El precontrato. Consecuencias ante su incumplimiento - II

El precontrato. Consecuencias ante su incumplimiento - II
Se explica qué es un precontrato, a qué obliga este documento y las posibles consecuencias legales en caso de que una de las partes no lo quiera cumplir

El acuerdo de contratación, o precontrato, es una fórmula jurídica que utilizan las empresas para profesionales altamente cualificados. Este tipo de acuerdo permite comprometerte en el futuro, pero es cierto que también tiene unas consecuencias en caso de que no se cumpla. El artículo da más detalles acerca de las pautas a seguir. 

¿Qué es un acuerdo de contratación?

El acuerdo de contratación implica responsabilidades por ambas partes, tanto empresa como trabajador. La idea es que una persona pase a trabajar para otra a partir de un determinado momento, que suele coincidir con la finalización de un contrato laboral.

Es importante señalar, antes de nada, que este acuerdo no es un contrato laboral. Sin embargo, sí es un acuerdo y tiene validez jurídica, de manera que sí se pueden reclamar responsabilidades en caso de que lo incumpla alguna de las partes.

Los artículos 1101 y 1254 del Código Civil prevén que este tipo de acuerdos tienen un carácter vinculante y, en consecuencia, los incumplimientos serán penalizados. Es posible solicitar una indemnización por daños y perjuicios.

¿Cuándo se firman precontratos?

Esta fórmula jurídica puede ser interesante, pero siempre y cuando se vaya a utilizar. La idea es que, en determinados casos, es necesario firmar un acuerdo con antelación para aportar una seguridad, ya sea para la empresa o para el propio trabajador.

Un caso paradigmático es el de los futbolistas profesionales; con este compromiso, las dos partes pueden planificar mejor su futuro y tomar decisiones racionales. Lo mismo pasa con directivos que aportan un alto valor añadido a sus compañías y que tienen que hacer un cambio de residencia.

El resultado es que este tipo de contrato será útil cuando haya mucho que perder por las dos partes, de manera que pueda interesar la firma de este compromiso.

¿Qué ha de contener un precontrato?

Los acuerdos de contratación en España, para ser válidos, tienen que incluir una serie de datos que son imprescindibles en el día a día. Si no presenta esta información, es posible que el acuerdo se considere nulo de pleno derecho y que no implique el derecho a una indemnización.

  • Fecha de incorporacíón. La fecha de incorporación tiene que constar para que haya una certeza a la hora de tomar decisiones. Eso sí, se puede hacer constar un solo día o una determinada horquilla cronológica para que no haya problemas. Sin este dato, no será posible que se deriven determinados derechos porque no hay una referencia.
  • Tipo de contrato. El contrato puede ser por cuenta ajena o con una relación mercantil. Es importante tener en cuenta que las reclamaciones cuando haya una indemnización, pueden ser distintas en función de las características de la relación. Por lo tanto, conviene que quede claro cuál va a ser el tipo de contrato que se va a firmar para que no haya dudas. Este elemento es fundamental para determinar cuál va a ser el tribunal que dirima responsabilidades. Los contratos laborales por cuenta ajena son responsabilidad de la jurisdicción de lo Social, mientras que los mercantiles suelen ser responsabilidad de la jurisdicción Civil o Mercantil. 
  • Condiciones contractuales. Las condiciones contractuales dejan claras las obligaciones de cada una de las partes porque este documento, al tener una serie de particularidades, se presta a que haya más margen de interpretación. Este apartado es igualmente importante para que, posteriormente, se puedan reclamar responsabilidades. Hay que recordar que los incumplimientos suelen basarse en este tipo de condiciones. 
  • Cláusulas. Las cláusulas son todos aquellos datos que hay que hacer constar si alguna de las partes lo considera oportuno. Este sería el apartado donde se podría añadir la indemnización si hay incumplimientos, indicando una cantidad concreta. El contenido de las cláusulas puede variar mucho, pero, como principio general, se deberían indicar todos aquellos aspectos que se consideren relevantes.
  • Documentación que acredite la posibilidad de desempeñar el trabajo. En profesiones cualificadas puede ser necesario aportar una titulación universitaria u otra clase de documentos como licencias o permisos de residencia. Es conveniente hacer constar toda esta información. 

¿Cómo se pueden originar los incumplimientos?

La principal causa de incumplimiento es que, cuando llega la fecha, la empresa no realiza la contratación a la que se había comprometido en un principio. Si no hay un motivo que esté directamente relacionado con el trabajador y que justifique esta decisión, se podrán tomar medidas judiciales.

