I+D+i en España, asignatura pendiente.

I+D+i en España, asignatura pendiente.
I+D+i en España, carencias con respecto a Europa, ventajas de la investigación, desarrollo e innovación en las empresas y en el país.

La situación de España con respecto al I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) presenta distintas anomalías con respecto a los países de su entorno. Analizando las cifras de inversión, se puede comprobar que España está por detrás de los países de su entorno.

Situación de la inversión en I+D+i en España frente a Europa

Tendencia

En primer lugar y dejando a un lado las cifras absolutas, llama la atención el cambio de tendencia en la inversión en I+D+i  que se ha producido durante la crisis económica española. Hasta el año 2008, el gasto en I+D+i había crecido de manera sostenida. En cambio, a partir de la crisis, la inversión cayó drásticamente: un 36,6% en el periodo que va del 2009 al 2013. Aunque está claro que la causa de la profunda crisis económica no ha sido la inversión realizada en este concepto, pese a haberse desplomado durante la misma. Por el contrario, la inversión en I+D+i en Alemania, uno de los motores de la economía europea y mundial, creció un 18% durante el mismo tiempo.

Valores absolutos y distribución de la inversión en I+D+i

Las inversiones en I+D+i se generan mediante tres vías principales: las Administraciones Públicas, bien en forma de subvenciones bien con exenciones fiscales; las realizadas por los centros de enseñanza superior; y el esfuerzo que realizan las empresas privadas.

En 2014, en España la inversión en I+D+i supuso el 1,23% del Producto Interior Bruto (PIB), hasta alcanzar aproximadamente los 12.000 millones de euros. La distribución de este esfuerzo se distribuyó de la siguiente manera:

  • Las administraciones públicas invirtieron el 19% del total. O lo que es lo mismo, un 0,23% del PIB.
  • Las inversiones de los centros de enseñanza fueron del 28 % (0,23 % del PIB).
  • Mientras que las empresas privadas arriesgaron el 53% del total del dinero invertido (0,63 % del PIB).

Según Eurostat (la Oficina Europea de Estadística), el gasto medio de los países europeos en I+D+i para ese mismo año fue del 2,09% del PIB, lo que significaría que la inversión realizada en España supuso únicamente un 60% del gasto medio de un país de la Unión Europea.

Otro dato a tener en cuenta es el de las patentes. Pese a que el gasto en I+D+i supone el 7% del PIB español, solo el 1,7% de las patentes registradas en la UE son de origen español.

La media europea, tanto en las inversiones realizadas por las Administraciones Públicas como por los centros de educación superior, es ligeramente superior a la española. Sin embargo, en el apartado empresarial, la media europea prácticamente duplica a la española.

La brecha entre las economías más avanzadas de Europa y la española empieza a ensancharse de manera preocupante. Para reducirla, es necesario incrementar todas las partidas presupuestarias destinadas al I+D+i, especialmente por parte de las empresas.

Cómo funciona la I+D+i

Las empresas que favorecen en la investigación, el desarrollo y la innovación realizan una serie de acciones comunes para poder traducir esta política en resultados tangibles. Todos estos trabajos tienen un alto valor añadido y, si son acertados (cosa no siempre sencilla), ofrecen a la empresa un enorme retorno.

Fases de las políticas I+D+i

Investigación inicial o básica: Se realizan estudios y trabajos cuyo objetivo es añadir nuevos conocimientos a la empresa. Se pretenden descubrir conocimientos que puedan aplicarse a la actividad empresarial.

Investigación aplicada. Se busca en esta fase traducir los descubrimientos de la fase anterior en productos y servicios que la empresa pueda ofrecer a su público objetivo. En esta fase se generan las patentes de los descubrimientos.

Desarrollo: En este punto se desarrollan los productos que se consideran rentables para la empresa, o bien se empiezan a aplicar los nuevos procesos de producción más eficientes investigados en las etapas anteriores. Esta es, por tanto, la fase de desarrollo e innovación.

Ventajas de inversión en I+D+i

Productividad

Una empresa que invierte en I+D+i establece nuevas líneas de investigación en sus productos. Por una parte, innova en productos que ya tiene para que no se queden obsoletos respecto a los productos de la competencia. Por otra parte, mediante la innovación consigue desarrollar nuevas líneas de negocio, aumentando así su diversificación productiva.

