Multidisciplinareidad ambiental como necesidad del mercado laboral

Multidisciplinariedad Ambiental
La evolución de legislación relativa al medio ambiente provoca que haya múltiples oportunidades en el ámbito laboral. Analizamos todas esas posibilidades.

La introducción de las ciencias ambientales como titulaciones universitarias durante las dos últimas décadas y la sensibilización en materia de legislación ambiental constituyen procesos directamente vinculados al aumento de la conciencia que se ha experimentado en España respecto a los problemas del medio ambiente.

Las reivindicaciones ecologistas han tenido presencia, históricamente, tanto en las ideologías conservadoras de principios del siglo XX como en los movimientos sociales de la nueva izquierda de los años sesenta del siglo pasado. Su parcial introducción en las legislaciones y enseñanzas universitarias se asocia a una asunción progresiva de sus postulados por parte de la ciudadanía, concienciada respecto a parte de estos asuntos.

Un hito en España, en este sentido, está representado por la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del Real Decreto 2082/1994, de 20 de octubre, por el que se establece el título universitario oficial de Licenciado en Ciencias Ambientales. Gracias a la aprobación de esta licenciatura, se han podido estudiar en España diferentes materias relacionadas con el medio ambiente y sus aspectos legales, físicos, biológicos o matemáticos.

La diversidad de las ciencias ambientales entronca con la multidisciplinariedad del derecho ambiental, como no podía ser de otra manera. El medio ambiente constituye un concepto holístico en el que influyen multitud de factores, a los que hay que dar respuesta desde el ámbito jurídico, siempre desde la perspectiva de la protección.

La confluencia de distintas ramas del Derecho y otras ciencias no jurídicas informa el derecho ambiental. Está evolucionando desde la concepción antropocéntrica (centrada en el bienestar humano) hasta la biocéntrica (defensa de la naturaleza).

Además de por la multidisciplinariedad y su carácter tecnocientífico, se caracteriza también por su vocación preventiva y la tendencia a la universalidad y transversalidad, en el marco del ordenamiento jurídico.

Los problemas a los que hace frente y que han provocado su consolidación, entre otros, se citan a continuación:

  • Deforestación.
  • Contaminación de aire, agua y suelo.
  • Vertido masivo de residuos.
  • Desertificación.
  • Acidificación de los océanos.
  • Accidentes nucleares e industriales.
  • Disminución de la biodiversidad.
  • Sobrepesca.
  • Extinción de especies.
  • Ganadería y agricultura extensivas.
  • Fracturación hidráulica o fracking.
  • Consumo y extracción desmesurados de energías renovables y no renovables (petróleo).
  • Construcción de infraestructuras sobredimensionadas.

Por lo tanto, para afrontar estas problemáticas existen unos principios generales del derecho ambiental que sirven de guía en las distintas legislaciones estatales acerca de la protección del medio ambiente. Aparte de la prevención y la precaución, algunos de los más importantes son los siguientes: quien contamina y daña, paga; responsabilidad objetiva; in dubio pro natura; cooperación (a nivel internacional, incluso)...

Por otro lado, en el marco de la legislación ambiental, resulta esencial conocer la interrelación y jerarquía que se establecen entre los diferentes ordenamientos jurídicos. En el caso de España, se coordinan distintos escalafones legislativos: comunitario, estatal, autonómico y municipal.

A grandes rasgos, rigen dos orientaciones generales: la estructura del derecho ambiental español es piramidal y sigue el orden enunciado con anterioridad, y las normas de rango inferior siempre aumentarán la restricción respecto a las que gozan de una posición superior en la pirámide, las cuales establecerán directrices básicas.

En primer lugar, deben tenerse en cuenta las directivas europeas en materia medioambiental, las cuales son de obligada transposición al ordenamiento jurídico estatal. La norma suprema del último es la Constitución, por lo que el resto de normativas inferiores han de ser compatibles con ella.

El artículo 45 de la Constitución supone, pues, el punto de partida de la legislación ambiental. Grosso modo, reconoce el derecho de los ciudadanos al medio ambiente; responsabiliza al Estado de velar por su mantenimiento, y anuncia la imposición de sanciones administrativas y penales, junto con la obligación de reparación, a quienes perjudiquen la conservación del medio ambiente.

Después, se encuentra el nivel autonómico y, por último, el municipal: no tiene potestad legislativa, pero sí reglamentaria. En este sentido, destacan las ordenanzas dictadas acerca de cuestiones como los residuos, las emisiones a la atmósfera, los vertidos y el ruido.

Sin embargo, ha de considerarse el aspecto dinámico de la legislación ambiental, puesto que sus normativas tratan de adaptarse a los nuevos desafíos que surgen para el medio ambiente. De igual manera, también se van introduciendo en los articulados las novedades tecnológicas y científicas. Algunas de ellas se convierten en preceptivas, transcurrido un tiempo desde su estreno.

Se trata de un ámbito, el de la innovación, que avanza paralelamente al de la implantación e inserción laboral multidisciplinar de las carreras universitarias relacionadas con las ciencias ambientales. Ya desde sus primeros compases de existencia se perfilaron algunas de las ocupaciones laborales relacionadas con el llamado empleo verde:

  • Reciclaje y tratamiento de residuos.
  • Abogado ambientalista.
  • Químico ecológico.
  • Agricultor ecológico.
  • Ingeniero ambiental.
  • Analista de contaminación ambiental.
  • Gestión ambiental de la empresa.
  • Auditor ambiental.
  • Turismo verde.
  • Educador ambiental.
  • Espacios naturales.
  • Energías renovables.

Las sinergias entre los sectores público, académico y privado acaban convergiendo en mejoras para el medio ambiente que tienen su traducción en un aumento de la calidad de vida. De hecho, distintos inventos resultan plenamente compatibles con el medio ambiente, por lo que marcan una línea a seguir por parte de los productores y los mercados.

Algunos inventos reseñables, por su vertiente ecológica, pueden leerse a continuación:

  • El reciclaje.
  • La conversión de bolsas de plástico en aceite combustible.
  • Las lámparas de bajo consumo.
  • El automóvil híbrido.
  • Los paneles solares.
  • El plástico ecológico.
  • El avión solar.
  • El papel higiénico casero.
  • El bioetanol.

Las empresas están teniendo que adaptarse a los requisitos ambientales exigidos por sus respectivas legislaciones, desde las más grandes a las más pequeñas. Por lo que respecta a las primeras, han de ponerse en valor informes como el que realiza Greenpeace (la emblemática organización ecologista multinacional), dado que permiten publicitar las prácticas de cada empresa y comprobar la disposición de sus directivas acerca del medio ambiente. El ranking sobre limpieza o eficiencia energética que lleva a cabo Greenpeace alude directamente a algunas de las empresas más relevantes del planeta, por lo que puede suponer un acicate para perseverar en las prácticas ecofriendly.

Otras iniciativas parten del objetivo de coordinar redes globales de empresas que se dedican al sector ecológico. Es el caso, por ejemplo, a nivel europeo, de Ecopreneur y su referente en España, Greenbiz. La inversión en I+D+I verde también puede interpretarse como un negocio y no solo como una obligación o un requisito. En este aspecto, el empleo verde se está desarrollando en sectores tan dispares como los siguientes: producción, eficiencia energética, distribución, cosmética ecológica, reciclaje, moda ética... Estos proyectos, en los cuales se llevan a cabo reuniones periódicas, buscan fomentar una consolidación del naciente semillero de startups verdes.

Por otro lado, los ambientólogos están empezando a realizar aportaciones que, por su prestigio académico y profesional, son merecedoras de ser tenidas en cuenta. Son destacables, en este aspecto, las iniciativas del Colegio de Ambientólogos y la Coordinadora Estatal de Ciencias Ambientales. El colectivo ambientólogo cuenta con conocimientos que puede poner al servicio de los políticos que hacen las leyes y su opinión ha de significar un soporte técnico imprescindible para proyectos relacionados con temas que les incumben. Por ejemplo: las auditorías energéticas, los proveedores de servicios energéticos, la promoción de la eficiencia energética, la contabilización de los consumos, los parques naturales, el turismo de naturaleza...

Por último, cabe señalar que la popularidad alcanzada por las ciencias ambientales se ha materializado, especialmente, en una serie de áreas. Se repasan, a continuación, a modo de glosario de términos indispensables para comprender los horizontes de desarrollo que se atisban en el ámbito verde, en general.

  • Evaluación de Impacto Ambiental (EIA): procedimiento administrativo y técnico relacionado con las consecuencias ambientales de un proyecto.
  • Autorización Ambiental Integrada (AAI): permiso de explotación de una instalación industrial, bajo cumplimiento de determinadas condiciones ambientales.
  • Cambio climático: variación de los indicadores climáticos, en relación a sus historiales.
  • Eficiencia energética: práctica asociada a la reducción del consumo de energía.
  • Gestión de residuos: proceso completo, desde la recolección al reciclaje, de los deshechos.
  • Educación ambiental: proceso general de aprendizaje de la interdependencia humana con la naturaleza.
  • Desarrollo rural: conjunto de acciones destinadas a mejorar la calidad de vida en las comunidades no urbanas.
  • Salud pública: disciplina que se encarga de la protección de la salud humana.
  • Toxicología: ciencia que estudia, en general, los xenobióticos que dañan el organismo.
  • Integración de sistemas de gestión: coordinación organizativa, en función de criterios como la calidad, la prevención y el medio ambiente.
  • I+D+i: investigación, desarrollo e innovación como vínculos de las tecnologías de la comunicación e información.
  • TIC aplicadas al sector ambiental: tecnologías de la información y comunicación. Se materializan, en el campo ambiental, por ejemplo, en la teledetección y los Sistemas de Información Geográfica (SIG).

En resumen, se trata de términos y conceptos con los que las empresas privadas y Administraciones Públicas se están familiarizando. Su creciente repercusión evidencia la relevancia que han adquirido las aportaciones procedentes de las ciencias ambientales. Además, resulta notorio que estos avances se encuentran, transversalmente, en diferentes ámbitos laborales y académicos. La multidisciplinariedad ambiental forma ya parte de las rutinas diarias de la sociedad.

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