Chunking: vayamos por partes

El chunking es una técnica de agrupamiento que pretende mejorar enormemente la productividad. En este artículo se explica detalladamente en qué consiste

El chunking es una de las técnicas más conocidas e interesantes para mejorar la productividad. En este artículo, se explica este concepto y se detalla el método que permite aplicarla en el día a día. Además, también se describen algunos ejemplos que pueden resultar muy interesantes para saber en qué situaciones aplicar esta técnica de agrupamiento.

Chunking: ¿qué es?

No cabe duda de que definir este concepto es el punto de partida. También está muy claro que la memoria tiene ciertas limitaciones para recordar información, especialmente a medio y largo plazo. Por ello, agrupar la información bajo diferentes ítems puede ser una solución muy interesante. De hecho, los expertos han demostrado que las personas no somos capaces de recordar más de cinco grupos de información que nos hayan explicado, estando los valores ideales entre 3 y 5. Así que si hay que explicar muchos más conceptos o ideas (lo usual en una presentación normal es tener de 12 a 15) es fundamental optar por agruparlos.

Además, tanto números como letras se recuerdan más fácilmente si aparecen formando secuencias. En este caso, las presentaciones donde se quieren resaltar acciones pueden ordenarse alfabéticamente, mientras que si la exposición versa sobre economía y hay números involucrados suele resultar interesante ordenarlos de mayor a menor o viceversa.

¿En qué situaciones es útil el chunking?

Ahora bien, esta técnica para mejorar la productividad puede aplicarse a varios aspectos. Aunque anteriormente los ejemplos van enfocados a charlas o presentaciones expositivas, también son muy interesantes para el estudio individual. Es decir, no solo es útil para la persona que recibe la información por primera vez, también para aquella que tiene que contarla.

Además de estos casos más relacionados con los números y las letras, también podría aplicarse en otros ámbitos. Por ejemplo, en la música, que no deja de ser un lenguaje específico con notas musicales. La agrupación de estos sonidos en partituras y de las partituras en fragmentos más pequeños puede ayudar enormemente a mejorar la memorización de una obra artística.

Ventajas de utilizar esta herramienta para mejorar la productividad

Existen dos beneficios muy claros de utilizar esta herramienta. En primer lugar, está el hecho de vencer las limitaciones de la memoria, consiguiendo almacenar más información tras compartimentalizarla.

Y precisamente relacionado con esta primera ventaja está la segunda. Al agrupar información, esta se clasifica y ordena, con lo que las ideas quedan más claras. Así, no solo ayudaría a almacenar más información en el cerebro, sino también a gestionarla de un modo más eficaz al entender mejor los conceptos y relacionarlos más eficientemente con otros cercanos.

Por último, destacar también que las personas que realizan estas dos tareas tienen una mayor agilidad mental. Esto se debe a que relacionan conceptos más rápidamente, lo cual les permite llegar a conclusiones de una forma más correcta y rápida.

Cómo utilizar el chunking paso a paso

Cuando se decide aplicar la técnica de chunking, especialmente en el caso de las presentaciones expositivas, es interesante tener en cuenta que la información puede entregarse de diferentes formas a un público. Concretamente, los mensajes pueden transmitirse utilizando diferentes formas de comunicación que se agrupan en cuatro módulos: afirmaciones, evidencias, participación de la audiencia e ilustraciones. Mientras que las afirmaciones y evidencias se encargan de la parte más lógica de una presentación, las ilustraciones y participación de la audiencia comprenderán la parte más emotiva.

A continuación, se detallan cada uno de estos cuatro bloques (denominados bloques de construcción). Estos pueden combinarse de varias formas en una presentación, pero nunca perdiendo de vista la importancia de los agrupamientos. Así, lo ideal sería comenzar con una introducción, seguir con el cuerpo de la presentación y finalizar con un bloque de conclusión.

El cuerpo de la presentación debería dividirse de 3 a 5 partes, para facilitar nuevamente la adquisición de la información. Además, cada una de esas partes, a su vez, podría dividirse en ese mismo número de fragmentos. La idea puede explicarse fácilmente con un símil de un árbol donde se parte de una idea inicial (tema de la exposición), que se divide de 3 a 5 ideas principales, cada una de las cuales puede subdividirse en entre 3 y 5 partes, y así sucesivamente. Eso sí, resulta conveniente no abusar en exceso de varias divisiones dentro de cada una de las partes, porque al final la información se dispersaría en exceso.

