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¿Cómo mejorar en densidad y calidad tu red de contactos?

¿Cómo mejorar en densidad y calidad tu red de contactos?
Alcanzar una red de contactos eficaz es uno de los grandes retos a los que se enfrenta un demandante de empleo para poder lograr un contrato de trabajo.

Efectivamente, hoy en día solo dos de cada diez ofertas de empleo salen a la luz. Es decir, que se publican en algún medio como portales de empleo, medios de comunicación o redes sociales. La pregunta es obvia. ¿Cómo se llega a esas oportunidades de empleo a las que no se les da difusión? ¿Y por qué no se les da difusión? Es ahí donde entra en juego la marca personal de los profesionales que desean aspirar a esos puestos de trabajo utilizando para ello las redes sociales profesionales, que existen tanto en la vida real como en los entornos online.

¿Cómo es posible que existan tantas ofertas “ocultas”?

¿Por qué las empresas no hacen difusión de estas necesidades de cubrir puestos de trabajo? La respuesta es bastante lógica y múltiple:

  1. Por un lado, porque hay multitud de ofertas de empleo que se cubren con personas de confianza. Hay que tener en cuenta que un porcentaje altísimo de empresas en España son pymes. Eso quiere decir que los propios gerentes de las empresas, sus socios y sus empleados se encargan ellos mismos de “capturar” posibles candidatos de su entorno inmediato: familiares, amigos, compañeros de estudios, antiguos compañeros de otros empleos, incluso clientes.
  2. Otra razón es la ausencia de presupuesto para publicar una oferta de empleo en un portal de internet. Como mucho, publican la oferta de empleo en su propia web y lo enlazan con sus redes sociales utilizando hashtags para un mayor alcance.
  3. Una tercera razón es la falta de tiempo para gestionar un proceso de selección. Publicar una oferta de empleo se traduce, habitualmente, en un aluvión de currículums. Hay que verlos todos, organizarlos, filtrarlos y luego proceder a las entrevistas. Es un proceso que requiere de muchos días, lo que supone un gran esfuerzo de tiempo y también económico por el tiempo que se deja de dedicar a otras tareas de la empresa.

Son las grandes empresas y las multinacionales las que suelen acudir en mayor medida a procesos de selección profesionales. Y también las pymes que necesitan cubrir puestos muy técnicos y específicos, difíciles de encontrar por su escasez.

Entonces, ¿cómo se hace para llegar a estas oportunidades laborales que no se hacen públicas?

Hay una gran diferencia entre ser inteligente y ser listo. Una persona puede ser muy inteligente y acumular titulaciones académicas, idiomas y formaciones complementarias. Pero eso no garantiza alcanzar un empleo. Una persona lista es la que, además, es capaz de conectar con las personas que ofrecen y que facilitan empleos. Es decir, es más probable que una persona con un contacto clave en una empresa encuentre un empleo mucho más rápido que una persona que no lo tiene, por muy buen currículum que posea.

Dicho así parece fácil. Solo hay que “pegarse” a esas personas. Lo difícil es cómo hacerlo y cómo resultar interesante. Para eso hay que saber venderse, para eso hay que trabajar la marca personal. Es la mejor manera de potenciar la empleabilidad. Un profesional demandante de empleo tiene que autoconcienciarse de que es un producto en un mercado, el mercado laboral. Y que el mercado habla sobre este profesional. Por eso hay que dirigir todas las acciones y apariciones públicas, para que lo que se hable, sea bueno para profesionalmente hablando.

¿Qué se puede hacer para trabajar la Marca Personal?

En primer lugar, hay que diferenciar lo que puede hacerse a nivel offline y a nivel online. Que, aunque deben ir de la mano, se actúa de forma diferente.

En la vertiente offline, es decir, en la vida real, un profesional no puede limitarse a buscar empleo. Lo que debe hacer es hacerse visible para que le encuentren. Es como ponerse un cartel luminoso y andar por la calle durante dos horas. Los demandantes de empleo tienen que “estar en la calle”. Dicho de otra forma, tienen que salir a conocer gente que pueda ser interesante. Por eso es tan importante inscribirse en cursos cortos (o largos), asistir a jornadas sobre temáticas concretas o transversales, asistir a eventos multitudinarios (aunque sean de ocio como un meeting de atletismo o un concierto). Y sobre todo, hablar. No quedarse parado y callado. Hacer por conocer a la gente que le rodea y que le presentan.

Y más en un evento donde se facilita el networking. A este tipo de eventos hay que ir preparados. Antes de asistir hay que llevar tarjetas de contacto si es posible, ir con una vestimenta correcta y sobre todo, llevar bien preparado el elevator pitch. Sí, una exposición del candidato sobre sí mismo como profesional en un tiempo muy limitado, que se corresponde con el que la otra persona va a concederle antes de irse a saludar a otra persona. Si ese pitch es eficaz, la conversación tendrá una duración mucho mayor, porque habrá creado un interés en la otra persona por conocerle mejor. Ese es el éxito del elevator pitch, lograr un segundo encuentro con ese profesional que puede facilitar al demandante un empleo.

El candidato tiene que ser totalmente consciente de que puede ser mucho más importante tener un buen elevator pitch preparado y automatizado que tener un máster, por mucho esfuerzo y dinero que le haya costado. Los profesionales facilitadores de empleos, o también denominados superconectores cuando lo facilitan para empresas terceras, muchas veces no quieren ver un currículum extraordinario. Quieren ver pasión, quieren ver ganas de trabajar, quieren ver competencias profesionales como la flexibilidad, el compromiso, la capacidad de comunicación y la empatía. Y quieren ver conocimientos del sector, de la empresa y, muchas veces, cierta experiencia. Es la ventaja con la que juegan las personas que son capaces de conocer a gente nueva y conectar con ellos, a diferencia de las que no son capaces y siguen buscando ofertas en internet sin parar siendo rechazados una y otra vez en los procesos de selección.

Lo online es diferente, pero debe complementar todas las acciones llevadas a cabo en lo offline. A este ámbito corresponden las búsquedas de empleo en portales de internet y en redes sociales, los envíos de currículums por correo electrónico, la actividad en redes profesionales como Linkedin. En este punto hay que decir algo importante. Las personas que se manejan muy bien “ahí afuera”, es decir, en la vida real, y que después no tienen identidad digital, o dicho de otra forma, no aparecen en internet si se les busca en los buscadores, no son tampoco los demandantes de empleo perfectos. Hoy en día no tener identidad digital es raro. Para muchos profesionales de recursos humanos significa dos cosas: o que no les gustan internet y las redes sociales, o que no desean aparecer porque pueden estar escondiendo sus verdaderas personalidades, dispares de lo que las empresas pueden estar solicitando.

Lo ideal es que una búsqueda de una persona en un buscador, como puede ser Google, dé resultados correctos. Ni más ni menos. No es necesario estar en 10 redes sociales y tener un blog. Se trata de estar en las que realmente son necesarias y sobre todo tener unos perfiles completos y actualizados (más si es Linkedin) y tener cierta actividad en ellas. Y si además, cuenta con una red de contactos más o menos numerosa y con profesionales realmente interesantes, mucho mejor.

Pero redes sociales profesionales como Linkedin merecen un apartado aparte.

¿Cómo lograr una red de contactos interesante en Linkedin?

Lo primero que un demandante de empleo debe hacer cuando se inscribe en Linkedin es configurar su cuenta, asegurándose de que su perfil estará visible para cualquier persona que desee buscarle. El perfil debe estar completo y actualizado siempre. Y sin cometer errores como no escribir correctamente el nombre y apellidos o sustituirlos por abreviaturas o iniciales, que lo único que logran es ser menos localizable, lo contrario de lo que se busca.

El extracto debe ser una declaración de intenciones apoyada en la experiencia y formación que ya se posee. Las personas que lean el extracto deben tener una idea clara de en qué destaca esa persona y qué es lo que busca. Es muy importante completar el apartado de ‘Aptitudes’, para que los contactos las validen y digan ellos mismos en qué es realmente bueno el candidato. Y lo mismo ocurre con las recomendaciones. Es muy bueno recibirlas, y para ello muchas veces hay que pedirlas.

Y sobre todo hay que ser muy activo. Tiene que demostrar cada día sus conocimientos, algo que puede hacer de varias formas.

  • Ofreciendo consejos o publicando textos a modo de consejos o de reflexiones, relacionados con su sector de actividad.
  • Publicando imágenes de eventos a los que asiste, ya sean fotografías o carteles.
  • Compartiendo artículos de internet y realizando un breve análisis crítico sobre ellos aportando sus conocimientos, demostrando lo que sabe.

A la hora de hacer nuevos contactos, la búsqueda debe ser inteligente. Profesionales de recursos humanos (para ello es bueno buscar en las páginas de empresa y en los grupos), gerentes de pymes y profesionales de cierta responsabilidad en administraciones públicas. Y no basta con enviarles solicitud de contacto. Hay que tomarse la molestia de acompañar un breve texto indicando porqué le gustaría que fuese su contacto. Solo con eso llamará la atención de esa persona. Y si el candidato es muy activo en Linkedin, esos contactos se fijarán en su actividad, y podrá dar lugar a futuras conversaciones y a encuentros físicos. Así es como se hacen contactos importantes.

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