¿Está colapsado el Fondo de Garantía Salarial?

Fogasa
El Tribunal de Cuentas avisó del caos que impera en el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Analizamos este organismo y que hacer para recurrir al Fogasa.

El Tribunal de Cuentas avisó, hace apenas unas semanas, del caos que impera en el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Y es que los años de crisis que lleva acumulado el país, que han provocado el crecimiento del cierre de empresas e impagos a los trabajadores, además de la mala gestión del organismo, los retrasos en los pagos a los destinatarios, las decisiones de dudosa legalidad y numerosos errores en los expedientes han creado un clima insostenible.

Son muchos los que aún están esperando a que se resuelva su caso, a los que les queda poca paciencia. Son personas que han sufrido impagos por parte de su empresa, que se han enfrentado a largos procesos de concursos de acreedores y a los que el dinero que se les debe puede suponer un agujero muy grande en sus cuentas.

¿Qué es el Fogasa?

Para comprender la situación que se vive en la actualidad, lo primero es conocer el Fogasa. El Fondo de Garantía Salarial es un organismo autónomo, pero que está adscrito al Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Se creó en los primeros años de la democracia en España, mediante la Ley de Relaciones Laborales de 1976, como una herramienta para proteger las retribuciones de los asalariados en caso de cierre o impagos por parte de la empresa en la que trabajan. Su existencia se adaptó en el primer Estatuto de los Trabajadores (1980) y se reguló de manera independiente por el Real Decreto 5051985, sobre la Organización y Funcionamiento del Fondo de Garantía Salarial.

El Fogasa es un seguro de salarios que se implantó por medio de una iniciativa gubernamental que asume la responsabilidad de abonar ciertos créditos laborales cuando el empleador (y obligado a hacer efectivas las retribuciones) no es solvente. Los fondos se obtienen de las empresas.

Entre las funciones que asume el Fogasa, la más importante y reconocida es la de hacer efectivo a los trabajadores el importe de los salarios que les deba la empresa, bien por insolvencia o concurso de acreedores. Para que el Fondo de Garantía Salarial abone estas deudas, deben reconocerse las cantidades como debidas en un acto de conciliación o por medio de una resolución judicial, según:

  • Nóminas en dinero o especie (límite del 30% de las retribuciones en especie).
  • Salarios de tramitación (con límite de 3 veces el salario mínimo interprofesional y 150 días de salario por este concepto).
  • Indemnizaciones por finalización de contrato por impago de salarios, incumplimiento del empleador de la normativa laboral o discriminación laboral (a instancias del trabajador).
  • Indemnizaciones en despidos colectivos.
  • Indemnizaciones por extinción de contrato por causas objetivas.
  • Indemnizaciones por extinción de contrato dentro de un concurso.

La empresa también puede ser ayudada por el Fogasa, en caso de insolvencia técnica, a través de subvenciones a fondo perdido para que se mantengan los empleos y esta pueda, así, resolver los problemas de impagos sin tener que cerrar.

¿Cómo se financia el Fogasa?

El Fondo de Garantía Salarial se financia a través de varios medios:

  • Cotizaciones de las empresas públicas y privadas en que emplean a trabajadores por cuenta ajena. Se regulan anualmente y deben ser abonadas por la empresa de manera exclusiva.
  • Subrogación de las prestaciones abonadas. Una vez el Fogasa paga al trabajador lo que le adeuda a la empresa, subroga las acciones que corresponden al trabajador contra ella.
  • Rentas y frutos del patrimonio del Fondo de Garantía Salarial y el Patrimonio del Estado adscrito.
  • Por otras aportaciones previstas en las distintas leyes que el Gobierno redacte.

La crisis de 2008

Hasta 2008, no se habían puesto en conocimiento de las autoridades problemas en el Fondo de Garantía Salarial, pero con el crack económico a nivel mundial provocado por la explosión de la burbuja inmobiliaria, especialmente en España, muchas empresas cerraron y sus trabajadores se quedaron sin recibir sus retribuciones.

Así, los expedientes de profesionales que esperaban cobrar sus salarios e indemnizaciones del Fogasa comenzaron a acumularse de manera alarmante en las distintas delegaciones de organismo en ciudades de toda España. Según el Ministerio de Empleo, durante los tres primeros años de la crisis se incrementó en un 1.631,1% el número de expedientes a tramitar.

Solo en enero de 2015, el Fogasa pagó un total de 44.175.522,64 euros en prestaciones a trabajadores por el impago de salarios o indemnizaciones.

