Cara y cruz de las bonificaciones de la Seguridad Social en la contratación

Bonificaciones de la Seguridad Social en la contratación
Tarifa plana y bonificaciones a pymes y autónomos son dos de las claves que están incentivando la demanda interna y generando cash flow en la economía.

Rebajar las cifras de desempleo. Parece que, a tenor de los últimos datos actualizados, de mayo de 2015, este ha sido el mes cuyo descenso representa el mayor de la serie histórica: 118.000 parados menos. Su causa bien podría ser encontrada en las políticas de incremento de empleo llevadas a cabo por los últimos ejecutivos, ante la crisis desatada en 2008. Tarifa plana y bonificaciones a pymes y autónomos son dos de las claves que están incentivando la demanda interna y generando cash flow en la economía. Sin embargo, aunque, a simple vista, pareciera que estas medidas solo traen ventajas, también amenazan con un riesgo incipiente a la parte que contrata. Un adelanto: estar bonificado puede suponer el ahorro del 100% de los seguros sociales, pero, ¡ojo!, conviene leer detenidamente la letra pequeña de la ley antes de vivir una experiencia desagradable, como, por ejemplo, tener que reintegrar la totalidad de las ayudas percibidas durante el periodo en el que el empleador sí cumplió con los requisitos que fija la Administración para beneficiarse de las ayudas.

Pymes con menos de cincuenta trabajadores

Atendiendo al primer grupo de bonificaciones que fija el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, liderado por Fátima Báñez, centrado en la contratación indefinida, cabe señalar que, para incentivar la contratación juvenil de hombres y mujeres de entre 16 y 30 años, el Estado ha estipulado en tres años la duración del contrato indefinido para no perder la bonificación. Además, fija un incremento paulatino de la ayuda, a medida que se pasa del primer año al segundo y de este al tercero. Concretamente, y de manera ordinaria, el empresario se ahorra 1.000 euros el primer año y 1.100 y 1.200 en el segundo y tercer año, respectivamente, en el pago de los seguros sociales de su nuevo staff. Esta ventaja, como se apunta con anterioridad, es solo válida para aquellos contratos indefinidos que permanezcan vigentes durante, al menos, tres años. Pero, ¿dónde podría hallarse la “trampa”?

En una coyuntura económica cuando menos delicada y sometida a la dictadura de la estacionalidad (el sector de la hostelería tiene más trabajo de abril a octubre que en el resto del año, por ejemplo), parece que obligar a pymes y autónomos con menos de cincuenta trabajadores contratados a mantener esos tres años de contratación indefinida podría constituir un riesgo para la salud financiera de su empresa, sea grande o pequeña. Renunciar a la flexibilidad que otorga la contratación por obra y servicio para bonificarse esos 3.300 euros (que implica el programa) tiene serios condicionantes. Por ejemplo, según la documentación abreviada del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que concierne a bonificaciones para los empleadores, en el caso de jóvenes, hombres y mujeres, de entre 16 y 30 años, su despido prematuro e injustificado supondría el reintegro total de la bonificación, con independencia del tiempo que le restara al empresario para culminar el programa (cuidado con saltarse las reglas, justo cuando quedan dos o tres meses para ello, ya que el reintegro podría ser muy elevado). Además, el empresario que se adhiere a este programa de tarifa plana y bonificaciones tiene que saber que si el contrato indefinido escogido es el de apoyo a los emprendedores, “deberá mantener el nivel de empleo en la empresa alcanzado, al menos, un año desde la celebración del contrato”.

Todos los pagos al corriente

Como casi todos los empresarios sabrán, para beneficiarse de este paquete de medidas de incremento del empleo, ni pueden tener ninguna deuda con la Administración en materia de Hacienda y Seguridad Social ni pueden haber sido expedientados, con anterioridad, por dichos organismos de manera “muy grave”. Así lo subraya el propio Ministerio de Empleo y Seguridad Social, el cual, además, establece severas sanciones para aquellos empleadores que, al haber accedido al programa de ayudas, dejan de pagar, por omisión, alguna cuota durante la duración del programa. El precio, la devolución íntegra de los euros que ya haya percibido durante el periodo que sí cumplió las reglas del juego. 

Si bien es cierto que para muchas empresas estas medidas han ido llegando como un auténtico balón de oxígeno, es necesario poner el acento, también, en los riesgos y perjuicios que podrían ocasionar unas hipotéticas devoluciones de las cuantías, que, como cualquier sanción administrativa, acarrearían recargos e intereses de apremio. Un auténtico regalo envenenado que podría destrozar, literalmente, las cuentas de miles de pymes con balances poco saneados o maltrechos. ¿Es posible imaginar tener que devolver de golpe la integridad de las bonificaciones recibidas por un retraso en el pago de una cuota, cuando apenas quedan dos meses para la finalización del programa? ¿Y si se reciben bonificaciones por dos o tres trabajadores? ¿Qué supone tener que pagar, de golpe, a la Seguridad Social la suma de 6.000 o 9.000 euros?

Demás grupos incluidos

Si se observa el Real Decreto Ley 1/2015, de 27 de febrero, se percibe, asimismo, un claro objetivo: la contratación indefinida de personas mayores de 45 años, mujeres víctimas de violencia de género, víctimas de terrorismo y, en general, personas en riesgo de exclusión social, personas con algún grado de incapacidad… Y sorprende cómo se obvian las bonificaciones al inmenso grupo de población que representan los hombres y mujeres de entre 30 y 45 años, por considerarse más proclives a ser contratados.

Es importante tener en cuenta que, además de bonificar la contratación indefinida inicial en determinados grupos de parados, el gobierno también ha implementado medidas para evitar la destrucción de empleo relacionada con las horas de trabajo. Reconvertir un trabajador a tiempo completo en uno a tiempo parcial también tiene premio. Como también lo tiene hacer un contrato indefinido a uno que estaba en régimen de temporal.

Tarifa plana para jóvenes autónomos

El riesgo de los autónomos emprendedores de hasta 30 años es aún más flagrante. Obligados, en muchos casos, a convertirse en trabajadores por cuenta propia y empujados al autoempleo para cobrar sueldos que apenas superan el salario mínimo interprofesional. Son especialmente castigados por la Administración cuando se da una situación de impago de la cuota, que, durante los seis primeros meses, es de aproximadamente 50 euros; los seis próximos, de 132; los siguientes 18 meses, de 185; y, en adelante, de 264, la base mínima de cotización para el trabajador autónomo ordinario.

Un programa de bonificaciones que, con apenas dos años y medio de duración, exige, al igual que a los empleadores, cumplir rigurosamente con las obligaciones de pago. Sin embargo, en este caso, no sólo se pierde la bonificación en su totalidad, sino que, además, la Seguridad Social obliga al autónomo a pagar, sobre la cuota de 264 euros, un 20% de recargo. Le cuesta al joven emprendedor más de 317 euros la pérdida de la bonificación. Eso sí, la posibilidad de reengancharse al programa no se extingue. O sea, el autónomo pierde ese mes de tarifa plana, pero sigue contando con el resto de los meses que no haya utilizado. 

Sin contar con la archiconocida escasa condescendencia que muestra la Seguridad Social para el caso de estos jóvenes autónomos, que, tras haber arriesgado una buena proporción de sus ahorros (aun a riesgo de perderlos en su totalidad, si la cosa no marcha como a ellos les gustaría), no pregunta por sus ganancias, cuando de multar se trata, por el hecho de un retraso en el pago de la cuota. Automáticamente, el cobro entra en la fase ejecutiva, con sus correspondientes intereses de apremio y demora, que se suman al del 20% colocado de antemano.

Bonificación al autoempleo

Aun con sus sombras, estas bonificaciones para el autoempleo representan para un autónomo con menos de treinta años el ahorro de 3.450 euros durante los treinta meses que dura la ayuda. Sin embargo, entre los requisitos, figura que no pueda adquirir la condición de empleador. O sea, no puede, en ningún caso, contratar nuevos trabajadores, una medida muy comentada por los sectores más críticos, que, entre otras cuestiones, alertan de que todas estas medidas de activación del empleo no superan el trámite parlamentario habitual, sino que se aprueban a través de Real Decreto Ley.

Asegurarse de cumplir todos y cada uno de los requisitos, observar qué contratación indefinida es la que más conviene (fomento al emprendimiento, primer empleo, hombres o mujeres mayores de 45 años…), entrevistar cuidadosamente a los candidatos que aspiren a ocupar un lugar en su organización y remover los obstáculos que pudieran hacer al empleador perder las ansiadas bonificaciones deben ser las principales preocupaciones para culminar con éxito un programa con luces y sombras.

En este sentido, la lectura detenida de la ley o, en su caso, consultar a un gestor especializado en la materia son ejercicios indispensables que todo empleador debe realizar antes de celebrar cualquier tipo de contrato. Dejarse aconsejar por expertos y, por supuesto, no dejarse llevar por el ahorro que representan las bonificaciones (de culminar el programa) son otros aspectos fundamentales, si no se quiere ver cómo el sueño de salir adelante se torna en una auténtica pesadilla. Hay que ser cauto.

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Comentarios (2)

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Duda tarifa plana

Enviado el

Tengo una duda, por impago de una complementaria de atrasos de convenio en noviembre del 2016, perdería el derecho a la bonificación de la tarifa plana que vengo aplicando desde noviembre del 2014?
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oliva

Enviado el

si la empresa tiene la bonificación por contratar a una persona de mas 45 años y el trabajodor se va voluntariamente de la empresa ¿Qué consecuencias negativas tiene esto para empresa ? ¿ tiene que devolver algo?

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