La buena mesa se certifica

La buena mesa se certifica
Gastro Quality Taste es un sello de calidad concedido por AENOR. Describimos cómo se consigue y todas sus ventajas entre otros aspectos esenciales

El sello Gastro Quality Taste se creó para certificar la buena mesa. El impacto del sector de la alimentación en la economía española es cada vez mayor. No en vano, la cifra total de beneficios supera los 98 000 millones de euros anuales lo que significa en torno a un 3 % del PIB. 

Para conseguir que esta industria siga teniendo la calidad que merece cada cliente, se creó el sello que ahora describimos.

Sello de calidad en la alimentación

El Gastro Quality Taste valora tanto el sabor como la calidad de cualquier producto que se encuentre a la venta en un supermercado. Obtenerlo no es nada fácil ya que depende tanto de la opinión de catadores expertos como de la de los clientes finales que valoran el sabor y la textura de cada artículo.

¿Por qué se creó este sello?

El objetivo principal era conocer qué producto elaborado mantenía sus propiedades organolépticas de forma apropiada. Además, fue la propia industria la que apostó no solo por contar con los mejores profesionales del mundo de la cata sino también con personas de la calle que son, al fin y al cabo, los que van a adquirir el producto.

¿Qué factores se valoran para la concesión del sello?

Si bien el sabor puede ser el factor fundamental, también se incide especialmente en el tipo de empaquetado que se utiliza. Dependiendo de cada producto es fundamental que el cliente pueda verlo y analizar sus características antes de comprarlo.

Además, se le da especial importancia a la información nutricional y a si el cliente entiende correctamente qué va a comprar y qué contiene el artículo correspondiente.

La importancia de la opinión de los clientes

Hasta la creación de este sello se presumía la satisfacción del consumidor de alimentación. Es decir, si unos catadores profesionales emitían un informe, la empresa aceptaba esa opinión y el producto llegaba a los supermercados sin mayor problema.

Sin embargo, gracias a la norma ISO 22000, la industria se vio en la tesitura de dar a probar cada artículo a una serie de consumidores que daban su opinión real sobre cada producto.

¿Cómo y dónde se lleva a cabo la cata por parte de los consumidores?

El laboratorio de AENOR es el lugar escogido. Esta empresa tiene un archivo de más de 4 000 consumidores finales. Dependiendo del producto a catar, se lleva a cabo una segmentación para escoger a las ochenta personas más idóneas para realizar una prueba en la que la rigurosidad destaca por ser el denominador común.

Durante la cata, entran en juego factores diversos como la vista, el tacto y el olfato. El producto se presenta sobre un plato y se cocina, si es necesario, siguiendo las indicaciones del fabricante. La sala de cata sigue la norma ISO 8589:2010. 

Cada participante en este proceso se sienta en una cabina que lo aísla de otros estímulos. Tras probar el producto, debe rellenar un cuestionario donde escriba su opinión sobre los factores antedichos. Posteriormente, se le deja el envase para que su opinión sea más completa.

¿Cómo se analizan los resultados obtenidos?

Tras recoger el cuestionario de cada participante, se elabora una estadística que da como resultado la puntuación media de cada aspecto a reseñar. Todos los productos que superen la nota de siete en sabor y en resultado global logran el antedicho sello de calidad certificado por AENOR.

Sin embargo, este distintivo se somete a una inspección anual que confirme su vigencia. Cada año se realiza una nueva cata con sesenta personas que llevan a cabo el proceso anterior. En caso de no ser superada, el producto perderá este importante sello de calidad.

¿A qué está obligado el fabricante?

Como se está comprobando, la consecución de este sello no deja de ser un compromiso entre la empresa que comercializa un producto y el consumidor final. De hecho, el fabricante está obligado a informar a AENOR de cualquier tipo de cambio que realice en la composición del artículo y que pueda afectar a las propiedades del mismo.

Además, el fabricante recibe los informes de todos los catadores para que tenga la oportunidad de seguir mejorando su producto si así lo desea. Si el producto no supera la cata, también se procede al envío de la información obtenida para que se actúe en consecuencia. 

¿Qué tipo de productos son los que pueden recibir este distintivo?

Los agroalimentarios elaborados. De hecho, son los que más pueden variar durante su proceso de curación, maduración o cocción. Certificar la calidad en cada uno de ellos no es solo necesario sino imprescindible para garantizar la buena salud de los consumidores que los adquieran.

