Lean: aplicación al sector sanitario

Lean Management en el Sector Sanitario
La idea esencial del LEAN es justamente promover un sistema de gestión de la organización con vistas a maximizar el valor de sus productos o servicios

La metodología LEAN toma su nombre del adjetivo inglés cuya traducción española es  “magro” o “delgado” y resulta especialmente gráfica en relación a su significado. La idea esencial del LEAN es justamente promover un sistema de gestión de la organización con vistas a maximizar el valor de sus productos o servicios minimizando los recursos al mismo tiempo. Es decir, es dar más o con menos a partir de una concienzuda sistemática de trabajo. En definitiva se trata de “adelgazar” la organización eliminando todo aquello que no resulte estrictamente necesario para su funcionamiento. Como ejemplo comentar que los análisis previos de las organizaciones arrojan resultados tan llamativos como el hecho de que aproximadamente un 90% del trabajo que se lleva a cabo no aporta valor añadido a las mismas. Siendo cierto que algunas de ellas son auxiliares e inevitables también es cierto que muchas otras son perfectamente evitables.

Las organizaciones LEAN colocan al cliente y su satisfacción en el eje del conjunto de sus actividades y se centran en los denominados procesos claves para que ésta no pare de crecer. El objetivo final sería superar las expectativas del cliente a través de procesos  que aporten valor añadido y sin que se haga uso de ningún recurso que no sea esencial.

La puesta en marcha de LEAN implica que se acometan cambios profundos a largo plazo, tanto en la filosofía como en la gestión en todos los niveles organizativos, siempre que sea posible bajo la óptica de la simplificación, y que se haga uso de las mejores tecnologías. Implica la adaptación de una mentalidad de trabajo proactiva que se adelante a los cambios y asuma que la necesidad de cambiar supone en sí misma una oportunidad para mejorar.

Como se ha indicado la metodología LEAN no es exclusiva para actividades productivas sino que tiene perfecta cabida en el sector servicios. Por ejemplo un sector que con frecuencia hace uso de LEAN es el sanitario. Ello tiene perfecta lógica habida cuenta de que se trata de un sector con recursos limitados, en tiempos de crisis aún más, y que tiene que seguir dando la mejor atención posible a los usuarios porque lo que está en juego es la base misma de la sociedad, el acceso a una sanidad de calidad para todos. Siendo cierto que puntualmente podría no haber suficientes recursos para soportar la demanda lo que implicaría forzosamente la racionalización de los servicios, cuya consecuencia natural son las tan conocidas y padecidas “listas de espera”, no deja de ser menos verdad que la demanda de buena parte de servicios sanitarios es más o menos estable y finita, especialmente en el corto plazo. Entonces la cuestión es por qué en la práctica las “listas de espera” son una realidad inherente a buena parte de los servicios públicos de salud. La respuesta es que se trata primordialmente de un problema tradicional de mala organización y gestión de los recursos. Una posible solución podría ser la aplicación de  LEAN en este sector abarcando buena parte de los procesos con ideas novedosas en relación a su gestión. Ejemplo podrían ser los almacenes, los laboratorios, un uso más eficiente de los equipos, la informatización y telematización o la mejora de la comunicación, que es siempre un elemento clave.

Presentamos a continuación un ejemplo en relación a la mejora de la gestión aplicando LEAN para un elemento crítico en la gestión hospitalaria, cual son los servicios de urgencias donde una gestión inadecuada de recursos podría implicar cambios en la salida del proceso, esto es la vida o la muerte.

Generalmente a la llegada de un paciente a un servicio de urgencias lo primero que se hace es categorizarlo en función de su gravedad. De esta manera se priorizan los casos más graves. Ello supone de entrada una carga importante de un trabajo muy repetitivo, la de categorizar. Además los paciente menos graves sistemáticamente se envían al final de la cola, lo que conlleva retrasos muy significativos en su atención. Una posible alternativa podría ser generar sólo dos categorías:

  • Pacientes que probablemente puedan volver a casa: A éstos se les daría un tratamiento FIFO, es decir, los primeros en llegar serían los primeros en ser atendidos y salir. Ello conllevaría una simplificación importante del proceso de clasificación propio del modelo tradicional.
  • Pacientes que requieren ingreso para recibir tratamiento

Este simple cambio de organización se ha aplicado en gran cantidad de hospitales perteneciente a la red del Sistema Nacional de Salud británico, NHS, y ha supuesto una importante descongestión en los mismos con una reducción de un 30% en los tiempos de espera de los pacientes en los servicios de urgencias y la reducción de la visita de los médicos para los casos estrictamente necesarios lo que conlleva un alivio de la presión en el personal de urgencias, elemento clave también. En definitivo, se trata de una idea muy simple y económica pero que supone una mejora en los flujos de trabajo, dándoles la libertad para seguir su propio ritmo, para un mejor uso de los recursos.

Para leer más: http://www.institutolean.org

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