El caos del crecimiento. La curva de Greiner

El caos del crecimiento. La curva de Greiner
La curva de Greiner pretende ser una aproximación racional y práctica al liderazgo adecuado para hacer posible el proceso de expansión de cualquier negocio.

La gestión de la organización de una empresa en fase de evolución no es fácil para muchos equipos directivos, que no saben cómo enfrentarse a los cambios que implica la situación. La curva de Greiner pretende ser una aproximación racional y práctica al liderazgo adecuado para hacer posible el proceso de expansión de cualquier negocio.

La crisis, un mal que afecta a todas las empresas

La mayoría de personas asocian la crisis de una empresa con un momento difícil que puede llegar, incluso, a acabar con  ella. Este concepto tan habitual es erróneo, ya que en realidad una situación de crisis está implícita en todo cambio que deba afrontar una compañía, también para crecer y evolucionar positivamente.

De hecho, el progreso de un negocio implica de manera ineludible una serie importante de cambios y transformaciones, que nunca serán fáciles y que conllevarán de manera ineludible situaciones desfavorables que se deberán superar. Es decir, una crisis. De la correcta gestión de esta situación dependerá la evolución final real de la empresa, ya que necesitará de una sólida estructura para soportar todo lo que le viene por delante.

La aportación de Greiner

Larry Greiner es el autor de “Evolución y revolución conforme las empresas crecen“,  un artículo del año 1972 que revolucionó el modo de entender la gestión empresarial al definir de manera novedosa cómo una compañía pasa por diferentes fases desde su nacimiento hasta su madurez y lo que significan cada una de ellas.

Greiner demostró cómo una empresa puede iniciarse con una base de desarrollo adecuada, pero en cierto momento de su crecimiento este modelo puede convertirse en una fuente de problemas para su evolución. De esta manera, se genera una situación de crisis de la que solo se puede salir haciendo los cambios pertinentes.

Estas fases de crecimiento y desarrollo por las que pasa una empresa no están determinadas únicamente por su propia expansión. También influye de manera importante la situación por la que pasa su sector de negocio, que puede hacer que se alarguen o acorten substancialmente.

La curva de Greiner

En su artículo, Greiner desarrolla las fases de crecimiento de una empresa a modo gráfico en una  curva, en la que refleja cómo el punto álgido de una de ellas viene seguido siempre por una crisis, cuya superación implica otra vez el crecimiento. Entender este proceso resulta indispensable para que los responsables de liderazgo de cualquier compañía estén preparados para afrontar correctamente todos los cambios, sin que los resultados finales del negocio se resientan por ello.

La curva de Greiner define 6 fases de crecimiento de una empresa, que deben ser analizadas con detalle para comprender qué implican en la evolución de su gestión.

1º fase: el crecimiento a través de la creatividad

Crear una empresa desde cero implica tener una idea de negocio y empezar a trabajarla desde el aspecto de los productos y procesos implicados en su desarrollo. En esta situación, la comunicación entre el responsable de la empresa y su equipo de trabajo es fundamental que sea fluida e, incluso, un punto informal para garantizar que el trabajo de creatividad sea lo más productivo posible.

Esta fase de crecimiento, a medida que llegue a su punto álgido, tendrá su momento de crisis de liderazgo cuando la dirección del equipo ya no sea fácil y aparezcan problemas de gestión. Cuando las órdenes ya no llegan a los empleados adecuados en el tiempo oportuno, es el momento de que el creador de la empresa vaya un paso más allá.

2º fase: el crecimiento a través de la dirección

Cuando la crisis de liderazgo se produce es señal de que la empresa ha crecido lo suficiente como para tener que repartir las responsabilidades que hasta ahora recaían solo en manos del creador de la empresa. Es necesario, por lo tanto, formar una alta gerencia que pueda controlar todas las decisiones que se tomen.

Esta estructura funcionará durante un tiempo, pero también llegará a su crisis cuando la gerencia que esté por debajo de los responsables de la empresa vea que no tiene suficiente poder. Cuando noten que no tienen tantas oportunidades de desarrollo como al principio, la productividad de la empresa se verá afectada y los productos ya no tendrán el nivel adecuado.

3º fase: el crecimiento a través de la delegación

La crisis del modelo de dirección implicará la necesidad de otra reestructuración en la empresa, en este caso orientada a adjudicar roles que permitan la autonomía de decisiones. Con esta descentralización de las decisiones, el personal sentirá que su valía es reconocida y volverá a estar motivado para seguir trabajando en el crecimiento de la empresa.

De todos modos, esta evolución tampoco será la definitiva, ya que llegado el momento la alta gerencia sentirá que ha perdido el control y no sabrá cómo reaccionar porque también temerá volver al anterior sistema de decisiones centralizado, que tan malos resultados le ha dado. La decepción de la alta gerencia por tener que consultar con la baja gerencia todos los posibles cambios provocará su desinterés por el trabajo, lo que también afectará a los resultados finales del negocio.

4º fase: el crecimiento a través de la coordinación

La crisis de control que se desarrolla en la tercera fase de crecimiento de una empresa hace necesario otra vez redefinir las responsabilidades y metas del equipo de trabajo y, sobre todo, aclarar la importancia del rol de los cargos directivos. De esta manera, los diferentes niveles de gerencia pueden coordinarse para crecer conjuntamente.

Pero esta fase también llega a su punto negativo: la conocida como crisis de papeleo. Se produce cuando el sistema de coordinación creado es tan burocrático que su administración se hace muy complicada.

5º fase: la colaboración

La crisis de papeleo que define Greiner implica que la empresa sufre importantes limitaciones estructurales que debe trabajarse para superar de manera adecuada. Para ello, es importante que los responsables de la compañía estimulen la proactividad y los sistemas de trabajo colaborativos, que rompan con los esquemas rígidos que funcionan hasta ahora y que permitan un proceso de trabajo más espontáneo y, por lo tanto, también más rápido y eficaz. Las reglas y procedimientos tienen que estar presentes, obviamente, pero la comunicación entre compañeros para conseguir acelerar los procesos básicos es indispensable y debe priorizarse por encima de todo para evitar que la empresa se estanque.

¿Llega la crisis para esta fase de colaboración? Por supuesto que sí. Según Greiner, en este punto la empresa tiene que enfrentarse a la que denomina como crisis de crecimiento. La empresa, paradójicamente, tiene miedo a crecer más porque ve que introducir más novedades en su oferta puede llegar incluso a ser perjudicial para ella.

6º fase: las alianzas

La última fase de crecimiento de una empresa, según la curva de Greiner, es la que tiene que acabar con la crisis de crecimiento. El objetivo principal debe ser acabar con las limitaciones internas del negocio y buscar la manera de crear nuevas oportunidades para seguir creciendo. Aquí es donde tiene un papel importante la búsqueda de posibles alianzas con otras compañías, que permitan llegar a la creación de nuevos productos y a la expansión por nuevos mercados.

La creación de alianzas con otras empresas del sector hará posible que la compañía en esta fase de crecimiento tenga más posibilidades económicas de seguir evolucionando y creciendo, pero también representa algo más importante: la sensación de tener un soporte realmente efectivo y consolidado que permita pensar seriamente en la planificación de nuevos planes de producción y crecimiento.

Curiosamente, la curva de Greiner se detiene en este punto como último momento de la evolución de una empresa y no identifica ninguna crisis relacionada con esta fase. En consecuencia, tampoco presenta nuevas fases por las que debe pasar una compañía para seguir creciendo.

Greiner se limita a insinuar que la presión por seguir buscando nuevos procesos y productos puede acabar saturando a los empleados a nivel físico y mental, pero no apunta ningún tipo de nueva evolución ni ninguna solución para ello.

La viabilidad de la curva de Greiner

Muchos responsables de empresas, especialmente las más pequeñas, se plantean si realmente es posible la aplicación efectiva de la curva de Greiner en la gestión de su negocio. La verdad es que no es un concepto teórico, ni mucho menos. De hecho, define con claridad los factores principales que dan origen a los estados de crisis de cualquier compañía, lo que permite que su equipo de dirección pueda estar alerta ante los mínimos síntomas de un problema y reaccionar adecuadamente para anticiparse y resolver el problema. De esta manera, es fácil hallar lo que necesita realmente un negocio y cómo se puede conseguir que crezca de manera efectiva.

  • Cualquier responsable de una empresa, por pocos trabajadores que tenga a su cargo, debería plantearse en qué fase de la curva de Greiner puede ubicar a su empresa. De esta manera, tendrá la información suficiente para saber qué afecta a sus procesos de producción y, en consecuencia, a los resultados finales del negocio. Esta es la herramienta principal para seguir planteándose nuevos retos de crecimiento.

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Comentarios (2)

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octavio lopez

Enviado el

buen articulo, resumen ejecutivo y práctico
Responder

Francisco

Enviado el

Cuando cambio de 5 a 6 faxes el modelo de greiner y cómo se usa?

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