Decidir como un general prusiano

Decidir como un general prusiano
¿Se pueden aplicar las tácticas y estrategias bélicas al entorno empresarial? La supervivencia como principio básico sobre el que erigir una empresa.

El entorno empresarial se inspira en la literatura bélica, sobre todo, desde que el concepto de competencia irrumpió decisivamente en la economía de mercado. Obras eternas (como El Arte de la Guerra, de Sun Tzu; o De la Guerra, de Carl von Clausewitz), a pesar de su antigüedad, son verdaderos clásicos de estudio tanto en academias militares como en escuelas de negocio, para formar estrategas de cada campo. Instruyen a militares y empresarios y les enseñan tácticas sobre cómo debe ser el proceso de toma de decisión.

Reseña histórica de Carl von Clausewitz

Decidir como un general prusiano es dirigir la mirada, automáticamente, a Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz. Esta figura del arte de la guerra nació en Burg (ducado de Magdeburgo, Prusia), en 1792; y murió en 1831, a consecuencia de un brote de cólera desencadenado en la actual Polonia. Se trata de un militar del ejército prusiano, máximo exponente de las teorías que han inspirado la ciencia militar moderna. Su obra De la guerra consta de ocho tomos, los cuales conforman un auténtico manual de táctica y estrategia estudiado, en la actualidad, en las escuelas militares más prestigiosas y cursos avanzados de formación de directivos y marketing.

Vida del general

Carl von Clausewitz fue el menor de cuatro hermanos y su vocación de servicio fue heredada. Su padre formó parte del Ejército de Prusia, a las órdenes del Emperador Federico II El Grande, y dos de sus hermanos mayores también sirvieron al Ejército en diferentes incursiones. Clausewitz se alistó a la edad de doce años por intervención directa de sus padres, que tuvieron que modificar su fecha de nacimiento para simular que tenía trece años, edad mínima de entrada.

Influenciado por el filósofo Kant, el general Clausewitz se caracterizó por ser un gran autodidacta, actitud que le sirvió para entrar directamente en la prestigiosa Kriegsakademie de Berlín en 1801, tras haber participado en las Campañas del Rin, el Asedio de Maguncia y la guerra que Prusia mantuvo con las tropas invasoras de Napoleón.

Ante la aplastante victoria francesa, el general cayó preso y no fue hasta pasados unos años, al liberarse, cuando se casó con la Condesa Marie von Brühl y fue elegido mentor militar del príncipe heredero Federico Guillermo. En esta época, Clausewitz comenzó su gran obra literaria y de extraordinaria profundidad filosófica con Principios de la Guerra. Un poco más adelante, publicó De la Guerra, la obra que le ha otorgado reconocimiento y prestigio mundial.

La hegemonía del ejército popular y revolucionario de Napoleón Bonaparte marcó trascendentalmente la vida militar de Clausewitz. En 1812, marchó hacia Rusia, ante la intención de los poderes de Prusia de apoyar a las tropas francesas. En Rusia, se puso a las órdenes del Zar Alejandro I y, de la mano de su Ejército, ocupó el cargo de Jefe del Estado Mayor en varias unidades. Durante esta etapa, el general participó activamente en la retirada rusa y batalló en Borodino y Bresina.

Jugó un papel relevante en la derrota definitiva de Napoléon cuando estuvo entre los pensadores de la Convención de Tauroggen, que sentó las bases de la alianza entre Rusia, Prusia y Reino Unido, para acabar con la amenaza francesa. Clausewitz, de hecho, era Jefe del Estado Mayor durante la batalla de Waterloo y su actuación fue decisiva para dar la estocada final al Ejército napoleónico.

Influencia del militar prusiano en su tiempo

La historia parece haber hecho justicia con Carl von Clausewitz. Despreciado por el ala más conservadora de Prusia, el general fue nombrado director de la Academia Militar Prusiana. A pesar de que Clausewitz llegó a lo más alto, desde su ascenso, no podía impartir sus enseñanzas y teorías militares, debido al avance que el pensamiento conservador y el movimiento antirreformista estaban teniendo sobre Prusia.

Un retiro dorado, pero alejado de la docencia. Sin embargo, su pensamiento ha mantenido su vigencia a lo largo del tiempo, hasta que fue reconocido por los principales historiadores como uno de los máximos exponentes en la ciencia militar moderna. De ahí que las empresas de negocios hayan utilizado también su obra literaria para formar a los directivos del futuro en cuestiones relacionadas con la táctica y fricción, dos conceptos ampliamente explicados en las teorías que aparecen en De la Guerra e inspirados en la probada experiencia de un general de éxito.

