Construyendo de forma sostenible

¿Qué es el perfil de calidad de los edificios? ¿Ahorran energía? ¿Qué es la bioconstrucción? Aportamos un poco de luz sobre el futuro de las viviendas.

Comprarse una casa es una de las decisiones más importantes en la vida de una persona. Hay quienes se mudan una y otra vez, son gente inconformista o que, por necesidades, se ven obligados a cambiar su residencia o buscar una vivienda que esté acondicionada de manera especial, ya sea en cuanto al edificio en sí o por la zona donde se ubica la vivienda. Pero por lo general, adquirir una vivienda no es un tema baladí, ya que supone una gran inversión. Dice la Constitución que todos tenemos derecho a una vivienda digna. En la práctica las cosas no siempre se ajustan a lo que dicen las normas, pero se están haciendo esfuerzos para conseguir que esto sea una realidad en la medida de lo posible. Se trata de que las personas se sientan cómodas, seguras y realizadas en relación al lugar donde viven. Y es que la vivienda es el refugio de quien la habita y debe ser el lugar más confortable. En este sentido se aprobó la certificación de perfil de calidad en edificios de uso residencial. Unas directrices que pretenden establecer un estándar de las condiciones que debe tener una vivienda para garantizar el máximo bienestar de sus inquilinos. Es importante que, a partir de ahora, todos los edificios cuenten con una certificación de vivienda que garantice que la construcción ha sido ejecutada cumpliendo con las expectativas de sostenibilidad.

¿Qué es el perfil de calidad de los edificios?

El perfil de calidad es un nuevo distintivo que debe poseer los edificios de nueva construcción y que significa que ese edificio ha sido diseñado y construido siguiendo los requisitos de calidad de la directiva europea. Al mismo tiempo que se aplica la normativa europea, también se está siguiendo lo obligado por el "Código Técnico de Edificación".

La función del perfil de calidad es servir de referencia al comprador de la vivienda para que se haga una idea de cuál es la calidad de la misma. Es decir, una valoración que se otorga a cada edificio, semejante a las estrellas de los hoteles o tenedores que clasifican los restaurantes.  En este documento se contemplan los mínimos que debe cumplir la obra para que promotores y técnicos los tengan en cuenta a la hora de llevar a cabo la construcción.

Destacan el perfil de calidad específico de ahorro de energía y sostenibilidad que identifica a aquellos edificios que han seguido unas pautas de edificabilidad conforme a criterios energéticos sostenibles. Su objetivo es hacer compatible la vida en sociedad con el ahorro de los recursos energéticos y lograr así proteger al medio ambiente.

Ahorrar energía

Es importante reducir el consumo de energía, tanto en la edificabilidad del inmueble como posteriormente en su uso por los inquilinos. Además, se optará siempre que sea posible por las energías renovables. Las nuevas viviendas, además, deberán garantizar la optimización de los recursos, entre otros el agua.

Otro punto a tener en cuenta es la gestión de residuos. Se trabajará porque la vivienda pueda garantizar una gestión correcta de los desechos de manera que se fomente el reciclaje y se reduzca la basura, minimizando la contaminación del planeta.

Las medidas exigidas para que pueda ser concedida la valoración de un edificio sostenible son:

Para el ahorro de energía:

  • Uso de la energía solar para el agua caliente sanitaria.
  • Uso de la energía fotovoltaica como principal fuente de electricidad.
  • Reducir el consumo eléctrico.
  • Mejorar la eficiencia energética en las instalaciones de iluminación.
  • El uso sostenible de los recursos naturales consiste en:
  • Lograr un consumo de agua más eficaz o sostenible.
  • La gestión de los residuos.
  • Mejorar el diseño.

Según se ajusten los edificios a los requisitos, recibirán una valoración que los clasificará como de “perfil alto” o “perfil muy alto”.

Los principales modos de ahorrar energía son:

  • Colocando una hoja interior de la fachada de gran masa para aumentar la inercia térmica.
  • Fachada ventilada en zonas más calurosas, como el sur de España.
  • Mejorar la transmitancia térmica máxima según cada zona climática, incluyendo cada espacio en el interior del edificio o vivienda.
  • Mejorar la transmitancia térmica de la cubierta.
  • Colocar elementos como vidrios, marcos, dispositivos de oscurecimientos móviles externos, según la zona climática, con el fin de obtener sombras, aprovechar mejor ambientes cálidos, etc. En definitiva, para explotar las características climáticas y ajustar la vivienda a las mejores condiciones.
  • Instalar sistemas de encendido y apagado automático, sobre todo en las zonas comunes, así como sensores crepusculares en el exterior, de modo que la luz únicamente se encienda cuando haya presencia de gente.
  • Sectorizar la luz por zonas comunes.
  • Instalar luces de bajo consumo.
  • Instalar un contador de energía por cada vivienda.
  • Instalar sistemas de captación y transformación de energía fotovoltaica.
  • Tener un medidor de consumo eléctrico en el interior, para que el particular controle su gasto.
  • Optar por ascensores de bajo consumo.