Otro supuesto no tan habitual es que el trabajador se eche atrás en el último momento. En este caso, también se podrían reclamar responsabilidades por ello. No es lo habitual, pero sí puede suceder con actores, futbolistas, locutores o trabajadores con un valor añadido extremadamente alto. 

Finalmente, no se puede dejar de destacar que, si se ha quedado en cumplir con un envío de documentación o en unas condiciones previas, si estas no se dan con la incorporación, se podrá reclamar.

Las principales consecuencias de un incumplimiento

Las consecuencias del incumplimiento son de carácter económico. La parte que incumpla el contrato está obligada a abonar una indemnización por daños y perjuicios. En cualquier caso, la decisión final la tendrán los juzgados que consideran que el incumplimiento supone una responsabilidad civil contractual.

Una de las posibilidades que existen es dejar claro y por escrito, desde el primer momento, cuál es el monto que hay que satisfacer en caso de incumplimiento. Este sería un paso interesante porque implicaría la desjudicialización del problema, habida cuenta que se contaría con una suma consensuada. 

La realidad es que la mayoría de las veces no es posible determinar una indemnización por ley. Se sigue como referencia la teoría general del daño porque así hay un criterio objetivo. Por lo tanto, habrá que atenerse a dos conceptos para decidir la cuantía de la compensación:

  • Daño emergente. Un trabajador que haya renunciado a su puesto de trabajo o que haya tenido que afrontar unos gastos de desplazamiento tiene un daño emergente evidente. Por lo tanto, este es uno de los aspectos que se tienen que cubrir. Otro de los ejemplos de daños emergentes es el de la pérdida de la antigüedad laboral en el antiguo trabajo, y de la suma que se estaba cobrando. La empresa también puede sufrir un daño emergente si ha decidido hacer unas inversiones para que ese profesional pudiera realizar su función con garantías. En este caso, también habría un motivo para reclamar, pero siempre y cuando se demuestre que el daño está directamente relacionado.
  • Lucro cesante. El lucro cesante es la expectativa de beneficios, ya sea para el trabajador o para la empresa, que había si se iniciaba la vinculación laboral. Si no hay una incorporación al puesto de trabajo, hay un dinero que se deja de ganar.

El lucro cesante es, probablemente, el aspecto más difícil de calcular por parte de los juzgados. Por este motivo, es sumamente recomendable incluirlo en los contratos para que sea más sencillo calcular la cantidad. Como principio general, en contratos de grandes cantidades ya se incluye este elemento porque aporta certidumbre. 

Esta situación puede ser problemática porque ha habido sentencias como la del Tribunal Superior de Justicia de Navarra (Nº 3/2013) que indican que los daños pueden ser mayores a los proyectados.

Consejos para que no haya problemas con los precontratos

El primer aspecto a considerar es que, cuando se firme un precontrato, hay que tener claro que este es necesario. Uno de los problemas recurrentes es que, a veces, pueden reclamar la firma de este documento cuando no hay una necesidad objetiva. Hay que recordar que este documento obliga a las dos partes una vez que se firme. 

Otro elemento importante, es hacer constar todas las condiciones para que no haya problemas judiciales. En cualquier caso, si se va a hacer una reclamación, ha de quedar claro cuáles fueron las condiciones pactadas. Este supuesto está regulado a través de la jurisprudencia así que, cuanto mayor sea el nivel de detalle, mejor.

Finalmente, es conveniente no dejar pasar mucho tiempo para realizar la pertinente reclamación. Hay que recordar que este tipo de demanda se tiene que llevar a los tribunales y que, en consecuencia, el pleito puede tardar varios meses (incluso más de un año) en resolverse.

Si se siguen estas sencillas pautas, será más fácil defender los intereses en caso de que una de las partes no cumpla lo que se estipuló en el acuerdo.

Conclusión

Los acuerdos de contratación son de varios tipos y no ha de extrañar que, en algunos casos, se desee tener una seguridad previa. No en vano, las inversiones que se tienen que realizar para viabilizar algunos puestos de trabajo, son lo suficientemente altas y los perjuicios elevados. Cuando esto sucede, conviene tener unas garantías previas. 

El precontrato es una fórmula jurídica que tiene un uso creciente por la globalización y por la necesidad de captar talento. Es normal, pues, que haya preocupación por conseguir garantizar el cumplimiento de las obligaciones por las dos partes. Las responsabilidades en caso de incumplimiento están bien fijadas por ley, y el único punto abierto a la interpretación es la cantidad total a percibir. 

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