres e, incluso, expectativas y deseos. Las estadísticas que envían a Internet los dispositivos conectados a la red recogen datos tales como búsquedas, momentos de encendido y apagado, tiempo de uso, servicios utilizados en cada caso…

Pueden ayudar a los fabricantes y también a las empresas de publicidad y marketing a delimitar cuáles son los patrones más comunes, por ejemplo, a la hora de llenar la nevera, poner la lavadora o ver la televisión. Con todos estos datos, que vienen a unirse al cada vez más global y numeroso mundo del Big Data, se pueden lanzar campañas de marketing y desarrollar productos y servicios. Es posible adaptarlos a cada ciudadano o grupo de ellos.

La importancia de protocolos compatibles y la tecnología más avanzada

Un aspecto muy relevante para que el Internet of Things siga evolucionando y ampliándose a diferentes sectores es que se avance en la estandarización y conectividad entre dispositivos diferentes. Hay que progresar en protocolos de comunicación compatibles, para evitar que distintos aparatos, tecnologías o usuarios no puedan conectarse y se pierdan, de este modo, posibilidades de negocio, relaciones o progresos. En este aspecto, tienen una importancia crucial los organismos públicos, pero, más todavía, las empresas y los consorcios relacionados con el sector del IoT, para que apuesten por la integración.

En la misma línea, para que se consiga un éxito mayor y más generalizado de estas tecnologías, hace falta que los procesadores, que ya son muy pequeños, lo sean cada vez más y se logre, al mismo tiempo, que sean también más potentes y consuman menos energía. ARM e Intel son las empresas líderes en el sector, aunque van surgiendo también otras muy innovadoras e interesantes, como MediaTek o Samsung.

Tan importante como conseguir gestionar la información es también lograr recibirla correctamente. Aquí, cobran gran protagonismo los sensores, los cuales cada vez son también más potentes y pequeños. Del mismo modo, conseguir comunicar estos datos a otro lugar con mayor capacidad de procesamiento es fundamental.

En definitiva, el Internet de las cosas ya es un elemento cotidiano para gran cantidad de personas y empresas en el mundo. Se expande por todo tipo de sectores y afecta cada vez más a la vida cotidiana diaria. Conocer su potencial, lograr dominarlo y aprovecharse de él son circunstancias fundamentales ya para organismos públicos, empresas y los ciudadanos de a pie.

Comentarios (1)

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María Teresa García Martos

Enviado el

Muy buena artículo, bastante interesante

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