Despertar, reaccionar y luchar

Despertar, reaccionar y luchar
Las empresas que sufren los fuertes envites del mercado y de los competidores cuentan con opciones estratégicas que les pueden volver a meter en la pelea.

Casi no parecen quedarle opciones al boxeador arrinconado en la esquina del ring, más allá de tratar de cubrirse y aguantar la terrible lluvia de golpes del rival. El combate parece perdido, aunque desde la esquina del púgil le griten órdenes para que salga de allí.  El ”clinch” es una de ellas. En el argot del boxeo se le llama “clinch” al momento en que ambos púgiles se abrazan y bloquean hasta que el árbitro los separa lo más rápido que puede y les demanda que luchen. Con el “clinch”, los boxeadores buscan unos segundos de descanso y reorganizar su vuelta al combate. También las empresas que sufren los fuertes envites del mercado y de los competidores cuentan con opciones estratégicas que les pueden volver a meter en la pelea. Nada es definitivo hasta que termine la cuenta atrás o suene la última campana.  Las claves para ello son tres.

Despertar. La terrible consecuencia para una empresa de no despertar en estas situaciones es su cierre. El primer paso, por tanto, es reconocer la situación en la que se encuentra la empresa. Los directivos tardan habitualmente en asumir estas situaciones de  restructuración, declive, turnaround, distress, … o como quiera muchas veces llamarse. Tratan de ignorar que tan sólo sobrevivirán las empresas que sean capaces de reconocer a tiempo su situación y la necesidad de llevar a cabo cambios en las estrategias y planteamientos empresariales que les han empujado hasta allí. El actual entorno al que se enfrentan las empresas posee una  inestabilidad impredecible, el cual puede llevar a las empresas a un rápido hundimiento si la dirección no entiende rápidamente las señales que llegan al puente de mando. La realidad muestra que existe una gran cantidad de empresas que no consiguen adaptarse a las nuevas condiciones del entorno. Sin embargo, antes de que una empresa entre en declive empiezan a aparecer unas señales que alertan de una posible mala situación financiera futura. Si bien, los directivos, a menudo, no son capaces de percibirlas, las ignoran o incluso trabajan para evitar que se conozcan las dificultades por las que atraviesan.

Entender. Reconocida la situación es necesario analizar y entender las causas para plantear las respuestas más adecuadas. Estas causas pueden tener un origen externo y también interno. Los cambios en el entorno perjudican habitualmente en mayor medida a los sectores y empresa que presentan una serie de características estructurales que las hacen más vulnerables a ellos (reducido tamaño, escaso desarrollo tecnológico, baja productividad, escasos recursos financieros, etc.). Errar en el diagnóstico y apostar por estrategias que no permitan a la empresa dar la vuelta a sus resultados puede significar la última equivocación. Sorprende, en este sentido, que en las presentaciones de resultados de algunas grandes empresas echan la culpa de su mala performance al “mercado” o al “entorno” sin ruborizarse por el implícito reconocimiento de falta de entendimiento y anticipación que ello transmite. Entender significa ser capaces de prever y anticiparse a los cambios.

Reaccionar. La reacción debe estar también muy ligada al entendimiento de las causas para evitar, como lamentablemente se ve muchas veces, respuestas inapropiadas  o incluso que terminen por acelerar la desaparición de la empresa. Un buen ejemplo son las pérdidas aceleradas de posición competitiva por mal medidos ajustes en la estructura comercial. Toda estrategia de “turnaround” requerirá cambios potentes. Se deberán frenar determinadas inercias, golpear algunas estructuras y culturas organizativas,  hacer trizas determinados proyectos y empezar ya a funcionar en otros, plantear determinados relevos, etc.  Todos estos cambios requerirán preparación y planificación y también determinación y flexibilidad. Son cambios que requieren también nuevos empujes. Las empresas (y directivos) que se comporten de forma rígida, varados en diagnósticos o modelos superados, no invertirán sus malos resultados, y desgraciadamente desaparecerán. Si el combate sigue abierto tenemos que despertar y pelear.

Formación relacionada

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir