Las decisiones difíciles: el secreto PJA

Las decisiones difíciles: el secreto PJA
Proceso de jerarquía Analítica, PJA o AHP, cómo es la toma de decisiones en ciertos problemas atendiendo a esta metodología de resolución de conflictos

¿En qué consiste la técnica PJA? La toma de decisiones forma parte de la rutina de una empresa y de la vida de las personas. Sin embargo, más allá de la experiencia adquirida en torno a este asunto, cada decisión tiene su propia dificultad por tratarse de una situación nueva. La dificultad en la toma de decisiones puede depender de la naturaleza misma de ese asunto, de los objetivos a alcanzar, de los medios disponibles, de las circunstancias y del nivel de complejidad que plantea ese hecho.

En este contexto, existen herramientas de apoyo que aportan una metodología concreta para definir un plan de acción. Dicho plan separa el instante actual del punto deseado definido por la solución. Existen distintos medios posibles. El Proceso de jerarquía Analítica es un ejemplo de propuesta que refleja una combinación en su esencia de las matemáticas y la psicología.

No existe una decisión que de manera universal sirva como base para actuar en todas las circunstancias del mismo tipo, puesto que cada contexto tiene diferentes variables. No existen dos situaciones que sean exactamente idénticas, porque siempre existe algún matiz que las diferencia.

Por esta razón, esta técnica ayuda a quienes tienen que tomar una elección final para que concreten el proceso atendiendo a aquello que es mejor a partir del diagnóstico de ese momento en función de las características, las necesidades, los criterios y de las metas. Es esta descripción profunda de la situación la que permite hallar la mejor respuesta.

Se trata de una técnica que tiene una trayectoria temporal extensa desde que fuera formulada por Thomas L. Saaty. De hecho, desde el punto de vista temporal, ha sido utilizada con éxito desde su formulación inicial en la década de los setenta.

El Proceso de jerarquía Analítica refleja la esencia jerárquica en la que se dividen los elementos que forman parte de ese asunto a tratar como elemento principal. Un asunto que visto en su generalidad y en su unidad esencial es más complejo de abordar. Por el contrario, al desarrollar un guion en torno a los matices que integran ese tema principal, la persona puede clarificar la materia del mismo atendiendo a lo particular.

Esta relación continua entre el todo completo y sus distintas partes facilita la decisión a adoptar. La fragmentación de los diversos elementos que componen el todo está basada en la jerarquía como esencia misma de esta técnica que tiene un significado especial en el mundo de los negocios.

No todas las decisiones tienen la misma repercusión en el seno de esa entidad. Por tanto, también es importante deliberar sobre cuál es aquella que puede tener una mayor trascendencia en el tiempo.

Las distintas posibles soluciones esbozadas durante la realización de este ejercicio deben tener las características de ser opciones realistas que puedan llevarse a cabo en la práctica de manera objetiva. Es decir, deben ser ideas concretas, positivas y medibles para implementarse de manera concreta y realista.

¿Cómo saber cuándo una decisión es realmente posible con este método?

Cuando la idea teórica puede acometerse en la práctica considerando los recursos disponibles para el plan de acción. En otras palabras, cuando podemos responder a la pregunta de cómo hacer frente a ese proceso la decisión tomada será viable. 

A través de este ejercicio es posible acotar las distintas opciones relacionas con la realidad, vista como una oportunidad para avanzar. Sin embargo, es esencial vincular las distintas propuestas para elegir la mejor decisión.

Desde el punto de vista emocional, es muy importante que una persona que tiene que tomar decisiones constantes no se preocupe por los asuntos antes de tiempo, antes de que algo haya ocurrido realmente.

En este sentido, resulta necesario que se ocupe de esas cuestiones de forma proactiva y no reactiva para dar una respuesta constructiva a los hechos. Desde el punto de vista de la disposición, esta herramienta facilita esta actitud proactiva por parte de quien delibera sobre la toma de decisiones y siente cómo el nivel de complejidad del asunto en sí mismo se simplifica gracias a la funcionalidad de esta técnica que actúa como medio.

La PJA amplía el abanico de posibilidades desde el que se observa una situación para evitar visualizarla de una manera reduccionista o lineal. Esto es significativo, porque una decisión es más efectiva cuando la mirada previa es más objetiva. Dicha ampliación del mapa visual es posible de la mano de la formulación de diferentes ideas, el análisis, la creatividad y el planteamiento de posibles propuestas alternativas.

