La decisión “make or buy”

Hacer o comprar; las empresas toman decisiones constantes en torno a la internalización o la externalización de distintas tareas que deben realizarse

Una empresa puede ocuparse de gestionar de manera autónoma todos los aspectos relativos a la organización. Pero cada vez más emprendedores y empresarios valoran la alternativa de la externalización como una medida que incrementa la flexibilidad respecto al planteamiento inicial. En este caso, por medio del outsourcing, establecen colaboraciones con otros profesionales. Es decir, delegan en un equipo competente tareas específicas de la entidad.

Un ejemplo son las labores de limpieza. ¿Cuál es la ventaja de esta medida cuando se lleva a cabo con una planificación previa? La empresa gana tiempo para ocuparse de otros aspectos del negocio que considera más prioritarios por alguna razón.

Make or buy; esta idea expresa las dos posibilidades que puede considerar el responsable de un proyecto cuando toma las decisiones relativas a la gestión de distintas tareas. No existe una elección específica que sea siempre la más conveniente en todo momento. Una empresa de un sector puede tener una experiencia muy positiva con el outsourcing, pero eso no significa que ese camino sea el mejor de manera universal a nivel corporativo en todos los casos de las empresas existentes en el mercado.

El profesional que debe deliberar en torno a este asunto es quien debe encontrar aquella respuesta que muestra aquello que conviene en este caso. ¿Es más conveniente hacer o comprar? En el primer caso, es el personal que compone dicha organización el que lleva a cabo las distintas tareas. Por el contrario, en el segundo caso, un equipo externo se encarga de realizar esta labor. En ocasiones, la subcontratación genera dudas en quienes no tienen una referencia directa de esta forma de colaboración.

No saben si es lo más conveniente delegar un asunto propio de la empresa en colaboradores externos. Sin embargo, este método de trabajo sí está siendo cada vez más empleado en el mercado empresarial. La decisión no es general sino concreta. Es decir, la entidad se ocupa de aspectos muy importantes de la organización, incluso cuando delega otras tareas específicas a través de la externalización.

Hacer o comprar: ¿cuál es la mejor opción?

¿Cuáles son los factores que se deben tener en cuenta? Estas son algunas de las consideraciones que deben valorarse en esta elección.

1. Situación de la empresa. Cualquier decisión que toma el responsable de una organización parte de un contexto en el que la situación que vive la empresa, el momento que atraviesa en el presente y la dirección hacia la que se dirige, son especialmente importantes. Por ejemplo, una entidad tal vez no se planteó esta externalización en su etapa inicial, sin embargo, con su crecimiento y evolución posterior necesita implementar cambios en algún apartado de la misma. El nivel de trabajo y de actividad pueden haber aumentado de tal modo que el equipo necesite ampliar su estructura con colaboraciones externas.

2. Ventajas e inconvenientes. Al decidir entre ambas opciones, es recomendable que el empresario tome esta decisión observando cuál de estas ideas aporta más beneficios en la práctica a la organización en la actualidad. Para ello, es aconsejable realizar una comparativa de las fortalezas de cada propuesta en el contexto de la situación de la empresa. La decisión final debe aportar alguna mejora significativa a la empresa respecto a la otra idea. Si, por ejemplo, la entidad lleva a cabo la externalización de un servicio específico, en ese caso, el outsourcing debe suponer algún tipo de ventaja respecto a la gestión interna de este asunto.

Una de las herramientas que pueden emplearse para profundizar en torno al valor de la internalización o la externalización es el análisis DAFO. Para llevar a cabo este ejercicio de análisis en el marco propio de este tema, es importante enumerar cuáles son aquellas debilidades y todas las fortalezas que conviene tener en cuenta, así como las posibles amenazas externas y las oportunidades.

La identificación de esta oportunidad puede poner en valor el sentido final de esta decisión. Además, también es imprescindible que un empresario sepa qué tareas no quiere delegar en nadie externo a la organización y qué asuntos se van a gestionar en todo momento de manera interna. La internalización y la externalización son dos conceptos que en su significado práctico están muy unidos. ¿Por qué motivo? La razón por la que un empresario externalice una labor determinada puede estar en relación, no solo con el propósito de gestionar ese asunto de manera efectiva, sino también con el deseo de dedicar más tiempo a las cuestiones prioritarias de la entidad. Por ello, también conviene realizar esta identificación de cuáles son las labores para las que la externalización no se presenta como una opción.

