¿Cuánto vale mi start-up?

¿Cuánto vale mi start-up?
Para la captación de inversores fiables hay que hayar la fórmula mágica ¿Cómo hallar la valoración adecuada? ¿Cuáles son las técnicas de valoración?

Para empezar a economizar las start-ups, sus ideólogos tienen un primer reto: la captación de inversores fiables. Encontrar la financiación más ventajosa y multiplicar exponencialmente el dinero inicial para seguir creciendo es, en la denominada fase seed (fase semilla de una start-up), el motor que pone en marcha un proyecto empresarial sólido en el área de la tecnología. Desde luego, en el mercado tradicional, no tiene sentido pensar en un crecimiento exponencial de cientos de miles de euros -e incluso millones- en la primera fase de captación de inversores. Internet es un canal universal de comunicación que puede enfocarse desde el principio en negocios generalistas como las reservas de hoteles, la comparación de vuelos o los productos ecológicos. Esto convierte en potencial cliente a cada individuo con una conexión a internet -ya sea desde su ordenador o desde su dispositivo móvil (tablet o smartphone)-. Este hecho justifica que se lleguen a manejar valoraciones empresariales desorbitadas a plazos muy cortos. Las peculiaridades de la start-up han desarrollado un lenguaje y variables específicas para el tejido empresarial tecnológico, no aplicable a parámetros tradicionales.

¿Cómo hallar la valoración adecuada?

Para concretar aún más sobre cómo cifrar el valor de una start-up a la hora de presentar el proyecto a un inversor, vamos a analizar los conceptos  específicos relacionados con el precio de la compañía en su etapa de puesta en marcha, cuando aún no existen métricas consolidadas (previsiones de flujos de caja, datos sobre facturación…) sobre las que apoyarse para después ver qué factores inciden directamente sobre el precio de partida inicial.

La valoración inicial tiene que ser la adecuada, sin inflar, atendiendo a los criterios reales de penetración de mercado y captación de clientes. Al fin y al cabo, es su actividad en el terreno la que determinará su éxito o su fracaso. En este sentido, realizar los estudios necesarios y tener clara la viabilidad del negocio (observando si existe competencia y cómo le va, si hay nichos o industrias en auge…) es fundamental para realizar una aproximación precisa.

  • Valor PRE-MONEY: determina cuánto dinero cree su fundador que vale la start-up. Puede estar buscando una financiación de 200.000 euros, pero pensar que, por su potencial, realmente es de 500.000 euros, por tanto, su valor PRE-MONEY sería esta última cifra, algo abstracta pero que induce tanto al inversor como al creador de cobrar conciencia del riesgo que asumen los primeros y la confianza que reciben los segundos en la etapa inicial del proyecto.
  • Valor POST-MONEY: es la suma de la valoración del creador y la inversión adquirida al cerrar las rondas de contacto. Si, por ejemplo, de las negociaciones el fundador de la start-up consigue 300.000 euros, su valor POST-MONEY será de 800.000 euros.
  • Dilución: se trata del porcentaje de la tarta de beneficios  que se cede a los inversores captados en todas las rondas. Es un concepto clave a la hora de planificar las rondas y ceder porcentaje de propiedad. La dilución nunca debe alcanzar el 50% en la primera ronda para no aniquilar la capacidad negociadora en fases futuras. Es normal entre un 5 o un 10% y nunca más de un 30%.
  • Rondas de captación: conseguir un inversor inicial o mentor experimentado que contribuya a identificar las carencias es la mejor baza para el fundador que se aventura en el negocio de una start-up. La aportación de valor está asegurada, por encima de la de los socios financieros.
  • Venture Capital: lo más común cuando se realiza la captación del capital inversor inicial es acudir a la familia y amigos, sin embargo, sus aportaciones pueden no ser suficientes. El Venture Capital es una operación financiera, nacida con la aparición de la start-up, que arriesga su capital en empresas con base tecnológica cuando observa potencial de crecimiento a cambio de convertirse en socios financieros en el reparto de futuros beneficios.
  • Al margen de los útiles conceptos financieros, existen factores de gran importancia que determinan la valoración inicial de una empresa y que los inversores tienen muy en cuenta a la hora de aportar dinero en la fase seed.
  • Historia de los fundadores y del equipo técnico: se trata del track, experiencia, currículum vitae, logros, premios y reconocimiento de los creadores de start-ups, así como la capacidad técnica del equipo que los rodea.
  • Atractivo del mercado de referencia: los inversores siempre están al tanto de las oportunidades de negocio y las industrias que muestran mayor demanda. Seducir a un inversor con la solución a un nicho de mercado que les puede generar valor estratégico es el mejor activo para captar fondos.
  • Reputación: Los creadores pueden ser desde jóvenes universitarios como Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, hasta corporaciones con departamentos especializados en la mejora e innovación de productos y servicios. Pueden simplemente contar con un expediente académico brillante o aportar grandes dotes de gestión y desarrollo de negocio. Los inversores miran con lupa estas trayectorias, académica y profesional, llegando incluso a pedir referencias.
  • Ingresos: cobran especial importancia en las empresas con un modelo de negocio B2B. Las valoraciones son más fáciles de llevar a cabo cuando el trato se establece entre empresa y empresa. Aportar un producto o servicio a una empresa aporta más confiabilidad que cuando se realizan transacciones con los usuarios de internet (modelo B2C). Con estos últimos, el ritmo de crecimiento siempre es más lento, lo que tenderá a situar una valoración inicial en niveles más bajos.
  • Localización: el factor geográfico es también uno de los factores que determina el precio de la valoración inicial. Situar una start-up sale más caro dependiendo del país o ciudad elegidos. Alquileres, el precio de los empleados iniciales (si los hubiera), gastos de logística e infraestructura… Todo ello suma o resta la valoración en función de donde se vaya a llevar a cabo el desarrollo de negocio.

Técnicas de valoración

A medida que se ha desarrollado el mercado de la start-up y se ha cobrado conciencia de que la tecnología es un modelo estratégico en la economía del futuro, han aparecido diversas técnicas para valorar este tipo de empresas. Por supuesto, con la experiencia, la tarea de valoración inicial se ha sofisticado. Actualmente, se aplica una o varias de estas técnicas para hallar el precio inicial de la start-up, pero hay que elegir la adecuada y justificar los ratios que se aplican a sus fórmulas en función de los parámetros y factores vistos anteriormente.

  • La más idealista es la Técnica por Business Plan, ya que la mayoría de las previsiones no se cumplen. La fase de crecimiento puede resultar dura y costosa. Pensar que el modelo de crecimiento, aunque real, puede llevarse a cabo cosechando altas cifras de rentabilidad en la primera fase es un error en la mayoría de los casos. El devenir de la economía y los cambios abruptos de tendencias en el sector son factores que pueden retrasar la obtención del crecimiento planificado de inicio. 
  • La Técnica por Dilución es siempre muy utilizada. Consiste en calcular el número de rondas de captación de inversión hasta generar inputs y sinergias que aseguren una rentabilidad que contente a los creadores. Con ella se pretende establecer un límite a la concesión del porcentaje en la tarta de beneficios y asegurar que el crecimiento alcanzado en las primeras etapas asegura el bienestar y la rentabilidad adecuados para continuar expandiéndose sin ceder más beneficios. Se trata, en esencia, de la viabilidad y sostenibilidad del modelo.
  • Aplicar la Técnica del Run Rate puede ser muy poco acertado porque tasa la valoración de una empresa en la facturación adquirida en un mes determinado. El desarrollo de la start-up puede cosechar muy buenos resultados durante un mes y, en cambio, el siguiente no. Se trata, por tanto, de un indicador poco estable en las fases de inicio cuando no suelen existir métricas consolidadas.
  • La Técnica por Inversión Propia ,muy de moda hace unos años, se ha dejado de utilizar con la aparición de otras técnicas más sofisticadas. Este modelo calcula lo invertido en el inicio teniendo en cuenta el precio de mercado, a esto se le multiplica un factor de corrección que refleje el coste de oportunidad y crecimiento futuros. El factor de corrección es un indicador muy abstracto, por lo que no determina con rigor el precio de la valoración.

La valoración es la carta de presentación de una start-up en su fase semilla. Realizar un análisis financiero, asegurarse de su viabilidad y calibrar el ROI (retorno de la inversión) son elementos clave a la hora de pedir la financiación que asegure su puesta en funcionamiento. Presentar toda esta metodología a los inversores marcará la diferencia entre un respaldo y una negativa. Además, conseguir una presentación que les fascine, que exponga claramente las fortalezas y su ciclo de vida, así como los puntos fuertes exige trabajar un speech y un tono comercial lleno de persuasión. La economía crece y las start-up están sentando la base de las pautas de consumo del futuro. Llevar a cabo una idea es posible.

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