Externalización de funciones corporativas

Externalización de funciones corporativas
La externalización, además de conseguir una mayor competitividad y valor para la empresa, debe producir ahorro de costes, aunque no es el objeto principal

La externalización de actividades, servicios y funciones tanto en autónomos, como en corporaciones o en pequeñas y grandes empresas produce una gran cantidad de beneficios. Entre estas ventajas se pueden destacar la reducción de costes y una mejora de la rentabilidad y la competitividad.

¿Cuándo y cómo ha de realizarse la externalización de funciones de una empresa?

Adecco ha realizado un estudio acerca del outsourcing, donde concluye que de cada diez entidades, siete de ellas están convencidas de que esta práctica va a ir en aumento en un corto plazo de tiempo.

Los departamentos que suelen ser objeto de externalización suelen ser los competentes en materia comercial, producción, operaciones, administración y tecnología de la información. Esto es debido a que existen empresas con una gran especialización en estos sectores que pueden encargarse de estos departamentos, aunque también se ha dado un gran auge en el sector de los servicios de atención al cliente y de logística.

Los procesos que no se deben externalizar son aquellos donde se establecen las diferencias de una compañía frente a las empresas competidoras, es decir, se debe externalizar únicamente aquello que no sea objeto principal de la marca y que no tenga un impacto directo en la misma.

La decisión de externalizar un servicio se toma porque, gracias a ella, se adquiere un valor importante para la organización que se ve traducido en aquellos procesos donde no se es especialista. Esto lleva como consecuencia la obtención de una mayor eficiencia en las tareas fundamentales y específicas de esa organización, es decir, las que marcan la diferencia.

Otro de los objetos de este tipo de decisiones no es más que conseguir una mayor competitividad, ya que, haciendo que una empresa se apoye en otra que sea experta en determinadas funciones, se reduce el riesgo de inversiones fallidas. Se obtienen soluciones mucho más innovadoras debido a que el foco de la actividad empresarial radica 100 % en el objetivo de la empresa.

Los sectores que más demandan este tipo de servicios son el farmacéutico, el enfocado en la comunicación, el de la alimentación y las tecnologías de la información. Las empresas englobadas en estos sectores lo consideran una de las piedras angulares para el crecimiento empresarial.

Para que se pueda realizar el proceso de externalización de forma correcta debe realizarse un exhaustivo análisis sobre el departamento en cuestión, barajar los costes y cubrir las expectativas. Todo esto, alcanzando un equilibrio entre las actividades que se van a seguir ejecutando dentro de la empresa y las que se van a derivar a empresas externas.

El outsourcing debe producir un ahorro en los costes, además de conseguir una mayor competitividad y valor para la empresa. Si el único motivo de la externalización radica en el ahorro económico y no se tiene en cuenta la calidad del producto o servicio, lo más probable es que pronto haya que dar marcha atrás para no perder la confianza y fidelidad de los usuarios.

​La persona o empresa que se encarga de proveer el outsourcing debe adquirir un compromiso vinculado a una serie de objetivos claros y medibles, aunque con un cierto grado de libertad para que se obtengan las mayores ventajas en cuanto a competitividad.

Ventajas de externalizar determinadas funciones

La mayor ventaja del desarrollo del outsourcing es para las startups, ya que, gracias a ello, pueden igualar la capacidad competitiva de una gran corporación a través de pequeños especialistas. Se podría decir que se está asistiendo a lo que se denominaría un efecto democratizador en el terreno empresarial en tiempos de escasez en la comercialización, la producción y el consumo, tanto de productos, como de servicios.

Cada vez se asume de mejor grado la externalización de algunos procesos, como las gestiones administrativas, las referidas a recursos humanos, tecnológicos o logísticos, aunque existen otros que no están tan abiertos a externalizarse, ya sea por falta de cultura empresarial o porque forman parte de la médula de las empresas. 

El sector farmacéutico es pionero, al igual que las grandes empresas dedicadas a la distribución comercial, en utilizar el outsourcing comercial como parte de sus estrategias de venta, aunque para que estas acciones acaben por materializarse en diferentes sectores se debe seguir evolucionando hasta alcanzar una total madurez.

Las tendencias y las demandas de los mercados están en una evolución constante, es por ello que los negocios están dando un giro a su concepción y ahora aparece una gran disposición a explorar distintos modelos de colaboración entre las organizaciones. Estos modelos de colaboración se llevan a cabo con el fin de mejorar la competitividad, la flexibilidad y la innovación, lo que implica que la externalización continúe avanzando y ocupando cada vez más terrenos y sectores.

Las compañías que se ocupan de la transformación del outsourcing están creando nuevos enfoques que permiten incrementar la efectividad y dividir los riesgos entre los proveedores de servicios y los clientes.

Está previsto que, para el año 2020, la externalización de los servicios se fundamente principalmente en cuatro sectores muy concretos: 

  1. Cambios en la forma en la que esta práctica afecta a los empleados de las empresas.
  2. Cambios en las motivaciones que propician estas contrataciones externalizadas.
  3. Cambios en los objetivos principales de los negocios y en la reubicación de los procesos.
  4. Cambio en las bases de los contratos y colaboraciones

¿Cuáles son los motivos que llevan a externalizar funciones?

Para el año 2020, el outsourcing dejará de ser visto como un concepto para ayudar a las actividades principales de un negocio y hacerlas más eficientes, y pasará a convertirse en el impulsor del desarrollo de los procesos cuyo foco principal residirá en las competencias básicas y en lograr la diferenciación en el mercado. Esto terminará por obligar a las distintas empresas a mantenerse en la máxima vanguardia para acceder a los mejores recursos, talentos, mercados y capacidades.

En el futuro no tan lejano al que se está haciendo referencia, las empresas van a dejar de subcontratar únicamente las actividades que no forman parte de la esencia del objeto de las mismas. El outsourcing va a pasar a formar parte también de las actividades principales y específicas de muchas empresas.

Esta nueva concepción de los negocios cambiará la forma en la que se diseñan las organizaciones; también se estructurarán de forma diferente aquellas relaciones de carácter comercial cuyo objeto son las actividades medulares de la estrategia de negocio de una empresa.

El reto residirá en la imposición de límites internos sin transferir la dirección estratégica del negocio a empresas externas. Las primeras compañías que logren llegar a este equilibrio serán las que mayores ventajas competitivas adquirirán.

Las relaciones comerciales serán un poco más enrevesadas, por lo que se exigirán nuevos requisitos para que se reconozca la especialización de los socios en el proceso de externalización.

Las colaboraciones entre las empresas también serán mucho más estratégicas e independientes, al tiempo que se volverán más transaccionales y sus usuarios pagarán tan solo por los servicios que utilicen.

Los proveedores de servicios ocuparán un papel muy importante y estratégico en el alcance y la dirección de la empresa. Desaparecerán prácticamente por completo los límites existentes entre colaboraciones y externalizaciones.

¿Cuál será el impacto del outsourcing en los empleados?

Los empleados serán más emprendedores que nunca, lo que les permitirá alinearse con las organizaciones en la búsqueda de la flexibilidad y agilidad que les permitirá ser más resistentes a los grandes cambios económicos.

Cambiará por completo el empleo dominante actualmente y pasará a caracterizarse por la transparencia y la colaboración. Los empleados estarán acostumbrados a las tecnologías y a la forma rápida de hacer negocios mediante el uso de las redes y demás ecosistemas de los trabajadores del llamado conocimiento.

La externalización, por tanto, será vista como una gran fuerza disruptiva en el trabajo que aumentará y potenciará de forma más explícita la economía independiente. 

Esta economía diferenciará a dos grupos de trabajadores, aquellos que estarán muy motivados por el deseo de ser independientes, y aquellos que se hallarán en un terreno desconocido e inestable para ellos.

El éxito en el futuro no estará limitado a lo que cada persona pueda realizar por sí misma, sino que dependerá en gran medida de la capacidad de aprovechamiento y explotación de cada uno de los recursos de los entornos de trabajo y las redes, para así obtener ventajas inmejorables.

Conclusión

Ceder la administración de actividades específicas, servicios y funciones a una empresa externa y especializada ofrece grandes ventajas en materia de competitividad, al tiempo que aporta mayor flexibilidad, una reducción de costes y un mayor enfoque práctico en el negocio.

Esto permitirá redirigir los talentos internos a las áreas clave para mejorar tanto la productividad como los procesos, liberando recursos internos que se podrán destinar a otras actividades como aumentar las ventas, acceder a soluciones vanguardistas, mejorar la capacidad de adaptación a los mercados y el control del propio negocio.

Por todos estos beneficios, la externalización va cogiendo una forma cada vez más definida y va marcando el futuro de los negocios para que sean mucho más rentables.

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Comentarios (1)

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Milagros Palomino Miranda

Enviado el

Me parece realmente interesante, es una forma de optimizar recursos para obtener mejores resultados en menos tiempo y con la calidad requerida.

Deseo aplicar esta forma de trabajo en el sector construcción. Para elaborar las valorizaciones a través de un sofware que sistematice este proceso. Será posible considerarlo en este rubro?

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