¿Qué hace AENOR con los datos obtenidos de las distintas catas?

Tras entregárselos a cada fabricante, se crea una estadística en la que se deduce cuál es el producto preferido por el consumidor en un año determinado. Esta información es esencial tanto para las empresas como para los encargados de diseñar nuevos artículos. De hecho, los resultados de las catas de consumidores marcan el sabor y el empaquetado de los nuevos productos del año siguiente por motivos lógicos.

No en vano, todos los fabricantes analizan al detalle estos resultados para amoldarse a las tendencias gustativas que mayor predicamento tenga entre su posible clientela.

¿Cuáles son las ventajas de conseguir este sello de calidad?

La empresa del sector alimentario que consigue esta distinción logra una serie de esenciales objetivos para que pueda seguir evolucionando. Entre las ventajas más destacadas podríamos citar las siguientes:

  • Campañas específicas de promoción de los alimentos con el sello de calidad.
  • El producto aparece en un lugar destacado en el lineal del supermercado.
  • Aumenta la presencia en los medios locales y nacionales. Conseguir el sello no es nada fácil y la prensa valora el esfuerzo de forma positiva.
  • AENOR hace un descuento por número de productos a certificar.
  • Es posible conocer la opinión objetiva del consumidor potencial del producto. Esta herramienta es fundamental para seguir progresando.
  • Se abre la puerta a la participación en eventos gastronómicos, ferias de muestras y similares que giren en torno a los productos galardonados.

Como se puede deducir, cualquier empresa que consiga obtener el Gastro Quality Taste en alguna de sus referencias habrá logrado cumplir su sueño. 

La polémica

Casi todo lo relacionado con la alimentación en España tiene siempre un reverso. Si bien las catas por parte de consumidores finales son un recurso más que novedoso para otorgar el antedicho sello de calidad; hay ciertas asociaciones de consumidores que consideran que sería necesario hacer algo más.

Basan su opinión en que hay muchos productos que tienen un buen sabor, un olor agradable y un empaquetado perfecto, pero que no son saludables. Es decir, lo que indican no es que el proceso arriba descrito no sea correcto sino que sería necesario hacer más hincapié en los ingredientes utilizados y también en el proceso de elaboración de cada producto.

Solo así, será posible adquirir artículos que verdaderamente sean saludables y que no cuenten con el apoyo de potenciadores del sabor, grasas trans u otros productos químicos que alteran las sensaciones gustativas para conseguir un buen sabor a costa de la salud del consumidor.

 AENOR parece haber tomado nota de esta recomendación y la mayoría de productos certificados son aceites, vinos y yogures entre otras propuestas. Sin duda alguna, estamos de acuerdo con la petición de los consumidores ya que para distinguir a un producto hace falta analizar todos los factores que intervienen en su elaboración.

Una apuesta por la calidad

Sea cual sea la evolución de este sello, no sería justo obviar la importancia del mismo. Y no nos referimos exclusivamente a lo ya explicado sino a cómo el consumidor ha entrado a formar parte del proceso que termina otorgando un distintivo con estas características.

Antes de 2010, el proceso era totalmente distinto y no era extraño encontrar intereses partidistas para conseguir las mejores puntuaciones en catas pagadas previamente. Desde entonces, el que decide la valía y la calidad de un producto es el que luego se va a gastar su dinero en comprarlo.

Este paso adelante le permite a los profesionales del sector seguir dejando a un lado los atajos para continuar por un camino que puede ser más largo, pero más satisfactorio. Conseguir la satisfacción total de cada cliente no deja de ser el objetivo primordial de cualquier profesional del sector.

Ayudar al consumidor a reconocer aquellos productos que han logrado superar un estricto proceso de selección siempre es bienvenido. La manida frase «somos lo que comemos» tiene, en este caso, un sentido totalmente distinto que invita a los fabricantes a seleccionar la mejor materia prima y a cuidar mucho más el proceso de elaboración.

El consumidor tiene en este sello un punto de referencia para garantizar que en su despensa haya siempre un producto de alta calidad que le permita preservar y mejorar su estado de salud. Entre tanta oferta, siempre es bueno guiar a los clientes hacia la adquisición de un producto que sobresale entre los demás por sus adecuadas características. 

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