Formación interna y desarrollo profesional

Formación interna y desarrollo profesional
La formación de los trabajadores y el desarrollo profesional repercute de un modo positivo en la evolución de la propia empresa.

La formación interna es una herramienta muy importante, en las empresas que apuestan por potenciar el talento de los formadores internos a través de aquellas herramientas con las que potenciar el desarrollo profesional de sus trabajadores a lo largo del tiempo. Desde este punto de vista, la formación de los trabajadores repercute de un modo positivo en la evolución de la propia empresa. Conviene tener en cuenta que el coste de los procesos de selección (frecuentes, ante la poca estabilidad de la plantilla de trabajo) implica un presupuesto muy alto. Es una forma de invertir en un talento que, en muchos casos, finalmente, no permanece en la empresa.

Hay muchos candidatos con inquietudes que apuestan por un reciclaje profesional constante en su vida laboral a través de la realización de los cursos de formación, la lectura de libros, la asistencia a congresos y seminarios, la práctica del networking y la asistencia a eventos de interés laboral.

Sin embargo, una de las ventajas de la formación interna es facilitar al candidato su proceso de desarrollo personal y profesional y poner a su alcance los medios adecuados, ya que no siempre es sencillo, por cuestión de horario laboral, conciliar la jornada con otras actividades. Aquellos profesionales que trabajan en empresas que apuestan por este sistema se sienten valorados y reconocidos por su talento, además de desarrollar su actividad en un escenario que integra el valor del humanismo en la empresa y no solo atiende a beneficios y resultados.

A través de la formación interna, los trabajadores concilian con mayor eficacia el horario de su jornada de trabajo con el tiempo de clases. Esto aumenta la satisfacción personal y reduce el estrés.

Beneficios de esta forma de enseñanza

  1. La formación interna es una buena inversión para evitar que los trabajadores se sientan solo un número en la empresa. Por otra parte, la formación como un alimento de la mente también es una medicina muy terapéutica, para evitar uno de los enemigos de la motivación más frecuentes, actualmente: el síndrome del quemado, que se produce como un efecto directo de la falta de reconocimiento externo, el exceso de rutina, las pocas perspectivas de crecimiento dentro de la propia empresa...
  2. La formación aporta nuevas competencias, ideas y experiencias de aprendizaje que pueden ser aplicadas al trabajo diario en la oficina. Toda empresa está en un proceso de cambio frecuente, por lo que estos cambios crean una demanda de aprendizaje, con el fin de que los trabajadores tengan una mejor respuesta ante los imprevistos. Cualquier empresa debe de tener en cuenta su propio presupuesto disponible, para poder llevar a cabo los programas de formación. Desde este punto de vista, conviene puntualizar que el coste de la formación interna es más rentable que el precio de la formación externa.
  3. Además de todo ello, al dar la oportunidad a algunos de los trabajadores de que sean formadores de la empresa, se delega en ellos una tarea que implica una confianza positiva. Es cierto que, en un primer momento, los formadores pueden mostrar carencias, si no han tenido experiencia previa como docentes. Sin embargo, dar esta oportunidad es la mejor decisión para evitar que esta falta de práctica se convierta en una excusa que impide crecer a los profesionales de la empresa. De este modo, se evita el liderazgo paternalista, que mantiene al profesional anclado en la zona de confort. Solo es posible evolucionar y seguir aprendiendo al salir de esta zona de comodidad. Permanecer en ella es una forma de estancamiento.
  4. Una buena medida de planificación es ofrecer a los interesados el acceso a cursos de formación de formadores, en los que se adquieren herramientas pedagógicas para transmitir el conocimiento de un modo claro y didáctico. Por otra parte, al programar un taller de formación, también se debe contar con el coste de los materiales. Sin embargo, conviene puntualizar que, hoy en día, es posible ahorrar dinero en material didáctico, al dar apuntes en soporte digital mediante la creación de un campus virtual.
  5. La formación interna es un valor añadido para la empresa, ya que el formador conoce mejor que un profesional externo cuáles son los valores fundamentales de la organización de la que forma parte, cuál es su método de trabajo y la estructura del organigrama, cuáles son las deficiencias del equipo, las fortalezas del sistema, los objetivos previstos a corto plazo, el estilo de liderazgo presente en la empresa, la historia de la organización, el tipo de comunicación habitual en las reuniones de trabajo y las fortalezas de la competencia. Por tanto, la formación interna impulsa la transformación de la organización desde dentro.
  6. Potenciar el valor del mentoring como una ocasión para que los profesionales de la empresa pueden transmitir conocimientos a otros compañeros de esta. Del mismo modo, esta metodología también propicia la promoción interna de aquellos profesionales que destacan en su labor como formadores. La formación interna mejora el sentido de equipo en la empresa, al fortalecer el clima de trabajo con valores en los que el bien común es la esencia del desarrollo de una organización.
  7. Permite a los profesionales aumentar su formación técnica. Por tanto, también aumenta el grado de especialización de la plantilla de trabajo. La formación interna también perfecciona la imagen corporativa de una empresa, ya que los trabajadores se sienten felices, por poder realizar su jornada laboral en un negocio que contribuye a su desarrollo profesional. Muchos profesionales abandonan su puesto de trabajo cuando sienten que no tienen opciones de crecer en su empresa. Es menos probable que esto ocurra en una empresa en la que se valora, de verdad, la formación interna. Al impulsar la formación interna, también existe un mayor margen de decisión sobre el tema del curso, el cual se adapta a las necesidades reales de los trabajadores. Es decir, se trata de invertir en una formación que ofrece beneficios prácticos para las tareas que realizan los profesionales en su puesto de trabajo. Es un buen medio para personalizar los programas de formación a través de un temario adaptado al número de horas del curso.
  8. El día a día en la oficina está marcado por momentos de trabajo bajo presión, competencia y rivalidad profesional. Sin embargo, en los cursos de formación, los trabajadores pueden conocerse en un contexto distinto, lejos de esas presiones laborales. Cuando los trabajadores se relacionan entre sí, en un entorno formativo, pueden romper con muchas de las creencias y los prejuicios que tienen sobre sus compañeros. Esto también influye en una mejor relación en horario de oficina.
  9. Cuando la empresa ofrece formación interna a los trabajadores, está ayudando a los alumnos a que lleguen a dar la mejor versión de sí mismos. Es una forma de crear un vínculo de fidelidad entre empresa y trabajadores, como un equipo.
  10. En un primer momento, la preparación de un curso requiere de mucho tiempo y esfuerzo. Esto, que puede ser visto, en un primer momento, como un inconveniente por el que muchas empresas deciden delegar la formación en formadores externos cualificados, es, en realidad, solo un factor que trae consigo beneficios a largo plazo, ya que los programas de formación preparados pueden volver a utilizarse en distintos talleres.

Además, en una empresa, también existe información confidencial que solo sus miembros conocen. Por tanto, la formación interna también es un medio para proteger este conocimiento frente a la competencia.

No excluye la formación externa

Una vez analizados los beneficios de la formación interna, es conveniente destacar que esta opción no excluye la formación externa, ya que es posible contar con la colaboración puntual de un ponente invitado para impartir una charla. Además, hoy en día, existen muchas plataformas de webinars que permiten impartir conferencias en línea, por lo que, al igual que ocurre en el teletrabajo, se reducen las limitaciones de distancia geográfica en el acceso al conocimiento.

Uno de los inconvenientes de la formación interna es que el formador tiene una implicación emocional con la organización que no tiene un formador externo. En función de la naturaleza del conflicto, esta distancia emocional aporta una mayor objetividad en la búsqueda de soluciones.

Además, un formador externo también puede aportar su experiencia práctica en su colaboración con distintas organizaciones. Un bagaje del que carecen los formadores internos, que pueden verse condicionados por su propia perspectiva personal.

La ventaja de la formación externa permite a la empresa delegar esta tarea en formadores cualificados e invertir dicho tiempo en la gestión de las tareas diarias.

Al elegir un tipo de formación, es recomendable analizar qué modalidad es más conveniente, de acuerdo a las propias necesidades. La formación interna puede pasar a formar parte de una filosofía de empresa que se consolida a lo largo del tiempo, si ofrece resultados positivos para la organización. La formación es un medio para un fin concreto: la capacitación. Una capacitación que, en el caso de la formación interna, tiene una doble perspectiva, al impulsar no solo al equipo, sino también a formadores internos en su papel de mentores.

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Comentarios (2)

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José Yark

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Considero que la formación interna es indispensable para tener una empresa competitiva. Los líderes de una organización deben invertir en la formación continua y el desarrollo personal, al hacerlo contarán con empleados con mayores habilidades y comprometidos con la misión y objetivos estratégicos, un ejemplo de este tipo de formación es lo que ocurre con la mayoría de las empresas en Japón, donde existen planes de carrera y dentro de las organizaciones se fomenta un gran clima laboral de orden, colaboración, disciplina, creatividad y resultados.
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PRS

Enviado el

¿Cómo hacer saber que el tiempo de formación no es tiempo improductivo y tiempo que produce pérdidas?¿Cómo distinguir al trabajador que se forma para mejorar en su puesto de trabajo y así hacer mejorar su empresa, del que aprovecha la formación interna para tener un mejor CV para encontrar otro trabajo fuera?

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