GDR: Gestión del Riesgo del Desastre

El sistema de Gestión riesgo desastre (GDR) supone un importante avance a la hora de reconstruir las zonas afectadas por catástrofes naturales y climáticas

La metodología para la incorporación de Gestión del Riesgo del Desastre (GRD) permite establecer procedimientos para prevenir o reducir los efectos de catástrofes naturales tales como maremotos, terremotos, inundaciones, desprendimientos de tierras o de actividad volcánica que afecten las infraestructuras objeto de estudio. Pero, más importante aún, ayuda a establecer planes de recuperación de las infraestructuras públicas y las vías de comunicación.

La comparativa entre el terremoto de Haití, del que se cumplen 10 años, y el tsunami de 2011 en Japón, muestra la importancia de esta fase de la recuperación y cómo la existencia o no de un plan de resiliencia territorio desastre puede minimizar los daños previos y los gastos posteriores.

La preocupación por la incidencia de las catástrofes sobre la población y las economías afectadas quedó claramente mostrada en la Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres, realizada en Kobe (Japón, 18 a 22 de enero de 2005). El Marco de Acción de Hyogo (MAH), adoptado en la Conferencia, aspira a “la reducción sustancial de pérdidas por desastres en vidas y en los activos medioambientales, económicos y sociales de los países y las comunidades”. Se daba como plazo el año 2015 para alcanzar dicho resultado, enfatizando un cambio desde “el alivio reactivo de emergencias, y una reducción del riesgo de desastres proactiva en las etapas previas al desastre a través del fortalecimiento de la prevención, la mitigación y la preparación” de vulnerabilidad ante desastre natural.

Y dentro de esta visión, la Gestión del Riesgo de Desastres (GRD), que combina, a través de una perspectiva de manejo, el concepto de prevención, mitigación y preparación con respuesta, está ganando peso en el panorama internacional como respuesta a la amenaza de desastre natural.

Impacto del cambio climático en la economía

En las últimas décadas han aumentado la virulencia y frecuencia de las catástrofes naturales, en parte motivadas por la emergencia climática. Y, de la mano, han crecido las pérdidas asociadas a estos eventos geológicos. No solo por la fuerza de las catástrofes sino también por los nuevos modelos constructivos. Los sectores más afectados se relacionan con la infraestructura de transporte (aeropuertos, carreteras, puertos), la energía y las comunicaciones, entre otros. Sectores primordiales para la pronta recuperación tras el fenómeno.

Entre 2000 y 2005, 240 millones de personas se vieron afectadas por los efectos climáticos, cobrándose alrededor de 80.000 vidas y unos daños estimados de 80 mil millones de dólares. Pero las pérdidas han continuado aumentando y son año tras año mayores. Según el Banco Mundial, en la actualidad ascienden a 300.000 millones de dólares al año, y empujan a la pobreza extrema a 26 millones de personas al año. Y eso sin contar fenómenos menores como riadas o inundaciones puntuales.

Según el informe ‘Irrompible: Generar resiliencia en los pobres frente a los desastres naturales’, basado en el estudio de tan solo 117 países, el efecto sobre el bienestar es mayor que las pérdidas en activos. En dicho informe, se estima que el costo para los pobres excede las estimaciones anteriores en 60 %, superando los 500.000 millones de dólares.

Y las pérdidas producidas por los desastres continúan aumentando, año a año, debido a diversos factores, entre los que destacan la mayor frecuencia de eventos climáticos; el impacto de estos sobre los sistemas de producción agrícola que aumentan el riesgo de hambrunas (sin establecerse aún el impacto en los nuevos biocombustibles); variaciones en el crecimiento demográfico combinado con la falta de planificación urbana que establece zonas de difícil acceso o sin infraestructuras básicas; y una creciente demanda de alimentos, bienes y servicios industriales que ejerce presión sobre los recursos naturales. Y que, de facto, inciden en los estragos producidos por las catástrofes naturales.

En qué consiste el Sistema de Gestión del Riesgo de Desastres (GRD)

El objetivo de la Gestión del Riesgo de Desastres es reducir los factores de riesgo y prepararse para poder iniciar una respuesta inmediata en cuanto se produce la catástrofe. El Marco de la Gestión del Riesgo de Desastres (MGRD) habla de acciones y fases diferentes para la implementación del sistema: pre-desastre, respuesta y post-desastre.

En la primera fase, previa al desastre natural, debe estudiase y fortalecer la resiliencia y la capacidad de las viviendas y las sociedades implicadas que buscan proteger sus medios, y sus propias vidas, a través de medidas para prevenir o reducir los efectos provocados por las catástrofes. Pero también debe proporcionar un sistema de alerta temprana para amenazas climáticas y geológicas. Algo que se ha visto de gran uso con las alarmas de tsunami del sudeste asiático, que ha permitido reducir la virulencia de los efectos y evacuar a la población con tiempo suficiente para conseguir establecer lugares seguros.

En la fase de respuesta, las comunidades, organismos públicos y ONGs de emergencia se centran en salvar vidas e infraestructuras, pero también se debe proporcionar alivio psicológico y de necesidades básicas a la población. Este momento, que suele ser foco de atención mediática, suele contar con donaciones desde diferentes instituciones, lo que mitiga el efecto inmediato del daño.

