Microplásticos, la palabra del año

Microplásticos, la palabra del año
En este artículo se profundiza acerca de los microplásticos explicando qué son, dónde se encuentran y cuáles son los perjuicios que crean al medioambiente.

Los microplásticos son el material que se ha considerado como el más dañino del pasado año 2018. Dado que aún existe un gran desconocimiento en torno al mismo entre la población, a lo largo de este texto se va a explicar en profundidad qué son y por qué pueden ser tan perjudiciales para el medioambiente y la fauna.

¿Qué son los microplásticos?

Este producto hace referencia a pequeñas partículas de plástico que se emplean en diferentes productos de limpieza. Se inventaron en la década de los 80 y hoy en día están presentes y acumulándose en todos los océanos con el perjuicio que esto supone para los mismos.

Estos elementos tienen un diámetro inferior a los 5 milímetros y están presentes en productos que se utilizan en el día a día tales como pastas de dientes, geles de ducha, detergentes, exfoliantes, protectores solares o fibras sintéticas de los productos textiles. Normalmente, están hechos de polietileno (PE), polipropileno (PP) o poliestireno (PET).

¿Dónde están los microplásticos?

La realidad es que hay una gran cantidad de productos en los que se pueden encontrar estos componentes. No obstante, no está de más que se conozcan para intentar evitar su uso en la medida de lo posible.

Cremas exfoliantes

Todas las cremas que contienen pequeñas perlas exfoliantes para limpiar la piel en profundidad albergan este tipo de plásticos. Si bien es cierto que hay algunas marcas que evitan trabajar con estos componentes, hay otras que sí los incluyen. Por ello, no está de más el informarse sobre cuáles son las firmas más en consonancia con la naturaleza en este aspecto.

Ropa

Todo material textil que esté hecho con fibras de polietileno o nylon desprende fibras de microplástico que acaban siendo vertidas en el mar y en los ríos perjudicando estos ecosistemas. Las estadísticas de Orb Media apuntan a que 6 kilos de ropa sintética liberan en la lavadora unas 700.000 fibras. Por tanto, evitar este tipo de tejidos no sería una mala forma de reducir los vertidos de microplástico.

Pasta de dientes

Esas pequeñas partículas que se encuentran en la pasta de dientes y que las empresas venden como agentes blanqueantes son, en realidad, fragmentos de microplástico que acabarán en los ríos y mares. Por este motivo, evitar las pastas de dientes que incluyen estos componentes es una forma reaccionaria de acabar con el uso y vertido de microplástico en el entorno.

Marisco y pescado

Tan brutal es la contaminación marina que producen estos materiales que han acabado teniendo presencia en el marisco y el pescado. La organización Orb Media ha realizado un estudio que demuestra que el 25 % de los pescados de Indonesia y California contienen residuos de plástico. Esto se debe a que el microplástico se adhiere al zooplancton que es un alimento común de muchas especies marinas.

No es difícil entender que, finalmente, la contaminación acabará perjudicando también a los humanos. Los animales contaminados acabarán siendo alimento de los humanos, quienes pasaremos también a estar contaminados. De esta manera, queda aún más patente la importancia de erradicar el uso de este tipo de materiales.

¿Por qué estos residuos consiguen llegar a las aguas naturales?

Debido al reducido tamaño de estos materiales, los sistemas de filtración del agua residual no son capaces de frenarlos. Esto permite que acaben vertidos en ríos y océanos, siendo injeridos por peces y otras especies marinas. Estos materiales son una amenaza notable para la alimentación de los animales marinos, además de para muchas aves y otros animales como tortugas o mamíferos marinos invertebrados.

La razón principal del peligro se debe a que su aspecto brillante y, en ocasiones, su olor por los restos de comida con los que se mezclan al caer al mar hace que los animales crean que se trata de alimentos. Así, cuando los ingieren estos microplásticos se quedan en su interior sin ser susceptibles de someterse a la digestión del animal, ya que los ácidos gástricos no les afectan.

Esta situación puede desembocar en dos realidades. La primera de ellas es que los microplásticos se queden permanentemente en el estómago del animal evitando que acceda el suficiente alimento para que este sea capaz de sobrevivir hasta que, finalmente, muera de inanición. Y, la segunda opción, es que estos residuos creen desgarros u otras lesiones internas a la fauna llevándolos a padecer una muerte lenta y agónica.

No es una cuestión de regiones

Otro de los hechos que en muchas ocasiones pasamos por alto es que todos los mares están conectados entre sí. Por tanto, los residuos se dispersan por todo el globo terráqueo creando este perjuicio por igual en todas las regiones. Estos plásticos están presentes en todas las regiones y océanos pudiendo encontrarlos en lugares remotos como la Antártida y en sedimentos marinos como los corales.

¿Es necesario prohibir el uso de este tipo de plástico?

La imperiosa realidad y la que la naturaleza no deja de mostrar es que el plástico no le está haciendo ningún favor al planeta. Cuanto menos, este tipo de plástico que afecta de forma tan agresiva y rápida al medio natural. Por tanto, tomar la medida de prohibir el uso de este material no se aventura tan descabellada, sobre todo, porque ya hay una amplia variedad de alternativas de envasado en una línea más positiva en torno a la preservación del medio ambiente.

Si bien es cierto que no hay demasiados precedentes de países que hayan prohibido el uso de microplásticos, sí que son países relevantes y que entran dentro del estilo de vida europeo. Por ejemplo, Estados Unidos prohibió el uso de este material en diciembre del año 2016 entrando en vigor en julio de 2017. La presidencia de Barack Obama entendió el perjuicio de estos residuos y decidió prohibir que los productos los incluyesen.

Otro exponente de esto es Reino Unido que a raíz de la elevada contaminación por microplásticos que existe en el Río Támesis decidió prohibir su uso el pasado 9 de enero. Por último, Dinamarca y Suecia se encuentran en proceso de prohibir su uso, por lo que se puede entender que en Europa la tendencia se incline hacia la prohibición de estos materiales.

Alternativas para las microesferas de plástico

Todas las partículas realizadas en polietileno, polipropileno o poliestireno se pueden sustituir por alternativas biodegradables que no perjudiquen el medio natural. Por ejemplo, la harina de maíz resulta una alternativa muy válida y viable, así como las perlas de jojoba. De igual forma, se pueden utilizar en la industria los frutos de argán, almendras de albaricoque, dientes de calamar o sales naturales.

Por tanto, queda patente el hecho de que sí existen alternativas disponibles que no dañen el medioambiente, dejando claro que su uso no se debe a una necesidad, sino a otros intereses ya sean económicos o de producción.

¿Qué beneficios se obtendría con la sustitución del microplástico?

Existen multitud de beneficios que se conseguirían gracias a la sustitución de este material. Algunos de los más importantes son los siguientes:

Menor contaminación marina: Las aguas dejarían de estar tan contaminadas. Por tanto, las especies marinas podrían desarrollar su vida de forma completamente sana sin verse expuestas a morir de hambre o por heridas internas. Esto no afectaría a su reproducción y se conseguiría frenar el riesgo de extinción de muchas especies.

Menor afección del medio marino: Esto está en relación directa con el apartado anterior, no obstante, es importante puntualizar que la estética y la apariencia de los entornos naturales no se verían tan afectadas por estos componentes. Algo que, a todas luces, sería muy positivo también para los animales que pueblan otros entornos terrestres.

Reducción de la muerte de aves: Hay un amplio espectro de aves que se alimentan de pequeños peces y que, por tanto, dependen del mar y los ríos para sobrevivir. Esto hace que, en muchas ocasiones, ingieran peces que anteriormente se han tragado estos microplásticos creando en ellos el mismo efecto de muerte por inanición o por heridas internas a las que se ven expuestos los peces.

Todas las especies cumplen una función vital en la naturaleza, por ello, mermar radicalmente la biodiversidad del mar y del aire podría entrañar unas consecuencias nefastas para los humanos y para todo el entorno.

Menor basura marina: Lo cual mejorará la reproducción de todas las especies, ayudando además a mejorar los entornos donde estas viven y desarrollan su ciclo vital. Pero, además, no será necesario hacer una inversión tan elevada en la recogida de basuras las cuales, aunque consiguen un gran beneficio, también suponen una contaminación bastante alta.

Mayor concienciación y respeto por el medioambiente

En definitiva, es necesario que tanto los ciudadanos de forma individual como las empresas y gobiernos velen por el cuidado del medioambiente prohibiendo todos los productos que dañen a los entornos de forma considerable. No es tolerable que diferentes especies animales estén viendo reducidas sus posibilidades de subsistir porque las empresas pretendan crear ciertos productos contaminantes y que las personas, por su desconocimiento, las compren.

Hace falta mucha información sobre el cuidado de la naturaleza. Por ello, ahora que se conoce mejor a los microplásticos, luchemos por reducir su uso lo máximo posible.

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