Estrés laboral y síndrome postvacacional

Estrés laboral y síndrome postvacacional
El estrés laboral está detrás de la mayoría de los casos de síndrome posvacacional. Unas cuantas pautas pueden ayudar a superar con éxito la adaptación

Llega la temporada de vacaciones. La mayoría de los trabajadores están desando que se acerque ese día lo más rápidamente posible. Tienen ganas de desconectar del trabajo y disfrutar esas merecidas vacaciones. Pero, ¿desaparece el estrés laboral simplemente con abandonar el trabajo unos días? La verdad es que no.

El síndrome posvacacional

Según un informe elaborado por la empresa Adecco, un tercio de los trabajadores de este país han padecido o padecerán los contratiempos del síndrome posvacacional. Eso significa que 1 de cada 3 trabajadores se verá afectado tras la vuelta de las vacaciones.

Además, cabe resaltar que el informe también llama la atención sobre el hecho de que, más del 65 % de los empleados restantes, padecerá alguna sintomatología relacionada: fatiga, dolor de cabeza, estrés…

Este comportamiento muestra una falta de adaptación al puesto de trabajo, tras el final de las vacaciones. Al parecer, lo sufren en mucha mayor proporción las mujeres que los hombres. Este hecho puede deberse a que la población femenina, en su mayoría, debe volver a hacer frente al trabajo y a la falta de conciliación entre el trabajo y su vida familiar.

Cuál es la causa

Parece ser que el síndrome posvacacional está estrechamente ligado con el nivel de satisfacción de los trabajadores con su empresa. De hecho, es mucho más probable que las personas sometidas a cuadros de estrés laboral acaben sufriendo por la vuelta a su puesto.

Un empleado estresado necesita mucho más tiempo para readaptarse al trabajo. Lo normal, según los psicólogos, es que se experimente una sensación de cierta tristeza. Suele remitir en tan solo dos o tres días.

Sin embargo, los trabajadores que no se sienten satisfechos con su puesto de trabajo y están sometido a altos niveles de estrés, pueden padecer una sintomatología mucho más seria. El proceso adaptativo será de mayor duración e incluso más doloroso. Incluso se puede necesitar ayuda para superar ese estado.

Qué sintomatología presenta

Los síntomas que experimentan las personas afectadas por la interrupción de las vacaciones y el regreso al puesto de trabajo son muy variados. Pueden sufrir cierto estado de apatía y un poco de nerviosismo. La sintomatología, en estos casos, suele desaparecer sola.

Es frecuente también experimentar algún tipo de trastorno del sueño. Lo cierto es que es una de las sensaciones más habituales y, a no ser que se recrudezca, también será transitorio. Hasta que el cuerpo se vuelva a acostumbrar a su horario normal.

Durante las vacaciones hacemos otro tipo de vida. Trasnochamos más, comemos a otras horas, existe más desorden en el comportamiento habitual… En realidad, se trata de algo parecido a lo que ocurre cuando la persona se somete al jet lag. El cuerpo tiene que adaptarse a la vida cotidiana.

Las cosas se vuelven mucho más serias para los empleados que no son felices en su puesto de trabajo. Los que tienen problemas laborales, los que trabajan en algo que no les gusta, los sometidos a un alto nivel de estrés laboral en su puesto de trabajo… para ellos, la adaptación no resulta tan sencilla.

El síndrome que experimentan después de las vacaciones puede convertirse una una patología muy seria. La persona estresada no responde, aunque pasen los días. Pueden relatar episodios de depresión, fatiga, estrés, ansiedad, falta de sueño y de apetito, tristeza, irritabilidad, melancolía, apatía, dificultades para la concentración, dolor de cabeza e, incluso, dolores musculares.

Cuánto dura este trastorno adaptativo

Se considera dentro de lo normal que la situación se prolongue durante un par de semanas. En ese tiempo, la mente y el cuerpo del empleado vuelven a aclimatarse a su vida habitual.

Quienes no lo superan en este plazo pueden acabar con un cuadro ansioso-depresivo de cierta gravedad. En ocasiones, estos empleados necesitan meses para afrontar este trastorno adaptativo.

En estos casos más severos, el individuo debería ponerse en manos de un psicólogo. Con la ayuda de la terapia, la adaptación resultará más fácil. De todos modos, también habría que eliminar el origen del padecimiento.

El estrés laboral no ayuda a que la persona desee regresar a su puesto de trabajo. Si dejó un ambiente hostil, parece lógico que después de un periodo de descanso y evasión, no desee volver. Es precisamente el estrés laboral la causa principal de la depresión de los empleados y el culpable de que padezcan el síndrome posvacacional.

Por qué se le llama síndrome

Porque no es en sí una enfermedad. Se trata de un conjunto de síntomas que impide la adaptación inmediata al puesto de trabajo y a la cotidianeidad. Lo padece casi el 40 % de la población trabajadora y no reviste de mayores complicaciones.

Caso distinto es cuando el trastorno adaptativo no se produce y la persona comienza a experimentar un cuadro de síntomas más graves. En esta coyuntura, el síndrome puede llegar a derivar en una enfermedad. El tratamiento tendrá que realizarse dependiendo del grado de afectación que padezca el trabajador.

El tipo de sociedad

Está claro que este tipo de problemas obedece al tipo de sociedad en que vivimos. No se da entre personas que están obligadas a buscarse la vida para poder subsistir. No existe síndrome posvacacional entre los habitantes de los barrios más deprimidos de la India, por ejemplo.

Allí se da el estrés no laboral. Un cuadro de frustración e incertidumbre. Un cuadro de ansiedad y angustia que se padece cuando no se sabe si podrás comer al día siguiente.

Hay que catalogar el estrés laboral como uno más de los muchos que solo afectan al mundo desarrollado.

Por qué hay trabajadores que no parecen estar afectados

La respuesta es simple: no padecen estrés laboral. Son personas que suelen mostrar un mayor grado de resiliencia. Demuestran más capacidad para adaptarse a lo que llega y lo hacen con cierto grado de facilidad.

Pero también están aquellos empleados que están contentos con su trabajo, que les gusta el empleo que tienen, las funciones que realizan. En este caso, volver a la empresa no es una tarea dura.

Igualmente, aquellas personas que proyectan una mayor capacidad para evitar la frustración, también conseguirán que el proceso adaptativo sea mucho más rápido.

Otro grupo de personas menos propenso a verse afectado por este mal es aquel que prefiere realizar escapadas o vacaciones escalonadas. Parece que el tomar unas vacaciones muy largas, aún complica más la vuelta al trabajo. La razón es que se instala una rutina que ahora es difícil de romper. De todos modos, no es imposible.

Consejos para combatir el síndrome postvacacional

La buena noticia es que este trastorno adaptativo puede ser evitado. Para ello es preciso seguir una serie de pautas y comportamientos.

  1. Readaptación al horario. El trabajador debe prever el final de las vacaciones. Conforme se vaya acercado ese momento, lo mejor es ir acostándose y levantándose más temprano, de manera paulatina. De este modo, el proceso adaptativo será menos acusado.
  2. Regresar a casa antes. Es una de las opciones fundamentales para ayudar a nuestro cerebro a que encaje que se han terminado las vacaciones. Volver unos días antes permitirá que la persona se vaya adaptando a su vida cotidiana.
  3. Fraccionar las vacaciones. Es mejor tomar periodos vacacionales más cortos. Por ejemplo, si se dispone de 30 días de descanso, será mucho más eficiente dividirlo en dos periodos de 15 días. La vuelta no se hará tan pesada.
  4. Mentalizarse. Esto es muy importante. De hecho hay que darse cuenta de que la vida se divide en trabajo y descanso. Si no se tiene trabajo tampoco se tendrán recursos para las vacaciones, así que hay que ser positivo y mentalizarse de que el trabajo es algo necesario.
  5. Hablar con el jefe. Tal vez sea posible una reubicación en la empresa, de manera que se evite la tarea que provoca tanto agobio. Puede haber un traslado de departamento u otra opción más adecuada.
  6. Pedir apoyo al equipo. Es bueno comentar la situación con los compañeros. De este modo se trivializa todo y, además, podrán echar una mano.
  7. 7.Cambiar de trabajo. Si la ocupación del afectado le afecta tanto a la salud es mejor que se plantee cambiar de empresa.
  8. Capacitarse. Si se llega a la conclusión de que no se puede seguir desarrollando el mismo tipo de trabajo, hay que aprovechar el tiempo para formarse en otros campos. Así se podrá buscar empleo en otros sectores.

Qué ocurre si ya se está afectado

Si el trastorno adaptativo ya está pegando fuerte, se deben tomar medidas lo antes posible para evitar males mayores.

Aunque parezca mentira y con solo un poquito de voluntad, hay que recalcar la importancia de levantarse un poco más temprano y llegar antes al puesto de trabajo. Disponer de más tiempo hace que el empleado no se sienta tan agobiado.

Durante unos días es bueno que se tome el trabajo con cierta cautela. No se deben asumir cargas de tareas excesivas. Es mejor que se vayan retomando los quehaceres de una manera gradual.

Por último, resulta fundamental cuidar la alimentación y hacer actividades agradables cuando se sale del trabajo. Es muy importante que, para evitar el síndrome posvacacional, la persona se centre en cosas positivas.

En definitiva, el sentido común será suficiente en los casos más leves de este síndrome, no hay por qué preocuparse.

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