Incentivos fiscales a la I+D+i

Incentivos fiscales a la I+D+i
Hacemos un repaso de los conceptos investigación, desarrollo en innovación. Analizamos el impacto fiscal para las empresas antes y después de la ley 27/2014

Para poder profundizar en los incentivos fiscales a los que pueden optar empresas que realicen actividades de I+D+i en España, es interesante aclarar qué significado es el que recoge la legislación española sobre los conceptos investigación, desarrollo e innovación. Se trata de unos pilares que son fundamentales para el desarrollo de un país, de su economía y de su sociedad. Por esta razón merecen ser protegidos y recibir apoyo de la administración pública.

A raíz de lo establecido en el Art. 35 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto de Sociedades (TRLIS), se pueden definir estos conceptos de la siguiente manera:

  • Investigación: engloba toda aquella actividad planificada cuyo objetivo principal consista en alcanzar conocimiento nuevo, así como un avance en la comprensión de los hallazgos científicos y tecnológicos que se desarrollen.
  • Desarrollo: se refiere al hecho de aplicar en la práctica los resultados obtenidos a raíz de una investigación, con el objeto de poder diseñar nuevos procesos, nuevos materiales, nuevos productos o nuevos sistemas de producción.
  • Innovación (la citada ley especifica que se refiere a innovación tecnológica): toda aquella actividad que se desempeña enfocada a la obtención de algún avance de tipo tecnológico como resultado y, de esta forma, obtener productos y procesos de producción nuevos, así como algún avance tecnológico (que sea considerado de trascendencia) en materiales, sistemas, procesos y productos existentes con anterioridad.

Desde la administración y del conocimiento en general como valor de un país se utilizan distintas herramientas y recursos para impulsar este avance empresarial. Entre esos recursos que puede ofrecer la administración se encuentran las bonificaciones y los incentivos fiscales a empresas, entre otros. Las bonificaciones que se ofrecen en España consisten en reducciones que son aplicadas en el abono de las cuotas de la seguridad social por parte de la empresa (cuotas correspondientes a los trabajadores que se dedican a la investigación de dicha empresa). En cuanto a los incentivos fiscales, estos se enfocan en deducciones del impuesto de sociedades en los supuestos de que las empresas se realicen en proyectos de investigación y desarrollo y/o innovación tecnológica y se cumplan determinados requisitos.

Incentivos fiscales

Estos recursos de apoyo se caracterizan por ser de acceso libre y general para las empresas y su objetivo principal es el incentivo de la investigación, el desarrollo y la innovación en el sector privado.

Es importante tener presente que para poder ser objeto de deducción, las actividades de I+D+i de las empresas que lo soliciten deberán ser desarrolladas o bien en España o bien en algún estado que forme parte de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo.

También otros aspectos importantes de los incentivos fiscales a las empresas por actividades de I+D+i son los incentivos que no condicionan a qué ámbito innovador debe pertenecer la empresa solicitante. Para poder optar a estos incentivos y bonificaciones las empresas no han de entrar en competición con otras empresas.

Es en la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades en la que son regulados estos incentivos, que son aplicables a los ejercicios fiscales que tengan lugar desde el año 2015. Dentro del Capítulo IV de la Ley del Impuesto de Sociedades son, en concreto, el artículo 35 y el artículo 39 los que se encargan de concretar las medidas de apoyo a las empresas y a sus normas de aplicación.

Las deducciones fiscales por I+D+i que se pueden recibir en España pueden llegar a constituir hasta un 42% de los gastos directos, dependiendo de las características y del volumen de las actividades de I+D+i de las empresas que los soliciten.

¿Qué ventajas presentan las deducciones fiscales frente a otro tipo de incentivos?

  • En referencia a los efectos económicos, los incentivos fiscales son muy similares a las subvenciones, pero tienen la ventaja añadida de que no tributan, por lo que son más atractivos para la empresa.
  • Estos incentivos fiscales en concreto son de libre aplicación, es decir, que no excluyen a empresas por áreas de conocimiento ni por volumen de gasto.
  • La deducción fiscal que se genera es proporcional a las actividades de I+D+i que la empresa ha desarrollado.

En relación con el último punto, es importante aclarar que la Ley 27/2014 del Impuesto de Sociedades contempla un límite aplicable en las deducciones fiscales por I+D+i, se trata de un límite anual. A partir de dicho límite, en líneas generales, no es posible continuar deduciendo gastos durante ese ejercicio fiscal.