Pensamiento sobre la guerra

El militar prusiano determinó que la guerra era un “acto político” derivado de la incapacidad de los diferentes gobiernos para llevar el diálogo a buen puerto. De hecho, el general identifica la guerra como una “acción primitiva”. En torno a esta idea, determinó los factores que influyen sobre cada una de las partes de un conflicto y componen inherentemente la decisión de ejercer la violencia para lograr los fines de Estado. Son los siguientes:

  • Odio y enemistad: incumben directamente al pueblo. Las guerras no suelen ganarse sin que un pueblo enfrentado a otro tenga el convencimiento suficiente para luchar por una causa que considera justa. La motivación está en la base todo.
  • Violencia primitiva: afecta al Ejército y sus comandantes. Son los encargados de la formación de los soldados y la instrucción de los conocimientos bélicos necesarios para ganar al adversario por la vía de la fuerza.
  • El juego de azar y probabilidades: tienen que ver con el carácter predictivo de las decisiones. Al poner en marcha mecanismos de guerra, el estudio, por ejemplo, del terreno, del adversario y de su capacidad es de vital importancia a la hora de tomar una decisión u otra. Sin embargo, estas decisiones no tienen asegurado su éxito, debido a que las consecuencias se encuentran en un futuro que aún tiene que desencadenarse.

Aspectos más sobresalientes de su teoría

Fricción de Guerra

De la Guerra establece todo un tratado acerca del concepto “Fricción de Guerra”. El primero en enunciarlo fue Clausewitz y ha sido ampliamente implementado en la ciencia militar de Occidente. Según esta teoría, los conflictos bélicos están formados por la guerra de papel (precombate) y en la realidad. La primera, en la que se planifican y esbozan las acciones, suele distar de lo que realmente sucede.

Los actos de guerra son complejos, debido a la existencia de múltiples aconteceres que varían la trayectoria de lo inicialmente pensado. Por ello, Clausewitz habla de “resistencia” cuando se refiere a fricción en todo momento.

Táctica Militar

Junto al concepto de “Estrategia”, la “Táctica Militar” se desarrolla extensamente a lo largo de seis capítulos de De la Guerra. La táctica que detalla Clausewitz hace mención al estudio pormenorizado de las fuerzas atribuidas a un Ejército para su desarrollo en combate. En este sentido, la táctica se refiere, especialmente, a las capacidades formales (número de hombres, artillería, armamento, aviación, etc.). A partir del conocimiento de las capacidades propias y del adversario se podría establecer un cálculo de posibilidades que orientaría hacia la victoria o derrota en casos de fricción militar.

Estrategia de Guerra

La “Estrategia de Guerra” es, según Clausewitz, el estudio que las fuerzas detalladas anteriormente pueden practicar en el fragor de un combate: cómo emplazarlas o utilizarlas para sacarles el máximo provecho. Tiene que ver con el rendimiento y la optimización de los recursos disponibles.

Vigencia en el entorno empresarial

Salvando las distancias (sobre todo, en cuanto a la violencia primitiva que describía Clausewitz), si a algo se asemeja un entorno empresarial, es al arte de la guerra. Por supuesto que guardan aspectos en común. Fundamentalmente, los que tienen que ver con los tres conceptos explicados anteriormente. Las empresas y su competencia son, en este terreno, las protagonistas de la fricción, táctica y estrategia. Resulta de suma importancia observar cómo los escritos y las enseñanzas militares pueden repercutir en la acción propia de las compañías.

No se entiende el concepto de “empresa” sin hacer mención a un proceso de toma de decisión que exige una planificación estratégica en base a conocimientos extensos tanto de sus propias capacidades como de las del competidor. En la lucha por la obtención del máximo beneficio, el posicionamiento de producto o la captación de socios, las empresas competidoras mantienen una ardua lucha por adquirir los mejores resultados. Es la guerra y, como tal, llenarla de principios filosóficos que apacigüen el sinsabor de algunas decisiones es de vital importancia, al igual que también lo es formar directivos de éxito preparados para el éxito (y el fracaso) y prevenidos ante lo que se puede desarrollar en los altos vuelos empresariales.

Una gestión empresarial exitosa radica en nombrar profesionales ampliamente entrenados en sus tareas y que observen el cálculo de probabilidades (táctica) y la estrategia a llevar a cabo en un entorno cambiante. La supervivencia, al fin y al cabo, debe ser el principio básico sobre el que se erija una compañía.

Por último, una frase de Carl von Clausewitz: “la guerra no es más que un duelo en una escala más amplia” y, en este sentido, las empresas libran duelos día a día. Conocer la filosofía que hay detrás de la ciencia militar supone una extraordinaria formación.

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