El modelo grow nos sirve de guía para gestionar el cambio a nivel personal y profesional

El modelo grow nos sirve de guía para gestionar el cambio a nivel personal y profesional
El coaching se concreta en el desarrollo del modelo grow, en el que se crece a través de objetivos, en una realidad, con unas oportunidades y una voluntad.

El proceso de coaching se sumerge de lleno en el modelo grow. Se trata de un camino en el que crecer se convierte en protagonista. Este acrónimo, que surge en Inglaterra durante la década de los noventa, se basa en la resolución de problemas y brinda resultados excelentes de eficacia, productividad y simplicidad.

El acrónimo grow, cuyo significado es crecer, se divide en cuatro estadios o altos en el camino: Goal, Reality, Options, Will. Es decir, en poner todo en la meta, a través de la realidad, teniendo en cuenta las opciones con una fuerza de voluntad incansable.

¿Cuál es la razón de ser de este proceso de logro de objetivos? No sirve de nada que la persona detecte o tenga las mejores opciones para conseguir su objetivo, si no es consciente de la realidad y, de esta manera, elabora un plan de acción acorde a sus posibilidades.

Goal o la concreción de objetivos y metas

La G de goal se traduce por meta. Desde la perspectiva del coaching, esta primera etapa consiste en trabajar una meta final. Esta se concreta en un propósito vital y existencial, en pensar en grande, lo cual ayuda a estar en los máximos niveles de motivación.

No obstante, para que una persona alcance esta meta, ha de fijarse una serie de objetivos. Para ello, necesita emprender un análisis de la situación y, de esta forma, establecer un punto de arranque lo más realista posible.

Así, mientras se marca una serie de objetivos a corto plazo, va encaminándose hacia la meta final, que se establece a largo plazo. En este proceso, la persona ha de definir muy bien cuándo y cómo sabrá que los objetivos se están cumpliendo.

Todo ello le proporciona una serie de beneficios personales y profesionales. Para concretar y definir metas, la persona se ha de preguntar: ¿qué meta quiero alcanzar?, ¿cómo me sentiría si la logro? y ¿cómo se transformaría mi vida si la consigo?

Reality o análisis de la situación

Por muy a lo grande que la persona piense, ha de asentarse en la realidad que la circunda. Se torna imprescindible aterrizar en el momento y la situación, ya que, de lo contrario, se corre el riesgo de caer en la desmotivación.

Realizar una evaluación de la situación radica en que la persona se plantee una serie de preguntas como: ¿qué estoy haciendo para lograr el objetivo?, ¿qué puedo hacer que no hago? o ¿qué herramientas necesito?

Si esta segunda etapa está bien definida, se detectarán las oportunidades y los obstáculos existentes. Un buen coach sabrá guiar a la persona y realizarle cuestiones como: ¿dónde estás actualmente?, ¿qué necesitas para el objetivo? y ¿qué situaciones se perfilan como un obstáculo para tu meta y tus objetivos?

Este es un alto en el camino imprescindible porque la meta que ha definido el coachee puede ser muy realista, pero puede que se halle en unas circunstancias que la hacen inviable. Quizá la predisposición, el nivel de conciencia o la responsabilidad no se ajustan a lo que se quiere conseguir. Por ello, es relevante esta autoevaluación.

Options o hallar las mejores opciones

Saber descubrir las opciones más óptimas es a menudo el estadio más complejo. Por y para ello, la persona ha de saber ahondar en las posibilidades concretas que tiene y en cuáles presentan menos obstáculos.

El coaching brinda la gran oportunidad de vislumbrar las alternativas y opciones que una persona tiene sobre la mesa.

Cuando un individuo llega a este proceso, quizá se quede bloqueado, llegue a la conclusión de que solo hay una forma de alcanzar lo que quiere y que si no lo consigue se sentirá derrotado. Esta forma de pensar y sentir dista mucho de ser cierta.

Lo realista es que la persona tiene multitud de opciones, aquellas que la vida ofrece a cualquiera para todo. Solo es preciso valorar, explorar y practicar las posibilidades que se presentan. Quizá, al final el coachee llegue a lo que desea de una manera que era impensable para él.

En el caso de que no lo consiga al cien por cien, se queda con ese camino descubierto y con el aprendizaje hallado transitando por él.

Will o voluntad

La fuerza de voluntad es una piedra angular en todo el proceso de coaching y, aunque esté al final del camino del modelo grow, resulta decisiva esta fuerza motriz que se concreta en actuar.

Decidir cuándo se empiezan a realizar los cambios necesarios, qué compromiso se adquiere y en qué período de tiempo se espera realizarlo son las claves para ejecutar un plan de acción determinado.

Es vital tener presente que sin acción no se avanza. Se necesita sí o sí la voluntad del coachee porque un coach puede guiarlo, orientarlo, darle todas las indicaciones habidas y por haber, pero el auténtico motor es la voluntad que pone la persona guiada.

Por ello, se torna imprescindible establecer una hoja de ruta o plan de acción determinado, así como un período de tiempo para motivar a la persona y comprometerla mediante preguntas como: ¿cuál es el siguiente paso que vas a dar?

Las preguntas, esenciales en el modelo grow

En coaching y, más en concreto en este conocido modelo, es esencial hacer buenas preguntas al coachee.

En este sentido, el método grow se concreta en realizar una serie de preguntas y respuestas para desarrollar la conciencia y la responsabilidad. Estas se entienden como una percepción clara del entorno y de uno mismo y como la aptitud para responder, cuando se tienen opciones para elegir.

De esta manera, las cuestiones funcionan como una lente de aumento que incrementa la visión sobre diversos aspectos de la realidad que se quieren clarificar. Además, actúan a modo de zoom fotográfico: una secuencia de preguntas comienza por lo general para ir centrándose en el detalle.

En general, son abiertas, comienzan con por qué, cuándo, cuánto/ o, cuál/es y contienen presuposiciones positivas y potenciadoras.

El logro de objetivos o metas

La fijación de una meta, como se ha visto, es el primer paso para iniciar el proceso. Debe formularse en positivo (evitando la palabra “no”) y comenzar con un verbo de acción en infinitivo.

Al emplear la palabra META como acrónimo, se consolidan sus características: medible (cuantificable), específica (lo más concreta posible), tangible (ha de poder verse el resultado de algún modo) y alcanzable (realista).

El método, difundido por Jhon Whitmore, también implica otra serie de características, definidas por su creador: consensuada, ética, ecológica, legal y registrada.

¿Qué hace diferente al modelo grow?

El modelo grow emplea un marco aparentemente simple, pero de gran profundidad y fuerza. Se perfila como una poderosa herramienta para destacar, obtener y maximizar el poder interior a través de una serie de conversaciones de coaching secuenciales.

Mundialmente reconocido por su éxito, esta herramienta propicia la resolución de problemas y la fijación de objetivos. De este modo, ayuda a maximizar y a mantener los logros personales y la productividad.

Parte de lo que convierte a este modelo en poderoso es su capacidad para ser flexible. Su eficacia transciende los límites de la disciplina, la cultura y la personalidad.

De la mano del trabajo en las cuatro etapas descritas, el método logra la creación de conciencia y comprensión de un individuo en:

  • Sus propias aspiraciones.
  • Su situación y creencias actuales.
  • Las posibilidades y recursos de los que dispone.
  • Las acciones que quiere emprender para el logro de objetivos personales y profesionales.

Al establecer metas inspiradoras y desafiantes, así como objetivos específicos, medibles y alcanzables, el modelo promueve con éxito la autoconfianza y la motivación. Esto genera una mayor productividad y satisfacción personal.

La cuarta etapa, centrada en la fuerza de voluntad, establece el barómetro del éxito de este recurso. Se relaciona con el deseo y la intención.

El diálogo fértil, clave

El diálogo en el seno de este modelo se convierte en esencial. ¿Por qué? Se trata de un elemento determinante para crear un espacio generador de ideas novedosas adecuado para el aprendizaje.

Las etapas de un diálogo fértil se dividen en:

  1. Una buena educación: como sinónimo de guardar las formas. En esta fase el cambio surge cuando nos atrevemos a transcender los convencionalismos sociales para seguir nuestro propio camino. Es cuando surge la siguiente etapa.
  2. Debate: radica en conectar con empatía con la posición del otro y no pretender tener la razón. Entonces, se puede abrir:
  3. Diálogo: una reflexión en la que una persona está dispuesta a cambiar su punto de vista a través de una genuina escucha activa y de un verdadero interés en el otro.
  4. Flujo creativo: se concreta en un diálogo creador que transciende límites y rompe obstáculos.

Si se suman estos ingredientes que proceden del modelo grow, se cosecharán los frutos del logro de objetivos recorriendo las cuatro etapas descritas: metas, realidad, opciones y voluntad.

El proceso de coaching se transforma, con este modelo, en un recorrido de autoconocimiento y conocimiento, en el que las preguntas nos darán la clave para transitarlo, de una forma radicalmente diferente y estableciendo un diálogo fértil. Este se traduce en una mayor creatividad personal y colectiva.

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Comentarios (1)

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Paola Dávila

Enviado el

Excelente explicación me gusto y quisiera seguir aprendiendo de lo que es un coaching

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