Respecto a la fontanería:

  • Regular la presión de la red de suministro de agua para que no salga demasiada y suponga un derroche.
  • Tener un medidor de consumo de agua por vivienda.

En cuanto a la instalación del saneamiento, procurar separar una red para aguas pluviales y residuales y otra para aguas pluviales, negras y grises, con reutilización de estas últimas.

Elegir sistemas de jardinería eficientes, lo que exige tener especies vegetales de bajo consumo de agua, instalar superficies permeables, técnicas de acolchado y riego programado.

En las cocinas, así como en cuartos de baño, es mejor colocar grifos regulables y cisternas de volumen máximo de 6 litros.

Los materiales de la vivienda serán más sostenibles si se eligen suelos áridos reciclados sueltos y hormigones reciclados, así como pinturas y barnices ecológicos.

La accesibilidad y uso de los edificios también merece su especial atención. Es importante que las viviendas tengan zonas que dan fácil acceso a la calle y con espacio para albergar bicicletas, ya que se trata del transporte más ecológico.

En cuanto a la luz, tanto las viviendas en su interior como, sobre todo, las zonas comunes, deben estar favorecidas por la luz natural, así como debe prestarse atención a la ventilación natural, forzada o inducida, para reducir el encendido de aires acondicionados.

Protección frente al ruido

Los edificios deben construirse de manera que las viviendas estén protegidas de sonidos molestos o peligrosos, tales como el ruido aéreo, el de las vibraciones de las instalaciones del edificio y otros. Un ambiente ruidoso afecta al descanso de los inquilinos y puede causar graves trastornos en su salud.

La moda de la bioconstrucción

Cada vez son más las personas que salen en defensa de la bioconstrucción, es decir, que aquel sistema que logra que los hogares sean más ecológicos y en consonancia a lo que la naturaleza ofrece. Y es que muchos de los materiales que se usan habitualmente pueden ser dañinos. Se trata de llevar el perfil de calidad a su máxima expresión, buscando que los edificios hagan realidad el ahorro de recursos, reduciendo la contaminación atmosférica y electromagnética, evitando los materiales tóxicos y apostando por el reciclaje.

El primer paso sería elegir una zona libre de radiaciones nefastas para la salud, tales como zonas de tendido eléctrico o de antenas móviles, entre otras. También hay que huir de zonas naturales donde se concentren fallas geológicas, capas freáticas, emanaciones de gas....

La orientación es esencial para aprovechar los recursos, de modo que pueda captarse la luz solar y neutralizar los puntos geopatógenos.

El resultado de estos cuidados será una vivienda saludable, agradable, con ahorro económico y de recursos naturales, con un aprovechamiento de la luz y mejor climatización.

Otras medidas son el uso de técnicas de conservación como ventanas de doble cristal y sellado hermético, materiales duros que absorban el calor, vegetación exterior que proteja del viento y aporte buena sombra en verano.

Aprovechamiento de las aguas

Las aguas grises, es decir, las del lavabo, la ducha y la lavadora, pueden reciclarse y reutilizarse para la lavadora, el inodoro o el riego. Para lograrlo, simplemente se necesita instalar una depuradora biológica.

Los materiales para la construcción

Deben ser materiales ecológicos, que ofrezcan calidad, durabilidad, que sean naturales, reciclables y no contaminantes. También es esencial que no emitan gases contaminantes o partículas tóxicas. Además, conviene que sean permeables al agua y al vapor y puedan ser reciclados o reutilizados posteriormente. Entre estos materiales están tierra, arcilla, paja, barro, piedra, azulejos, cristal, maderas, pinturas hechas con aceites minerales y pigmentos naturales. Entre los aislantes más sostenibles están corcho, caucho, fibras vegetales, celulosa, cáñamo, madera, lana y algodón.

Progresivamente, las normas europeas van acercando los modelos de vivienda a un modelo más sostenible, garantizando un mayor ahorro de los recursos naturales, la protección medioambiental y la mejora de la salud y las condiciones de vida de las personas en armónica convivencia con animales y plantas. Un inicio es el perfil de calidad, que configura normas y documentos que establecen las pautas a seguir por los técnicos y promotores de edificios.

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