No obstante, también se contempla una alternativa para las empresas si tienen lugar situaciones en las que la deducción fiscal por gastos por actividades de I+D+i no se puede aplicar en ese año por superar ese límite. En este caso, dichas deducciones que se han generado, pero no se han podido aplicar, no se pierden, sino que se mantienen en el tiempo pudiendo aplicarse en los sucesivos dieciocho años inmediatos.

Puede suceder que, en algunas situaciones, por determinadas circunstancias, no resulte interesante para alguna empresa este hecho de no poder aplicar la totalidad de las deducciones teniendo que posponerlas. Sería el caso, por ejemplo, de empresas jóvenes que aún están arrancando o que presentan situaciones de crisis económica. Así como el caso de empresas que por su naturaleza generan continuamente muchas más deducciones en I+D+i de la que se podrían aplicar al existir este límite. En determinados casos la empresa podría pedir el abono de la deducción, pendiente de aplicar, mediante la declaración del Impuesto de Sociedades (estos casos se encuentran regulados en el artículo 39 de la citada Ley 27/2014).

En cuanto a los plazos para poder aplicar las deducciones fiscales, existe la posibilidad de que estos sean diferidos hasta el primer ejercicio fiscal en que (dentro de los dieciocho años indicados anteriormente de prescripción de los incentivos) tengan lugar unos resultados positivos. Los casos en que esto es de aplicación son:

  • En empresas que sean de nueva creación.
  • En empresas que se encuentren saneando pérdidas de anteriores ejercicios fiscales.

Sobre las bonificaciones en la cuota empresarial de la cotización a la Seguridad Social, este incentivo no tributario se encuentra unido a la contratación y mantenimiento del empleo de trabajadores cuya dedicación a actividades I+D+i es exclusiva. Dicho incentivo está regulado en el Real Decreto 475/2014, de 13 de junio. Algunas de sus características más importantes son:

  • Se produce una bonificación del 40% en las cuotas de la Seguridad Social que ha de aportar la empresa para los trabajadores de investigación.
  • Los trabajadores cuyas cuotas pueden ser bonificadas están incluidos en los grupos 1, 2, 3 y 4 de cotización y han de tener dedicación completa a la I+D+i.
  • Existe compatibilidad de la bonificación de las cuotas de la seguridad social con las deducciones fiscales.

Gastos e inversiones deducibles

Los siguientes elementos son objeto de deducción por realización de actividades de I+D+i en las empresas:

  • Los gastos asociados a proyectos de I+D+i, como pueden ser: gastos de personal, de la realización de colaboraciones por parte de profesionales externos, de material fungible o de amortizaciones; deben cumplir unas características propias para poder ser objeto de deducción. Han de ser:
    • Gastos directos.
    • Gastos que se han generado de forma individual por cada proyecto.
    • Serán aplicados al proyecto de la siguiente forma: un 25% aplicable en proyectos de I+D (al que se le puede sumar un 17% por personal dedicado exclusivamente a I+D) y un 12% aplicable en proyectos de innovación tecnológica.
  • En el incremento del total del gasto anual de la empresa en proyectos I+D se toma como referencia la media del gasto anual que la empresa realizó en anteriores años. En caso de darse este incremento, si el gasto anual de la empresa en proyectos I+D constituye un valor superior a la media de los dos últimos años, será aplicado el porcentaje del 25% hasta ese importe, esa media de gasto, y posteriormente se aplicará un 42% sobre el gasto que supere esa media.
  • La inversión en inmovilizado material e intangible destinado a una dedicación exclusiva a actividades de I+D permite a las empresas una deducción del 8%. En esta deducción se encuentran excluidos los terrenos y los inmuebles.

Para poder aplicar estas deducciones, las empresas pueden aportar un informe motivado que haya sido emitido por el Ministerio de Economía y Competitividad, o algún organismo que se encuentre adscrito a dicho Ministerio. De este modo, la empresa tendrá la posibilidad de justificar el cumplimiento de los requisitos necesarios para que la empresa pueda solicitar las deducciones, es decir, los referidos a criterios científicos y tecnológicos específicos.

Existen algunas indicaciones en los artículos que regulan la ley que orientan acerca de qué actividades no pueden percibir estos incentivos y son las siguientes:

  • Actividades que por su naturaleza no constituyan una novedad científica o tecnológica de carácter significativo.
  • Actividades de producción industrial o dedicadas a la provisión de servicios o distribución de bienes y servicios.
  • Actividades de exploración o dedicadas al sondeo o a la prospección de minerales e hidrocarburos.

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