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Deporte en la empresa

Deporte en la empresa
Cuáles son las ventajas de realizar deporte en la empresa, cuando se fomenta, desde la dirección, su practica entre los compañeros de trabajo

Es cierto que pocas cosas unen más que el deporte. En los colegios e institutos de enseñanza secundaria, supone una vía de escape para los alumnos, pero, sobre todo, es un elemento de cohesión social que favorece las relaciones entre alumnos que, en clase, no se hablan; pero, tras un partido de fútbol o voleibol, comienzan a ser amigos. El deporte en la empresa tiene un efecto similar, ya que permite establecer relaciones más o menos afectivas con compañeros de otros departamentos o edificios con los que rara vez se coincide. Es un nexo de unión automático, que comienza en el momento en el que damos un pase a esa persona que acabamos de conocer o comenzamos a pelotear en la previa de un partido de pádel.

¿Cuáles son los beneficios que aporta realizar actividades deportivas en la empresa?

1. Favorece una mejor relación entre compañeros, potencia los lazos ya creados en la oficina y reduce o elimina las posibles asperezas o los conflictos que puedan existir entre otros compañeros e, incluso, con los jefes. El deporte, si se practica en equipo, obliga a entenderse y luchar por un objetivo común. Por tanto, hay que aprovecharlo para demostrar que en la oficina también se puede llegar a entendimientos.

2. Mejora la autoestima, ya que, tras el partido de tenis o baloncesto del día anterior, los empleados van a tener un plus de energía por esa sensación de bienestar que produce hacer deporte y, en especial, cuando, al día siguiente, se pueden comentar las jugadas. Esa inyección de autoestima se traduce en mayor productividad, ya que el empleado se siente con más ganas de trabajar y, seguramente, más concentrado. Y también en una mayor capacidad de negociación y comercialización de productos por esa potenciación de la identificación con la empresa. Se produce un mayor engagement con la empresa, hablando en términos de social media marketing.

3. Sirve como liberador del estrés acumulado. Esa es la razón por la que muchísimas personas tienen como hábito salir a correr o ir a nadar después de trabajar. El deporte relaja y libera la mente. Por tanto, es un elemento que dota de equilibrio a cuerpo y mente. Permite descargar toda esa adrenalina que produce el trabajo y, obviamente, afecta más a unos empleados o jefes que a otros, en función de su responsabilidad en la empresa y los problemas que estén afrontando. Estos se pueden ver agravados por las posibles situaciones personales o familiares adversas que puedan estar viviendo e influyen en el rendimiento del trabajador.

4. Por supuesto, favorece el trabajo en equipo. Sobre todo, si hablamos de deportes colectivos, como el fútbol sala, baloncesto o voleibol, en los que es obligatorio entenderse, para llegar al objetivo común de ganar el partido. Un partido de cualquiera de los deportes colectivos supone establecer una estrategia de juego, ordenar a los integrantes del equipo de una forma determinada sobre el terreno de juego o la cancha, establecer una táctica de juego, etc. Y todo ello es extrapolable, después, al trabajo en la oficina o el departamento. Si se han entendido en una pista deportiva, ¿por qué no iban a hacerlo en el trabajo, que es, realmente, lo más importante?

5. Indudablemente, este tipo de prácticas, de forma continuada, tiene efectos positivos sobre la salud de los empleados. Hay que pensar que, muchas veces, los problemas de salud provienen de no hacer regularmente deporte. Problemas en las articulaciones y musculares e, incluso, resfriados y otro tipo de dolencias, originados por una bajada de defensas del organismo, que, con la práctica del deporte, quizá no hubiera pasado. Actividades como la natación o el spinning favorecen muy positivamente una mejor salud física de los que las practican y también a nivel psicológico. Todo ello contribuye a una mejor salud laboral, que supone un menor absentismo y, por tanto, una mayor productividad.

6. Es curioso el nivel de respeto hacia las reglas del deporte. Todos quieren cumplirlas porque saben que, de no hacerlo, estarán señalados. En cambio, en la empresa, parece que cuesta más trabajo. Es más fácil aceptar una falta que una corrección en el trabajo. Es más sencillo aceptar que, si un jugador no está a la hora en un partido, se tiene que quedar en el banquillo que; si se llega tarde a una visita con un cliente, puede que se enfade y se marche. Practicar deporte y, sobre todo, deportes de confrontación, como el baloncesto o pádel, supone una aceptación de reglas que luego van a facilitar asumirlas mejor en el día a día del puesto de trabajo.

7. Practicar deporte es una toma de decisiones constantes: chutar o no a puerta, lanzar de 3 o dar una asistencia al compañero, correr por esta calle o la avenida… Sobre todo, es en los deportes de confrontación en los que se acentúa más esta toma de decisiones continua, que hace mucho más independiente al jugador. Y esa toma de decisiones sobre un terreno de juego sirve como entrenamiento y sparring, para que, en la oficina, cueste menos trabajo decidirse. Es más, se da la curiosa y extraordinaria circunstancia de que los mejores deportistas se convierten, después, en líderes en la oficina, por el respeto y la admiración que han logrado despertar en sus compañeros.

8. Ahorro económico para las empresas. Después de todo lo descrito anteriormente, es obvio que se va a producir una mayor productividad, dentro de la empresa, gracias a una mayor concentración en las tareas del puesto de trabajo, la estimulación para hacer más cosas, la mayor facilidad para ser creativos… Aunque la inversión de una empresa para organizar una competición interna o realizar incentivos económicos en favor de la práctica deportiva pueda ser más o menos elevada, a corto o medio plazo, esa inversión estará más que amortizada.

¿Cuáles son los deportes más eficaces para lograr un mayor rendimiento en la empresa?

Es evidente que cuantas más personas participen en una actividad deportiva concreta, mayor será el efecto en la mejora del clima organizacional. A continuación, las ventajas concretas que puede aportar cada tipo de deporte:

1. Deportes de equipo: fútbol sala, baloncesto, voleibol, balonmano, etc.

Suponen una organización de los jugadores y el establecimiento de una estrategia para ganar el partido. Se suele identificar a los mejores jugadores y se les da mayor protagonismo en el juego con una mayor posesión de juego, lanzamientos o tiros de faltas, etc. Esta identificación de los mejores en cada puesto es de una gran inteligencia y en la empresa también se debe hacer lo mismo, lo que ayuda a eliminar envidias y la competitividad sucia.

2. Deportes individuales o en pareja de confrontación: tenis, pádel, bádminton, etc.

Son deportes muy psicológicos, en los que, si uno de los jugadores que están encima del terreno de juego no está bien o pasa por una mala racha (de juego se entiende), afecta decisivamente en el partido. Por tanto, la importancia de un solo jugador en estos deportes se magnifica, sintiendo una gran losa encima que hace que se anime a sí mismo y saque fuerzas de donde sea, para recuperarse y seguir el hilo del partido o se hunda y dé por perdido el encuentro. Esa psicología del jugador también es extrapolable a la empresa. Cuando llaman la atención a un empleado varias veces, no se consigue cerrar ventas o ninguno de los documentos que el empleado realiza parece ser definitivo, se suele caer en el victimismo y la autoestima se resiente. Es posible llegar a niveles realmente preocupantes para empleado y empresa.

3. Deportes individuales sin confrontación: natación, ciclismo, running, etc.

Realmente, a nivel sociológico, no son los más interesantes para la empresa, ya que, al ser individuales, no hay relaciones sociales durante la práctica. No obstante, sí se suelen dar en los periodos de descanso, al inicio y fin. Es fácil hablar con los compañeros en una escapada en bicicleta cuando se llega a un destino. También es muy interesante participar con un equipo de la empresa en una carrera solidaria de running (en especial, si se llevan camisetas corporativas). Se conoce a mucha gente nueva y familiares y amigos de los compañeros de trabajo, lo que produce un nuevo efecto positivo entre compañeros por el hecho de compartir más cosas en común.

4. Actividades deportivas conjuntas: spinningbodypump, senderismo, etc.

No se puede decir que sean deportes en sí, pero sí requieren un esfuerzo físico importante, dentro de un recinto deportivo o medio natural. Suelen ser actividades de gran diversión y exigencia física por la intensidad que se les imprime o la duración. Esa diversión que provocan actividades como el spinning o paintball produce un gran bienestar y felicidad a los que las practican. Por todos es sabido que, cuando uno pasa un buen rato, la diversión no termina ahí, sino que continúa cuando se comparte con posterioridad. Por ejemplo, en la oficina, comentando los momentos más divertidos. En el otro lado, tenemos el senderismo, una actividad que permite las relaciones humanas, desde el comienzo y hasta el final. Además, en un entorno agradable que facilita la conversación. Es una gran forma de conocer mejor a los compañeros.

Por tanto, la práctica deportiva en la empresa conlleva numerosos beneficios a nivel de rendimiento, autoconfianza, valores… Aspectos muy positivos para la mejora de la marcha general de la empresa.

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