No existe una única lectura posible de este tema, por ello, una entidad debe ser coherente con su propia visión a través de la identificación de su filosofía y la atención a sus necesidades. ¿Cuál es una de las ventajas que puede aportar el outsourcing a una empresa? Por ejemplo, esta colaboración con profesionales especializados y con conocimiento en esa tarea específica aporta talento a la entidad, al construir un vínculo basado en la colaboración y la comunicación. Por ello, también es positivo identificar cuáles son las necesidades del proyecto para tomar decisiones que cuiden este emprendimiento.

3. Presupuesto. En muchas de las decisiones que una persona toma en la dirección de un negocio interviene esta cuestión. Una entidad debe considerar cuál es su presupuesto disponible actualmente para, desde esta previsión, analizar qué inversión es más adecuada en la actualidad. En relación con este punto número tres, una de las razones por las que muchas entidades eligen la vía de la externalización es el ahorro de costes. Pero conviene analizar detenidamente qué es aquello que debe hacerse en cada caso.

Que el ahorro sea visible en distintos casos, no significa que la externalización siempre sea más económica en todos los casos. Además, lo más recomendable es que el responsable de tomar una decisión no elija una propuesta basándose, únicamente, en un punto en concreto de los mencionados en este artículo u otros que la entidad considere como importantes. Al justificar la decisión en torno a distintas razones objetivas, la conclusión final será más clara.

Lo más importante al deliberar sobre este asunto no solo gira en torno a la respuesta concreta de una opción u otra, sino también, en torno a la planificación de la decisión adecuada. Ya que, en caso de externalizar una tarea, será igualmente determinante reflexionar sobre el mejor modo de hacerlo.

4. Preparación. El desarrollo de una tarea en el ámbito profesional requiere de conocimiento y experiencia. Puede ocurrir, por ejemplo, que la plantilla de un negocio pequeño no cuente con personas contratadas que puedan ocuparse perfectamente de esa responsabilidad. Pero una organización con mayor número de trabajadores, tal vez sí pueda identificar a perfiles cualificados para desarrollar esta labor de manera interna.

Cómo estructurar las decisiones de hacer o comprar

Cada entidad realiza distintas tareas de manera interna, mientras que también puede delegar otras de manera externa. Para llevar a cabo esta planificación, es conveniente tener en cuenta distintos aspectos como los expuestos en este artículo:

1. Cuál es el objetivo. Tanto en el caso de aquellas tareas que se llevan a cabo de manera interna como en el ejemplo de los asuntos que se gestionan de manera externa, es importante tener en cuenta cuál es la meta. No es conveniente que la entidad lleve a cabo cambios constantes en relación con este tema. Claro que pueden darse distintas modificaciones, pero evitando que el cambio sea una constante en relación con esta planificación. Por ello, conviene mantener una estrategia a medio y largo plazo.

2. Gestión de proyectos. Es indispensable elegir a los profesionales más preparados para una tarea. En cualquier tipo de elección, teniendo en cuenta la naturaleza de la actividad a realizar, el responsable de esta decisión debe elegir a profesionales formados y capaces de sacar adelante esta tarea.

En caso de delegar esta tarea en trabajadores que forman parte de la empresa, la entidad estará potenciando el talento de los empleados, que pueden sentirse motivados con esta oportunidad. Si la entidad elige la opción de la externalización, es muy importante que esta colaboración evolucione a partir de una base de confianza y comunicación.

Existen distintas empresas que ofrecen este tipo de servicio, por ello, es posible realizar un análisis de la oferta de distintos proyectos para hacer una elección concreta. Este diálogo es muy importante para que el servicio ofrecido a la empresa sea verdaderamente eficaz, ya que el equipo encargado de gestionar una tarea debe hacerlo teniendo en cuenta las indicaciones de la organización con la que colabora.

3. Inversión. Para llevar a cabo esta estrategia, es fundamental realizar esta inversión, buscando el modo de optimizar los recursos disponibles a través de la adecuada gestión de los mismos.

 Hacer o comprar, esta es una de las dudas que comparten muchos profesionales que tienen que tomar una decisión al respecto. La respuesta en relación con este tema, como se ha expresado en este artículo, siempre depende de aquello que más conviene al negocio.

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir