El desempleo problema social en España

La tasa de paro, actualmente, afecta principalmente a los menores de 25 años. Casi duplica la media de desempleados en España.

Sin duda, el desempleo es uno de los problemas que más preocupan a los españoles. La evolución del paro en España y el empeoramiento de la situación económica han creado un ambiente de desánimo en todos los sectores de la población y, especialmente, en la juventud, por la situación del desempleo juvenil.

La tasa de paro, actualmente, afecta principalmente a los menores de 25 años. Casi duplica la media de desempleados en España. En cuanto a los sexos, tanto hombres como mujeres se ven afectados por igual, aunque existe un leve crecimiento del desempleo en el grupo femenino.

Los datos hablan por sí solos: la tasa actual de paro, según los datos de enero de este año, se establece en un 23,4%. Un 22,6% de hombres y un 24,5% de mujeres. Más de la mitad del total son personas menores de 25 años y un 21,4% superan dicha edad. En estos dos grupos, la proporción entre hombres y mujeres se mantiene igual.

A nivel europeo, el desempleo es también un problema a superar. Aunque también es cierto que en 2014 la tasa bajó, situándose en el 11,4% en diciembre, es decir, un 4% menos que en el mismo mes del año anterior. ¿Cómo se queda España en este escenario? España es el segundo país con la tasa más alta de desempleo en la zona euro y es, únicamente, superado por Grecia, que tiene un 25,8% de paro.

A pesar de la altísima tasa de desempleo que hay en España, en el último mes del 2014 la tasa bajó, ya que en diciembre del 2013 la cifra había alcanzado el 25,6%. La cifra de diciembre corresponde a un total de 5,46 millones de personas.

Todo este problema que, ya a nivel estadístico, parece preocupante, se traslada al nivel social en forma de problemas importantes, como el desánimo entre los jóvenes. Hay que recordar que cuando se habla de desempleo juvenil se hace referencia a más de la mitad de los jóvenes (según datos de la Encuesta de Población Activa). Así, el desempleo juvenil en España es, según la Unión Europea, una situación insostenible que podría mejorar cuando se reduzca la segmentación de contratos fijos y temporales en el mercado laboral español. Desde el inicio de la crisis en 2008 y hasta el 2014 se cuenta que se destruyeron un total de 6,7 millones de puestos laborales en la Unión Europea. Esta realidad, que perjudica a millones de personas menores de 25 años, es muy importante para el futuro de la región y, especialmente, de España.

El desempleo juvenil lleva implícita la frustración de los jóvenes que, incluso, pese a haber acabado de estudiar y contar con una buena educación profesional, son incapaces de conseguir un trabajo. La alta competitividad laboral se muestra como una luz en el camino que lleva a muchos jóvenes a buscar la continuidad de su educación, más allá de lo previsto, para poder, así, competir con los demás candidatos a un puesto de trabajo.

Por otro lado, la inestabilidad de los puestos existentes en España no es garantía de nada para los jóvenes y esto aumenta, aún más, el desánimo. Este segmento es, sin duda, el más afectado y el que convierte en más vulnerable al país, ya que se experimenta, como consecuencia de la falta de oferta laboral, una pérdida de talentos que prefieren salir del país a buscar un futuro mejor, antes que esperar a tener un golpe de suerte en España.

A nivel social, esta frustración que caracteriza al grupo de jóvenes es también un factor más que involucra también la pérdida de motivación por el trabajo y el avance social. Los jóvenes se sienten frustrados, por haber hecho lo que se supone que debían hacer y, sin embargo, no haber logrado tener una oportunidad después.

El desempleo juvenil trajo consigo la proliferación de nuevos espacios de formación en todos los ámbitos. La oferta educativa de centros de estudios superiores, por ejemplo, se diversificó para poder dar respuesta a una demanda más elevada que nunca de educación. Esto sucede porque muchas personas, al terminar de estudiar y no poder encontrar una salida profesional, deciden seguir formándose, para poder competir y estar más preparados que los demás candidatos.

Por otro lado, el índice de pobreza en España es más alto que la media de la Unión Europea y, además, existe un grado de desigualdad en la sociedad bastante alto; causado, principalmente, por el problema del desempleo, primordial preocupación de la sociedad española desde hace ya varios años. Incluso, por encima de la corrupción o el fraude fiscal.

El desempleo estructural es lo que más puede preocupar desde el punto de vista social, ya que hace referencia a los desempleados de larga duración (más de un año). Desde la década de los años ochenta, no se presenciaba un crecimiento del paro en España, por lo que se vivieron largos años de bonanza en el país. Sin embargo, esto empezó a cambiar en el 2008. Muchas de las personas que no tienen trabajo y que se consideran en situación de paro estructural superan el 17% en la actualidad. El colectivo que es más vulnerable a esta situación es el de los mayores de 45 años puesto que, al perder su empleo, se hunden, con mayor facilidad, en el desánimo que les produce el hecho de no poder encontrar un nuevo trabajo. Este problema, por tanto, tiene un impacto social muy importante que no debe ser perdido de vista.

La magnitud del desempleo ha hecho que sea éste el centro del debate público y político. Especialmente, en lo que atañe a la exclusión social que sufren millones de españoles. Tras el crecimiento económico vivido en los años anteriores a la crisis, la sociedad española se ha visto a sí misma reflejada en un anterior espejismo y; desde entonces, ha tenido que reducir sus gastos, hasta el punto de recurrir a ayudas familiares. Según datos oficiales, un 20% de los hogares españoles ha recurrido a la ayuda económica de algún familiar y alrededor de un 10% acudió a instituciones regionales para buscar una salida a sus problemas. De hecho, la crisis ha contribuido a que las relaciones familiares se hayan intensificado, empujadas por la necesidad de apoyo económico, cuidados y otros.

La precariedad se da cuando las familias combinan salarios bajos con prestaciones, a través de estrategias de pareja e intergeneracionales. Esto ha hecho posible compensar, en cierta medida, los efectos de la pobreza y el paro. Pero es, sin duda, un modelo insuficiente para soportar la crisis económica.

Las principales víctimas del problema del desempleo son las personas nacionales y extranjeras jóvenes que, ahora, no cuentan con un familiar estable, ya que suelen ser de dos o más miembros de un grupo familiar quienes no tienen trabajo. Además, en España coincide que los hogares jóvenes que ya contaban con responsabilidades de endeudamiento, por haber comprado viviendas en periodos de burbuja inmobiliaria, son los más proclives a no encontrar trabajo. El modelo económico generado por la crisis, que se caracteriza por la temporalidad del empleo y el paro, lleva a dejar fuera del sistema a las nuevas generaciones de población activa.

Por otro lado, la crisis ha disminuido la llegada de personas extranjeras al país y ha hecho que sean los propios españoles quienes tengan que buscar salidas laborales fuera del territorio nacional.

Las prestaciones contributivas que intentan paliar el problema del desempleo, sin embargo, no están siendo eficaces para amortiguar el impacto. Si bien tienen un efecto preventivo, no se destinan a desempleados de trayectorias largas de contribución y dejan fuera a hogares y personas jóvenes, quienes se enfrentan, así, a la exclusión de gran intensidad.

Otro de los principales problemas que acarrea el desempleo es el aumento de la informalidad. Dada la situación extrema que viven numerosas familias españolas, la economía informal se convierte en una salida alternativa para muchos. Originariamente, el problema de la economía sumergida es propio de países subdesarrollados. No obstante, muchos expertos sostienen que se está produciendo un proceso, en esta dirección, también en algunos países golpeados por la crisis en Europa; entre ellos, España. El crecimiento de la informalidad supone un gran peligro para España, ya que la actividad recaudatoria de Hacienda y la Seguridad Social se ve afectada de manera directa. Para romper el círculo vicioso del desempleo y la informalidad, será necesaria la intervención del Estado dado que, por el momento, se calcula en un 20% la economía sumergida en España.

Como se puede observar, el desempleo tiene efectos muy negativos en la sociedad, en muchas vertientes. Especialmente se observan en la precariedad laboral y la expansión de la economía informal, pero también en otros aspectos muy preocupantes como el incremento de la criminalidad; el fraude fiscal; la reducción del consumo, debido a la pérdida del poder adquisitivo de los desempleados; y la reducción de los presupuestos del Estado. También se vive, como consecuencia del desempleo, un retardo en la edad de emancipación entre los jóvenes, quienes deben apoyarse, cada vez más, en sus progenitores y un descenso de la tasa de natalidad. En relación con esto, se retrasa también la edad de paternidad.

En consecuencia, el desempleo en España supone un problema de magnitud social que requiere medidas urgentes para paliar sus efectos negativos sobre la ciudadanía.

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Comentarios (2)

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jamesmelgar

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La situación esta complicada, y viendo estas cifras duele aun más lo que pasa. Yo usé una página llamada https://es.gowork.com/ cuando estaba desempleado, donde la gente comenta sobre sus empleos y empleadores, y sirve mucho para encontrar de forma individual trabajo. Se las recomiendo. Esperemos que España progrese y supere esto
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Pak Mega Place (www.pakmegaplace.com)

Enviado el

buen post

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