La toma de decisiones forma parte de la rutina constante de una empresa, por tanto, este recurso de apoyo también influye positivamente en la gestión del tiempo de dicha organización. Al invertir sabiamente el tiempo empleado en la toma de decisiones, este criterio temporal y el acierto de las decisiones tomadas influyen muy positivamente en el desarrollo de esa entidad.

Una persona está condicionada por muchos elementos a la hora de tomar una decisión. Por ejemplo, su experiencia previa, sus creencias, su interpretación de las circunstancias, los consejos de otras personas implicadas en esa situación… Sin embargo, la duda en torno a si la elección tomada es la mejor muestra la responsabilidad de quienes tienen un puesto en la empresa marcado por esta competencia constante.

Mediante esta herramienta, el profesional puede incrementar el nivel de objetividad a través de un proceso que puede aplicarse a diferentes situaciones para concluir el paso final con datos que fundamentan ese argumento. Facilita una visión holística del problema a través de una visión del todo, gracias a ese enfoque sistémico que queda sintetizado en la expresión jerárquica del sistema en el que todos los elementos tienen una vinculación a partir de una variable determinada.

Además, un hecho puede admitir distintas interpretaciones posibles, es decir, la realidad también puede completarse a través de las distintas lecturas que los agentes implicados en esa historia tienen de los hechos.

¿Pero qué ocurre cuando la percepción que cada uno tiene de esa realidad es distinta? ¿Cómo solucionar esta diferencia de criterio? Esto también puede suceder en el contexto de la resolución de un problema en una empresa.

En ese caso, este método es una herramienta de apoyo para alcanzar la conclusión final. Aunque la realidad cambia y evoluciona constantemente a lo largo de la historia de vida de una empresa, y aunque la realidad de cada empresa situada en un nicho de mercado específico también es diferente, el soporte de esta herramienta es una garantía de apoyo para avanzar teniendo en cuenta la información presentada en los distintos niveles del proceso.

Puesto que esta metodología se ajusta a distintos escenarios posibles desde la eficacia y la funcionalidad, la comparación de las distintas variables ofrece como resultado el soporte de la matriz que influye en la decisión por medio de los datos aportados en el ejercicio. Datos que describen la realidad misma en su naturaleza individual.  

Ventajas del método AHP

¿Cuáles son las ventajas de utilizar la técnica del Proceso de jerarquía Analítica en la resolución de los problemas en la empresa? Estos son algunos de los puntos a tener en cuenta:

  1. Es una herramienta de apoyo respaldada por su éxito de aplicación que puede servir de medio para quienes tienen que abordar una cuestión compleja. Un método válido en distintas situaciones cuyo valor reside, de hecho, en la propuesta de un método claro y preciso.
  2. Análisis de la realidad al tener la posibilidad de fragmentar la cuestión principal en los elementos que la componen. Este hecho no solo influye en el análisis, sino también en el estado de ánimo de quien toma una decisión al mantener el control de la situación en lugar de sentirse desbordado por el asunto en sí mismo. El método aporta un camino para manejar esa situación.  
  3. Dar a cada elemento su orden de importancia cualitativa fijándonos en las prioridades existentes en el contexto de acción. Aproximación hacia la búsqueda de la objetividad tomando distancia respecto de la subjetividad posible de un único criterio frente a otro.
  4. Responsabilidad en la acción. Las decisiones no solo son complejas por su realidad, sino también por las consecuencias que pueden producir a corto o largo plazo. Por tanto, quien toma una decisión tiene la responsabilidad y el deber de elegir el mejor camino, aquel que ofrece mejores resultados a través de sus efectos.

A través de esta metodología, la elección final que nace de la conclusión de este ejercicio es la mejor alternativa posible no solo interpretada desde el punto de vista cualitativo, sino también desde el factor cuantitativo. Las valoraciones cualitativas y cuantitativas están presentes en el proceso de desarrollo del ejercicio en sí mismo, de ahí que estos elementos también inciden en el resultado final obtenido.

5. Perfeccionamiento. A través de la experiencia en la aplicación de esta técnica para la toma de decisiones, una persona con un puesto de responsabilidad puede perfeccionar la aplicación del método.  

En definitiva, la técnica PJA resulta de gran ayuda en la toma de decisiones. Las decisiones adecuadas están acompañadas por el valor del acierto en los resultados.

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