Las decisiones difíciles

Las decisiones difíciles
Al tomar decisiones difíciles, es importante mantener una actitud positiva, aunque el entorno no sea propicio para ello. Leer artículo completo...

Para hacer frente a las condiciones cambiantes del mercado, las empresas a menudo tienen que reorganizarse. Estas reorganizaciones suelen suponer algunas decisiones difíciles que conllevan salidas de personas e involucran confusión e incertidumbre, y muchas sensaciones negativas, incluso en los más involucrados y comprometidos. Los que “sobreviven” a estos procesos pueden guardar rencor porque amigos suyos fueron despedidos o consideraron algunas decisiones equivocadas. Otros pueden sentir preocupación por los propios compañeros despedidos o incluso temor porque piensan ellos pueden ser los siguientes. Es posible que hasta los trabajadores más brillantes se sientan inquietos por el futuro, por cómo funcionarán las cosas tras la reorganización y les cueste, en esa incertidumbre, mantenerse positivos. En estas situaciones, los responsables de la empresa tienden a escuchar y recibir muchos consejos de distintas personas, a veces contradictorios. En un reciente artículo publicado en HBR, se recoge la opinión de diversos expertos que dan algunas pistas sobre lo qué hacer y qué decir en estas situaciones. Lo cierto es que estas experiencias generan heridas más o menos profundas en la organización y por ello es importante disponer de un enfoque estructurado.

El primer paso es reconocer la situación en la que se encuentra la empresa. Los directivos tardan habitualmente en asumir estas situaciones, tratan de ignorar que tan sólo sobrevivirán las empresas que sean capaces de reconocer a tiempo su situación y la necesidad de llevar a cabo cambios en las estrategias y planteamientos empresariales que les han empujado hasta esas decisiones. Es importante que toda organización entienda que el entorno al que se enfrenta posee una inestabilidad impredecible, el cual puede llevar a las empresas a un rápido hundimiento si la dirección no entiende rápidamente las señales que llegan al puente de mando y toma decisiones que deba tomar. La realidad muestra que existe una gran cantidad de empresas que no consiguen adaptarse a las nuevas condiciones del entorno. Sin embargo, antes de que una empresa entre en declive empiezan a aparecer unas señales que alertan de una posible mala situación financiera futura. Si bien, los directivos, a menudo, no son capaces de percibirlas, las ignoran o incluso trabajan para evitar que se conozcan las dificultades por las que atraviesan. En este contexto, algunas personas optarán por una cierta actitud cínica, generadora de reproches del tipo “habéis despedido a mis amigos; eran los mejores;así las cosas no funcionarán nunca”. También habrá lo que Spreitzer, consultor experto en estas situaciones, llama “heridos andantes” que siguen en la empresa, pero temerosos del futuro y preocupados también por su propio futuro en la empresa. Incluso, como hemos dicho, los trabajadores con un alto rendimiento, pueden sentir una pérdida de control y cuestionar las opciones de futuro que tienen dentro de la empresa y empezar a mirar oportunidades fuera de la misma.

Reconocida la situación es necesario analizar y entender las causas para plantear las respuestas más adecuadas. Estas causas pueden tener un origen externo y también interno. Los cambios en el entorno perjudican habitualmente en mayor medida a los sectores y empresa que presentan una serie de características estructurales que las hacen más vulnerables a ellos (reducido tamaño, escaso desarrollo tecnológico, baja productividad, escasos recursos financieros, etc.). Errar en el diagnóstico y apostar por estrategias que no permitan a la empresa dar la vuelta a sus resultados puede significar la última equivocación. Sorprende, en este sentido, que en las presentaciones de resultados de algunas grandes empresas echan la culpa de su mala performance al “mercado” o al “entorno” sin ruborizarse por el implícito reconocimiento de falta de entendimiento y anticipación que ello transmite. Entender significa ser capaces de prever y anticiparse a los cambios.

La reacción debe estar también muy ligada al entendimiento de las causas para evitar, como lamentablemente se ve muchas veces, respuestas inapropiadas o incluso que terminen por acelerar la desaparición de la empresa. Un buen ejemplo son las pérdidas aceleradas de posición competitiva por mal medidos ajustes en la estructura comercial. Toda estrategia de “turnaround” requerirá cambios potentes. Se deberán frenar determinadas inercias, golpear algunas estructuras y culturas organizativas, hacer trizas determinados proyectos y empezar ya a funcionar en otros, plantear determinados relevos, despidos, etc.  Todos estos cambios requerirán preparación y planificación y también determinación y flexibilidad. Son cambios que requieren también nuevos empujes. Las empresas (y directivos) que se comporten de forma rígida, varados en diagnósticos o modelos superados, no invertirán sus malos resultados. Instalarse en la resistencia a unas decisiones que indubitadamente se ha llegado a la conclusión que deben tomarse sólo servirá para prolongar la agonía y alimentar los rumores y la desconfianza dentro de la organización.

Llegados al punto de tener que tomar estas difíciles decisiones, es importante mantener una actitud positiva, aunque el entorno no sea propicio para ello. Además, es importante escuchar y mostrar empatía hacia las personas y sus sentimientos y sus preocupaciones. Es normal sentirse desubicado y preocupado, sobre todo en los primeros días o semanas de estos procesos. Sin embargo, si hay trabajadores mostrando las mismas actitudes negativas después de uno o dos meses deberemos adoptar con ellos una actitud proactiva a la hora de gestionar sus expectativas en la organización. Lo que remueve este tipo de decisiones tarda un tiempo en volver a su sitio, sin embargo, no debemos dejar que el pesimismo, la desconfianza o la preocupación se instalen en la organización, y para ello debemos gestionar la comunicación con empatía y una actitud positiva, buscando solucionar y ayudar a recuperar la fuerza y la confianza en todo lo que este tipo decisiones inevitablemente deshilacha.

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