En la fase posterior al desastre, debe ponerse el foco en la recuperación y rehabilitación de las infraestructuras dañadas. Y se trata del paso más importante del proceso, pues es en este momento cuando debe verse el resultado de la implementación del GRD. Debe darse el cambio desde la ayuda de emergencia a las fases de recuperación de forma fluida, con un plan previamente establecido en la fase previa de priorización de recursos.

Temporalización de la implementación de GDR

La implementación del GDR debe desarrollarse en tres frases claramente marcadas y que permitirán que, una vez puesto en marcha el plan, el desarrollo del mismo sea fluido y sencillo para los agentes intervinientes. Las tres fases son:

  • Screening: Identifica qué infraestructura o qué amenaza deben ser priorizadas y de cuáles se desea conocer el riesgo o la amenaza prevista para su posterior gestión.
  • Análisis de riesgo: Incluye varios pasos que nos permitirán conocer los riesgos y las medidas que permitan mitigar los daños: definir el objetivo; identificar las infraestructuras primordiales y las posibles amenazas; decidir los niveles de estudio y la ampliación de radio del mismo; y realizar un estudio de riesgo en el que se incluye la identificación de acciones de mitigación de daños.
  • Gestión de riesgo: identificar los posibles riesgos en cada infraestructura estudiada y establecer las pautas de recuperación de las mismas.

Beneficios de la aplicación del sistema GDR

En los últimos años, hemos visto la proliferación de instituciones internacionales y no gubernamentales que trabajan en la ayuda inmediata en las zonas de catástrofes. Sin embargo, hay que preguntarse si esta inyección económica de urgencia termina siendo beneficiosa para los países receptores.

Hay que tener en cuenta que esta asistencia internacional es una ayuda, pero en pocas ocasiones llega a cubrir los costos de un desastre natural. Y eso sin introducir factores como la corrupción o la falta de infraestructura para distribuir las ayudas. En un análisis realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre 98 casos de catástrofes naturales entre enero de 1970 y junio de 2008, se observó un aumento medio de 18 % en la Ayuda Oficial al Desarrollo de esos países en comparación con los dos años previos. Pero este dato solo representa el 0,25 % del PIB mientras que el daño económico resultante, del primer impacto, supone el 3 %. Además, parte de la ayuda había sido otorgada previamente y fue destinada a la asistencia humanitaria desde otros sectores.

Es decir, la ayuda inmediata llega a las zonas de catástrofe, pero durante la fase de reedificación y recuperación del tejido industrial y social no se cuenta con ayudas. Y es en este momento cuando el GDR cobra verdadero sentido y pueden verse los beneficios del establecimiento previo de un plan de trabajo. Ya se habrán establecido las prioridades de actuación, por lo que el trasiego de ayuda a la recuperación de infraestructuras puede hacerse de forma fluida y desde el primer momento del impacto. De esta forma, se aprovechan las ayudas internacionales para mitigar el daño y la pérdida económica que se produce en zonas de desastre los años posteriores al mismo.

Si vemos el ejemplo del tsunami del Océano Indico de 2004 podemos observar claramente los datos apuntados. El desastre provocó que se desplazaran casi dos millones de personas, con un balance de muertos estimados de 230.273 personas. Los 17 países afectados recibieron ayudas por 14 mil millones de dólares. Sin embargo, en 2020 aún no se han recuperado del daño provocado al ser países que basaban gran parte de su economía en el turismo y que se vieron obligados a crear de cero nuevas infraestructuras. ¿Qué hubiera ocurrido en caso de tener implantado un sistema GDR? Pues que en las ayudas iniciales se hubieran priorizado objetivos estratégicos para el posterior desarrollo del país, junto, por supuesto, a la ayuda de emergencia a la población.

Otro ejemplo de los beneficios del sistema lo encontramos en las consecuencias del Huracán Katrina (2005). El gobierno de Bush destinó 105.000 millones de dólares a la reconstrucción, pero no tuvo en cuenta costes derivados del desabastecimiento de las gasolineras ni la destrucción de las autovías. Además, el daño fue mayor al no haberse conservado correctamente los sistemas de contención de maremotos.

Comentarios (2)

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WILLIAM MENDOZA HUAMAN

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La ley N° 29664 en el Peru, se encuntra bien desarrollada, ya que el trabajo es bajo la gestión de procesos. esta gestión nace desde la generación del conocimiento de peligros, vulnerabilidades y riesgos; y sobre ello se desarrollan medidas estructurales y no estructurales para prevenir y reducir los diferentes niveles de riesgo.
Caso que se venga un desastre se trabaja la preparación, respuesta y rehabilitación para luego trabajar una reconstrucción de manera correcta conociendo los riesgos. Solo que los TOMADORES DE DESICION no entienden el trabajo tecnico y científico y se continua pensando en un solo componente (Administrar el desastre).
otro punto que se suma a esto es el tema ambiental y sus efectos (Cambio Climático), el cual produce riesgos si, por ello estos esta dentro de la generación del conocimiento para gestionar los riesgos correspondientes.
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Tatiana

Enviado el

Meparese interesante estra prebenido de desastres

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