El caos en el servicio

Son varias las razones que se apuntan para explicar el caos que sufre el servicio.

La primera de ellas, según el Tribunal de Cuentas, es la falta de personal. Y es que, según destacan, la plantilla no aumentó desde 2007, mucho menos al ritmo que crecía el número de expedientes, y apuntan que esto denota una falta de previsión por parte de las autoridades.

Por ejemplo, la falta de letrados suficientes para atender la gran cantidad de juicios en los que tiene que personarse el Fogasa ha supuesto que se hayan abonado prestaciones a las que, en algunos casos, el trabajador no tenía derecho pero que, al no existir oposición del Estado, el resultado ha sido favorable.

También señalan que, a causa de la falta de personal suficiente para cubrir las necesidades del servicio, se estaría produciendo el pago duplicado de prestaciones públicas, desde el Servicio Público de Empleo (SEPE) y el Fogasa.

Y por otro lado, se apunta a las deficiencias del sistema para cobrar las deudas pendientes con las empresas: las actuaciones del Fogasa fueron escasas en este sentido.

Pero no solo la falta de personal está causando pérdidas económicas en el Fogasa, también el retraso en el pago de las indemnizaciones a los trabajadores. El juzgado de lo social número 17 de Valencia ha dictado una sentencia que respalda a los trabajadores a cobrar intereses por la demora en la resolución de su expediente: la jueza los fija en un 4% (el interés legal del dinero) de la cantidad devengada.

La judicatura señala también que podrían reclamarse incluso daños y perjuicios que se deriven del retraso de los pagos.

¿Qué pasos dar para recurrir al Fogasa?

Aquellos que sufren el cierre de la empresa para la que trabajan, adeudándoseles parte de sus retribuciones, deben seguir una serie de pasos para poder acceder a su cobro por parte del Fondo de Garantía Salarial.

Hay que tener en cuenta que solo los trabajadores que tengan un contrato laboral pueden solicitar estas prestaciones, por lo que los cooperativistas quedan excluidos; y que las retribuciones a reclamar serán la indemnización por despido y los salarios, los salarios de tramitación y las pagas extraordinarias pendientes de percibir (el organismo no se hace cargo de los “pluses” con los que pueden contar los trabajadores, como el transporte o el cheque comida). El importe máximo que se cobrará serán 6.010 € de nóminas pendientes y 18.282,85€ de indemnización.

El primer paso antes de acudir al Fogasa será el de demandar a la empresa para reclamarle los salarios pendientes y la indemnización ante el servicio de mediación y arbitraje de la Comunidad Autónoma correspondiente y, si no se llega un acuerdo, acudir al juzgado de lo social.

Cuando se tenga la sentencia o el acta de conciliación judicial y administrativa que reconozca la deuda que la empresa tiene con el trabajador, es el momento de acudir al Fondo de Garantía Salarial.

Además de esta sentencia, es necesario presentar la solicitud oficial que se puede recoger en las delegaciones del Fogasa o descargarse directamente desde la web del organismo, el Documento Nacional de Identidad del interesado y el certificado de la administración concursal.

Los trabajadores disponen de un año desde la fecha en la que se celebre la conciliación o se haya dictado sentencia para presentar la reclamación en el Fondo de Garantía Salarial.

El plazo para el cobro de las deudas dependerá del número de expedientes que haya por delante en ese momento y también del importe. Se realizará por medio del número de cuenta que se debe señalar al cumplimentar la solicitud oficial.

El futuro del Fogasa

Sin duda, el Fondo de Garantía Salarial es una de las mejores herramientas que los trabajadores tienen para asegurarse del cobro de los salarios pendientes. Por lo tanto, todo sugiere que seguirá vigente.

Pero en el momento actual, los responsables del organismo deberían plantearse algunas cuestiones, como la financiación y plazos o el personal que debe trabajar en el organismo para resolver todos los expedientes pendientes.

Probablemente pasen muchos años antes de que se vuelva a vivir una crisis tan fuerte como la de 2008, por lo que es previsible que la carga de trabajo vaya disminuyendo con los años.

Ahora es trabajo del Gobierno y de las distintas administraciones públicas salir de este momento de caos que impera en el Fogasa. Una vez superado, será el momento de plantearse los modos de actuación y las necesidades que el organismo irá teniendo en su rutina habitual.

Los trabajadores no deberían perder la confianza en el Fogasa y las empresas deberán responsabilizarse con los pagos y las deudas para poder seguir manteniendo este organismo.

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