ISO/ICE Guide 41: Adoptando las mejores prácticas de empaquetado

ISO/ICE Guide 41: Adoptando las mejores prácticas de empaquetado
La aplicación de la norma ISO/IEC Guide 41:2018 referente al envasado de productos ha creado un nuevo horizonte de posibilidades y también de obligaciones

Cada vez de forma más creciente, surge la necesidad de emplear un correcto envasado de los productos, que permita que lleguen al consumidor final con las mayores garantías de seguridad y calidad. La ISO/IEC Guide 41:2018 es la normativa que lo regula.

El envoltorio siempre ha tenido una gran importancia en nuestra compra y evoluciona en función de las necesidades de los consumidores y sus buenas prácticas de consumo.

También se ha convertido en un aspecto de vital importancia producir un elemento de protección que respete el medio ambiente y consiga generar los mínimos residuos posibles.

En la actualidad, es necesario que la cubierta del producto cumpla con los requisitos legales y que también añada un valor final para el consumidor, facilitando la información necesaria para la toma de decisiones y satisfacer así sus necesidades.

Un envoltorio debe ser útil para el consumidor, consiguiendo reunir en el mismo embalaje las mejores prácticas de empaquetado que permitan un package de calidad y que conserve las características del producto, sea seguro para el consumidor y provoque el mínimo impacto en medioambiental.

Origen del empaquetado

No siempre se ha tenido esa concepción de la importancia del envoltorio. Cuando nuestros antepasados comienzan a dar valor a sus bienes es cuando sienten la necesidad de protegerlos, bien con hojas a modo de cubrición, o empleando pieles de animales. Es así como nace elemento de preservación más primitivo.

Será en el siglo XVII cuando se empiecen a etiquetar los productos, dando información del contenido o del fabricante del mismo.

A partir del siglo XIX pueden encontrarse las primeras muestras de publicidad en el exterior de los productos, siendo conscientes ya de que un buen empaque no solo protege el producto sino también ayuda al consumidor a tomar su decisión de compra. El gran progreso llegó con la inclusión del celofán y el plástico en 1912.

Estas innovaciones introducen una revolución en la fabricación industrial de los productos creando nuevos formatos que en un primer momento permiten una mejora práctica en el rendimiento del envase, consiguiendo mantener la calidad del producto.

Mejores prácticas de empaquetado

Es aquí donde la nueva guía internacional, que actualiza un documento de 2003, establece las recomendaciones en materia de empaquetado. El documento proporciona las indicaciones necesarias para lograr un cubrimiento de calidad, dando soporte a todos los actores de la cadena, desde diseñadores de producto y packaging, hasta fabricantes y reguladores.

La capa externa permite ahora crear una presentación del producto que antes no existía. Proporciona no solo una forma segura de enviar ese producto, de manera cómoda y eficaz, sino también ofrecer con ese envoltorio un soporte donde mostrar la imagen del bien y sus características, presentarlo al mercado, y crear así una revolución en el mundo del Marketing.

La cubierta externa no solo presenta el producto sino también transmite una imagen real de la marca y refleja los valores de la misma.

Las inclusiones de elementos de protección como el papel y el plástico aplicados al packaging permiten no solo una evolución en cuanto a seguridad y calidad del formato final, sino que aplican una visión más avanzada en lo referente imagen del producto y que ahora se puede reflejar en el propio contenedor.

La ley en el empaquetado

Los requerimientos legales en la Unión Europea en cuanto al uso de elemento de cubrición han ido en aumento en los últimos años. El incremento de estos requisitos se observa sobre todo en materia alimentaria y cosmética.

España aplica esta legislación europea y los contenedores comercializados deben seguir los requisitos generales en cuanto a protección del medio ambiente y de la salud.

Se deben tener en cuenta puntos como la minimización de residuos, el reciclaje de los materiales y la composición de los productos que entran en contacto directo con los alimentos para evitar riesgos de salud, tal y como se recoge en las directivas del Parlamento Europeo.

Objetivo la minimización en materias primas

Los fabricantes entienden la importancia de emplear las mejores prácticas de empaquetado en sus productos siguiendo la línea legislativa que marca la UE.

Su interés actual reside en crear un packaging que reúna no solo un claro objetivo publicitario, sino también un uso cómodo que cumpla con la seguridad requerida y provoque el mínimo impacto medioambiental.

Empleando el mínimo de materiales y consiguiendo que el desecho final pueda ser reciclado se obtiene este doble objetivo de mejora en cuanto a economía de materiales y de imagen pública.