De forma intuitiva, se puede definir la productividad como la relación que existe entre un producto fabricado y el tiempo de trabajo que consume su fabricación. O bien, aunque de forma más genérica, el dinero que produce una economía por horas trabajadas. Una economía que genere productos de alto valor añadido es mucho más productiva que otra que no los genere o los genere en menor medida. De esta forma, la economía alemana es más productiva que la española a pesar de que en ella se trabajan menos horas (en contra de lo que dicta el saber popular). Son las políticas de I+D+i las que generan estos productos de valor añadido, aumentando de esta manera la productividad de la empresa.

Efecto contagio

Esta mejora de la productividad en las empresas que aciertan en su inversión en I+D+i también se distribuye. Es decir, otras empresas se benefician de estas mejoras, aumentando de esta forma la productividad en todo un sector de la economía. Existen multitud de estudios que relacionan el aumento del esfuerzo inversor en I+D+i con el crecimiento del PIB, no solo de un país, sino también de todos los estados de su entorno. Así, una investigación realizada en 1997 por Coe, Helpman y Hoffmaiser, concluyó que un incremento de 100 dólares en I+D+i en Japón o EE.UU aumenta el PIB de la economía de los países desarrollados en 25 dólares.

Competitividad

El esfuerzo en investigación, para mejorar la productividad y lanzar nuevos productos, produce ventajas competitivas. En un entorno globalizado como el actual, el hecho de poder competir en costes e innovación debe considerarse prioritario para la viabilidad de cualquier empresa.

Empleo

El aumento de la productividad y la competitividad genera riqueza, lo que se traduce en más empleo. Se aumenta la demanda de bienes y servicios, se crean nuevos productos y nuevas industrias asociadas, y se mejora la competitividad haciendo viables a más empresas. Todos estos factores influyen positivamente en el empleo.

Acceso a financiación

Cuando una empresa acude a una entidad financiera en busca de financiación siempre ayuda que exista un plan de inversión en I+D+i. Ello dará una imagen de continuidad de la compañía, ya que significará que ponen todos los medios para competir y posicionarse en el mercado.

Ayudas públicas

Actualmente, las empresas que tienen su plan de I+D+i están recibiendo subvenciones o ayudas públicas en forma de deducciones fiscales. Cuentan con la ventaja también de que está exento de tributación. Además, la aplicación de dicho importe es totalmente libre por parte de las empresas.

Internacionalización

Cuando una empresa se abre al mercado exterior está diversificando sus riesgos. Es decir, en caso de que el mercado nacional empeore siempre se tendrá otra opción alternativa para compensar la caída de ventas. Esta internacionalización siempre se puede llevar mejor a cabo desde una empresa innovadora que invierte en I+D+i.

Mejoras en la calidad de vida

No se puede olvidar que uno de los motores de la economía es (o debería ser) la mejora de las condiciones de vida de las personas. Las inversiones en investigación, desarrollo e innovación han mejorado las condiciones de vida de las personas. Por ejemplo, sin estas inversiones, no se entendería el enorme avance que se ha producido en la medicina, con nuevas técnicas e instrumentos para detectar y curar enfermedades.

Fuente de riqueza para el país

Actualmente, la investigación en I+D+i es fundamental para que un país pueda ser competitivo. La tecnología es fundamental en el día a día de las personas. Los avances científicos son consecuencia de una investigación en I+D+i, que permite lanzar al mercado nuevos productos, así como mejorar los ya existentes. Todos los avances científicos de la historia han supuesto siempre una fuente de riqueza cultural y un aumento del nivel educativo, lo que finalmente se traduce en riqueza para todo el país.

Conclusiones

El sector privado debe implicarse más en las políticas de I+D+i, no solo aumentando su inversión para poder acercarse a la media Europa, sino participando activamente en la estrategia que guíe dichas políticas. Es de vital importancia que la inversión en I+D+i de los centros de enseñanza superior pueda ser aprovechada por la sociedad y las empresas españolas; no como desgraciadamente está ocurriendo, que otros países están reclutando todo el talento patrio.

Se deben definir con claridad aquellas áreas económicas en las que se puede ser competitivo y que permitan tener éxito en la economía global, áreas y sectores como el alimentario, el de la automoción, el turístico, el sanitario y farmacéutico, y el de las telecomunicaciones y la informática, que ya están teniendo peso en la economía nacional pero que deben ser mejorados.

Por su parte, las administraciones públicas deben agilizar estas ayudas eliminando trabas burocráticas que sean redundantes y mejorar la capacidad de los funcionarios de comprender el mundo de competencia global en el que la sociedad actual está inmersa.

Solo una alianza entre el poder público y la empresa privada, que sea coherente en sus líneas maestras (a pesar de los posibles vaivenes políticos y económicos), puede lograr que España ocupe el lugar que se merece en la economía europea.

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