Bloques de construcción

En primer lugar, está el bloque de las afirmaciones, el cual se caracteriza por expresar las ideas básicas de un tema. Por ejemplo, en la introducción y la conclusión deberían aparecer entre 3 y 5 afirmaciones que pudieran resumir todo el contenido de un tema. Otra forma de decirlo es que son los puntos principales de un trabajo.

Una vez que se han establecido las afirmaciones, llega la hora de apoyarlas con diferentes justificaciones: las evidencias. Estas pueden ser de muchos tipos. Por ejemplo, existen evidencias estadísticas, de testimonios, otras que son resultado de investigaciones. También constituyen evidencias para apoyar las afirmaciones algunos gráficos o diagramas. En resumen, una evidencia es toda aquella prueba que permite justificar una afirmación.

Si bien estos dos grupos eran más objetivos y se consideraban lógicos, los dos siguientes tienden más a lo emotivo, como ya se mencionó anteriormente. El primero de estos es el grupo de las ilustraciones. No se trata de poner información complementaria, sino de sustituir la afirmación mediante palabras por una ilustración que la muestre en acción. La ventaja en este caso es que resulta más emotivo e imaginativo y de cara a una presentación puede ser notablemente más interesante. Algunas presentaciones, pueden basarse principalmente en ilustraciones, pero esto no es la norma general. Lo más habitual es que aparezcan para captar la atención del oyente en algunos casos más particulares y anecdóticos donde se pretenda entrar en contacto con su parte más emotiva y no únicamente con su parte lógica.

Por último, el cuarto bloque es el de la participación de la audiencia. Además de jugar con la memoria e intentar evitar sus limitaciones, para captar la atención es necesario cambiar de actividad, y una buena opción es la de interpelar a la audiencia. Para ello, se pueden hacer preguntas, escuchar testimonios relacionados con el tema que se está tratando, plantear debates, etc.

Algunos ejemplos prácticos donde puede utilizarse esta técnica

A lo largo de este artículo se han mencionado algunos casos concretos en los que se puede emplear esta técnica. No obstante, existen varias posibilidades de diferentes ámbitos como los que se utilizan a continuación:

  • Historia. Los historiadores y personas interesadas en este campo pueden utilizar el chunking de una forma muy interesante para aprenderse tanto fechas como los diferentes miembros de una dinastía. Por ejemplo, en este último caso se realizarían agrupaciones de 3 personas, los dos progenitores y el sucesor al trono. En cuanto a las fechas, el orden cronológico puede resultar muy útil.
  • Estudio de asignaturas científicas. En este ámbito, hay muchas posibilidades. En el caso de la Biología, podrían aprenderse fácilmente animales del mismo grupo. Si se piensa en la Medicina, el estudio sería más sencillo si se consiguen agrupar algunos fármacos en compartimentos, pues ayudaría enormemente a la memoria. Igualmente, en Tecnología o Física resultaría útil aprenderse fórmulas relacionadas en grupos de 3 a 5, en lugar de intentar memorizar 20 o 30 sin orden lógico.
  • Música. Antes se adelantaba que el aprendizaje de canciones musicales podría mejorarse con esta técnica. En este caso, se recomienda empezar agrupando compases, de tres en tres o de cinco en cinco. A continuación pasarían a agruparse unidades mayores como pentagramas completos y, en el último caso, páginas de la obra. Del mismo modo que se hace con notas musicales podría hacerse con la letra de canciones y también en el caso de rimas, que resultaría similar.
  • Idiomas. Tanto en inglés como en otros idiomas resulta habitual que las palabras no se encuentren aisladas en los discursos. Es decir, normalmente una misma palabra se asocia con determinadas preposiciones o bien con alguna estructura concreta que se utiliza en casos particulares. La idea de asociar un idioma al chunking es sustituir las clásicas listas de vocabulario por dos o tres palabras seguidas.
  • Economía. Aprenderse algunos valores agrupados en economía puede resultar muy interesante para conocer cómo fluctúan determinados precios en bolsa, por ejemplo.
  • Estimulación cognitiva. Esta forma de agrupar conceptos o palabras también resulta muy necesaria para la agilidad mental. Tanto en el caso de niños como en adultos, estimular la mente a través de este tipo de actividades tiene beneficios sobre la preservación de la memoria y el retraso en el deterioro cognitivo.

En resumen, el chunking como técnica de agrupamiento es muy interesante de cara a mejorar la productividad. En el trabajo o durante el estudio, incluso a la hora de comunicar, es muy importante saber los trucos para ponerla en práctica y así conseguir mejorar notablemente la productividad y los resultados esperados. Además de los casos que se han comentado específicamente, puede aplicarse esta técnica a otras posibilidades.

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