Los esfuerzos de la industria siguen estas directrices que pasan por la minimización de materias primas que deriven en una menor producción de deshechos.

Los actores en la industria necesitan emplear las mejores prácticas de diseño para lograr un embalaje seguro que proteja la salud del consumidor y le ofrezca las mejores garantías de calidad del producto.

A la vez, ese diseño debe tener un impacto en el comprador, reflejando las características de la marca y provocando interés en el público.

El fabricante tiene que crear un embalaje que reúna tanto comodidad, como una imagen que ofrezca la información necesaria en el etiquetado y que resulte atractiva para el consumidor.

ISO/IEC GUIDE 41:2018

En el año 2003, se crea el documento ISO/IEC GUIDE 41:2003, que precede y queda actualizado con el ISO/IEC GUIDE 41:2018. En él ya se trataba de minimizar el impacto ambiental producido por el envasado que no seguía las mejores prácticas de empaquetado.

Se indicaba la necesidad de eliminar elementos considerados innecesarios para así incidir no solo en la reducción de desechos difícilmente gestionables, sino también en un menor coste del producto que afecte al consumidor final.

Continúa en sus indicaciones en materia medioambiental proponiendo emplear un embalaje que permita al comprador poder guardar o almacenar su contenido, y en la medida de lo posible poder reciclarlo para que minimice la huella que deja en el medio ambiente su eliminación o reciclaje.

El texto anterior incluye una clara indicación hacia la industria para emplear las mejores prácticas de diseño para proteger al consumidor frente a la posibilidad de que algún componente le pudiera resultar nocivo. También hace referencia a que el contenido ofrezca todas las garantías de seguridad.

Con la revisión del estándar en el año 2018 creando ISO/IEC GUIDE 41:2018 se establecen las mejores prácticas responsables en cuanto a consumo, diseño y packaging con más detalle y de forma ampliada, para facilitar la consecución de los objetivos planteados.

Este articulado no es aplicable a los productos a granel cuando se transportan entre fabricantes y minoristas.

Objetivos relacionados con buenas prácticas de consumo

En el documento se recogen las técnicas para alcanzar una mayor seguridad en los envases. El producto queda protegido al emplear un sistema de conservación que permite que llegue al consumidor final en las óptimas condiciones.

Con estas prácticas se consigue de manera objetiva y real que el producto conserve sus características físicas y no se vea alterado con un envoltorio que merme sus garantías. Se incluyen las mejores prácticas de diseño de empaquetado con dos claras finalidades y que registra el texto: reducir el impacto medioambiental y conseguir envases más seguros.

El embalaje debe alcanzar un diseño que proteja el producto de manera efectiva y asegure la información necesaria y requerida legalmente del producto en el etiquetado.

La finalidad de esta normativa es que el consumidor sea consciente a la hora de elegir y le lleve a una fácil comprensión de las características del producto. Debe garantizar la salud del consumidor, siendo el diseño del embalaje seguro y que no ocasione daño alguno. También es necesario que conserve las características del producto manteniendo su nivel de calidad.

El embalaje elegido tiene que conseguir reducir el impacto en el medio ambiente, haciendo un uso óptimo de los recursos y empleando el reciclaje como principal herramienta en la elaboración de los futuros envases.

En cuanto al diseño realizado este debe conseguir una minimización de materias primas en la producción, optimizando así el proceso para reducir el embalaje innecesario. Hay que conseguir reducir la generación de residuos y una disminuir la repercusión en el medio ambiente.

Siguiendo el documento encontramos que en las buenas prácticas de consumo se debe realizar un consumo responsable teniendo en cuenta las repercusiones provocadas al realizar nuestra compra.

Se hace necesario apoyar procesos de producción que sean limpios, con un beneficio social, que no haga peligrar el bienestar de otros.

Es preciso que nuestra compra provoque el mínimo impacto en el medio ambiente considerando el reciclado tanto de los materiales empleados para la fabricación como los del posterior residuo sin comprometer el bienestar de generaciones futuras.

Un documento por un uso responsable de los recursos y la protección del consumidor

El documento ISO/IEC GUIDE 41:2018 establece las líneas a seguir para alcanzar el fin último del packaging que es la protección de los bienes y maximizar el uso de un empaquetado que reúna las condiciones de seguridad, calidad y protección del medio ambiente demandadas por el comprador, tanto de forma directa como a través de los beneficios indirectos con un envase más adecuado y seguro.

Formación relacionada

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir