Paternidad versus maternidad: ¿Discriminatorio?

Paternidad versus maternidad: ¿Discriminatorio?
La discriminación entre los padres y las madres a la hora de disfrutar del permiso después del nacimiento es un debate que está en la calle. Lo explicamos

En los últimos meses la diferente duración del permiso de maternidad y paternidad ha ocupado un lugar destacado en los periódicos y en otros medios de comunicación: dieciséis semanas ininterrumpidas para la madre, y solo cinco para el padre. El debate estaba servido. ¿Hay discriminación por sexo en la normativa? El Tribunal Constitucional ya se ha pronunciado, tal y como se detallará a continuación.

En qué consiste el permiso de maternidad y paternidad

El artículo 48 del Estatuto de los Trabajadores, el dedicado a la “Suspensión con reserva de puesto de trabajo” explica que esta protección tendrá una duración de cuatro meses (dieciséis semanas) para la madre de manera ininterrumpida. De esas dieciséis, las seis primeras semanas serían las que van a continuación del parto o de la adopción de manera inmediata. El resto podrán distribuirse de forma que más interese, pudiendo incluso compartirlas con el padre. Esta regla no se verá afectada aunque el niño muera. Y si es la madre la que fallece, será el progenitor el que las podrá disfrutar en su totalidad.

En el caso del padre, su permiso se reduce de dieciséis a cinco semanas ininterrumpidas, aunque en caso de que la madre lo prefiera, puede cederle parte de su permiso para que pueda encargarse del cuidado del bebé durante más tiempo.

¿Existe discriminación en esta normativa? El caso presentado

Ante lo recogido en el Estatuto de los Trabajadores se han alzado numerosas voces por considerarlo discriminatorio por motivo de sexo. La Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPiiNA) y un padre afectado fueron aún más allá y el 15 de marzo de 2016 presentaron demanda contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social. Fue aceptada por el Juzgado de lo Social núm. 30 de Madrid resultando la sentencia número 278-2016.

En la misma se solicitaba que la sentencia reconociese el derecho del padre a disfrutar de su prestación por paternidad en los mismos términos que lo hacen las madres. Y es que, en las diferencias de trato entre ambas prestaciones en cuanto a su duración, los demandantes entendían que se producía una discriminación. Para su solicitud se basaron en la interpretación literal y formal del artículo 14 de la Constitución española, por el cual “todos los españoles son iguales ante la ley” y no puede darse ningún tipo de discriminación por razones tales como el nacimiento, la raza o el sexo entre otras. Así, los demandantes entendían que el padre, por el mero hecho de ser hombre, sufría una discriminación en cuanto a la prestación después de tener un bebé.

Otra alegación que presentaban para dar mayor solidez a su demanda era la de que la equiparación de ambas prestaciones está íntimamente ligada al artículo 39 de la Constitución española. En este se señala que los poderes públicos deben asegurar la protección de la familia tanto a nivel social, como económico y jurídico.

Cuando el demandante fue padre, disfrutó de su permiso de paternidad correspondiente, es decir, la suspensión del contrato de trabajo con reserva de puesto. Después del nacimiento de su hijo en septiembre de 2015 dispuso de 13 días de permiso (lo que marcaba la normativa en aquel momento), percibiendo la prestación económica por parte de la Seguridad Social que le correspondía.

La sentencia

El juzgado en el que se presentó la demanda dictó sentencia desestimatoria en diciembre de 2016. De esta manera, absolvía al Instituto Nacional de la Seguridad Social de las acusaciones que presentaban los demandantes en su escrito. Para el juzgado, en el régimen jurídico, la diferencia en la duración entre los permisos de maternidad y paternidad no es contraria a lo señalado respecto a los principios de igualdad y no discriminación que los demandantes indicaban, y en lo que se basaba la reclamación que habían presentado. Así, la maternidad como un hecho biológico es una razón objetiva y suficiente para que las situaciones jurídicas del padre y la madre sean distintas. Además se apelaba a la jurisprudencia, como la Sentencia del Tribunal Constitucional 75/2011, de 19 de mayo, y también a lo dictado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que considera esta diferencia como legítima según la normativa comunitaria.

Ante esto, los demandantes añadieron un recurso de suplicación con número 423-2017 que también fue desestimado en la sentencia de la Sección Primera de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 30 de junio de 2017. De esta manera se confirmaba el pronunciamiento de la instancia.

Demanda de amparo ante el Tribunal Constitucional

Tras la negativa de ambos juzgados a darles la razón, los demandantes acudieron al Tribunal Constitucional con una demanda de amparo ante las sentencias y el silencio administrativo previo a la solicitud de equiparar las prestaciones de paternidad y maternidad. Se fundamentan para ello en la vulneración del derecho recogido en el artículo 14 de la Constitución española (igualdad ante la ley y no discriminación por razón de sexo) así como en el artículo 39 del mismo texto (protección de la familia) y la conexión entre ambos.

Esa demanda de amparo también fue desestimada por el Tribunal Constitucional. De esta manera la alta instancia avala la diferencia de duración entre los permisos para hombres y mujeres cuando son padres y madres. Eso sí, señala que es un debate existente en la sociedad el que deberían ser equiparados por medio de la ampliación del permiso y de la prestación de paternidad con los de maternidad (llegar a las dieciséis semanas que las madres disfrutan en la actualidad).

La biología es la base para la diferencia

Para el Tribunal Constitucional la diferencia entre la legislación para unos y otras está basada en el acto biológico del parto, que siempre recae en la madre. Por eso las duraciones diferentes están justificadas.

El objetivo del legislador al preparar la normativa, en el caso de la madre, es la de que pueda descansar después del parto. El subsidio económico de la Seguridad Social es parte de la protección de la salud de la mujer trabajadora, que incluye el embarazo, el parto y el puerperio. Por tanto, tiene lógica el que las seis semanas inmediatamente siguientes al momento del alumbramiento sean obligatorias, mientras que las diez restantes puede compartirlas con el padre. Y es que, de esta manera, se asegura que la mujer pueda disfrutar del descanso posparto y recuperarse.

Sin embargo, en el caso de la prestación y permiso de paternidad, reconocidos en el ordenamiento social español desde 2007, tienen como objetivo el de favorecer la conciliación de la vida profesional, personal y familiar. Además, también se fomenta de esta manera el reparto de las tareas entre hombres y mujeres respecto al cuidado de los hijos e hijas. Cabe recordar que, en un principio, este permiso era de trece días, pero fue ampliándose de manera sucesiva hasta las cinco semanas actuales.

Los progenitores deben corresponsabilizarse del cuidado de los hijos

Partiendo de los apuntes anteriores, el Tribunal Constitucional señala que tanto padres como madres deben tener las mismas obligaciones en el cuidado de los hijos comunes. Así lo recoge el artículo 39.3 de la Constitución Española, en el que se dice que los padres deben prestar todo tipo de asistencia a los hijos, nazcan dentro o fuera del matrimonio, mientras son menores de edad y en los demás casos que legalmente proceda. Pero esto no significa que las diferencias entre los permisos de paternidad y maternidad sean una discriminación por razón de sexo, ni tampoco que las prestaciones de la Seguridad Social deban ser iguales como planteaban los demandantes.

Eso sí, para el Tribunal Constitucional el legislador puede, en su legítima libertad de configuración del sistema de Seguridad Social, administrar los recursos económicos destinados a ese fin como mejor se estime en cada momento. Por tanto, ampliar la duración de los permisos de paternidad, como ya se ha hecho, es legítimo podría hacerse para atender a las demandas de una parte de la sociedad.

¿Se equipararán los permisos de paternidad y maternidad?

En la actualidad, el permiso para los padres tiene una duración de cinco semanas. Durante ese tiempo, se cobra la prestación por paternidad. Hay quienes demandan que ese tiempo se alargue hasta que se equipare al permiso y prestación que reciben las madres de dieciséis semanas.

Los expertos piensan que con esa equiparación las responsabilidades familiares en el cuidado de los hijos serán repartidas a partes más iguales. Además, también existe una demanda por parte de los colectivos de mujeres de que el permiso de maternidad sea más duradero, equiparándolo a los que disfrutan las madres de otros países de la Unión Europea.

En resumen, la diferente duración entre ambos permisos y prestaciones no debería ser entendida como una discriminación por motivos de sexo. Tal y como se explicó en estos párrafos esa diferencia responde a la naturaleza biológica de diferencia de sexos. Las mujeres son las que están embarazadas, dan a luz y pasan el puerperio. También las que pueden alimentar a sus hijos si apuestan por la lactancia exclusiva en los primeros meses. Por tanto, la discriminación, si se quiere decir así, está justificada.

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