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PEMAR 2016-2022, apostando por la economía circular

PEMAR 2016-2022, apostando por la economía circular
Finalizado en 2015 el anterior Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015 (PNIR), fué aprobado el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR)

Finalizado  en 2015 el anterior Plan Nacional Integrado de Residuos 2008-2015 , más conocido como PNIR, el pasado  6 de noviembre de 2015, a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, tuvo lugar la aprobación del Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos, en lo sucesivo PEMAR, para el período 2016-2022. Con el mismo, además, se da cumplimiento a la Directiva 2008/98/CE Marco de Residuos.

Este Plan se orienta a la obtención de beneficios claros en tres ámbitos bien diferenciados que  serían:

  • Ambiental: Dado que la opción tradicionalmente mayoritaria en el tratamiento de residuos, esto es la eliminación,  supone un problema ambiental de primer nivel con repercusiones en la atmósfera,  las aguas y el suelo y la salud de la población.
  • Económico: Dado que puede apostarse por una economía circular que minimice notablemente los gastos asociados a las materias primas, cuyo uso ha de garantizarse siempre en condiciones seguras,  y a la propia gestión de residuos.
  • Social: Dado que la apuesta por una mejor gestión de los residuos repercute positivamente en la sociedad suponiendo mejoras de salud, de paisaje y abriendo opciones reales de generación de empleo verde.

Consta de 25 capítulos, de los cuales 15 se destinan a residuos que tiene desarrollo normativo específico, como, por ejemplo, los residuos de construcción y demolición (RCDs), los vehículos fuera de uso (VFU) o los neumáticos fuera de uso (NFU).  Para cada uno de ellos, se detalla la regulación legal y se presenta, tanto  la evolución de la gestión en los últimos años como  su situación actual, para finalmente establecerse objetivos concretos y la correspondiente planificación estratégica para su consecución. Por primera vez, el Plan se establece que con vistas al cumplimiento de los objetivos nacionales, las CCAA deberán garantizarlos, como mínimo, en sus territorios, a excepción de aquellos casos en los que se establecieran otros criterios específicos.

Este Plan plantea a medio plazo la gestión de residuos en nuestro país  con el firme  propósito de mejorar aquéllos puntos más deficientes que se han ido detectado en sucesivos estudios de situación llevados a cabo durante los seis años que el PNIR ha estado en vigor, tratándose además de  fomentar acciones que reviertan en una mejoría ambiental clara siempre desde la garantía del estricto cumplimiento legal en la materia, tanto a nivel estatal como comunitario. De hecho es la propia normativa europea la que obliga a la disposición de los denominados planes de gestión de residuos, que en el caso de España han de adaptarse a la normativa estatal, en concreto la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

Toda la política ambiental, y por ello la de residuos, se orienta a la transformación de los Estados en sociedades eficientes desde el punto de vista del uso de los recursos para pasar de un economía línea basada en el trinomio producción-uso-deshecho a una economía circular que imita a los procesos naturales en los que los residuos generados en un proceso se reincorporan sucesivamente a uno distinto como nuevas materias primas.

En el PEMAR los distintos flujos de residuos siguen este esquema circular dando cumplimiento al principio de jerarquía establecido en la normativa comunitaria desde las primeras publicaciones en la materia que establece como mejor opción la  prevención seguida en este orden por la preparación para la reutilización, el reciclado, otras formas de valorización, incluida la valorización energética, y constituyendo la eliminación, generalmente a través del depósito en los denominados vertedero, la última alternativa a considerar.

El documento aporta además una guía con principios y orientaciones comunes para estos distintos flujos, dirigidas tanto a las administraciones públicas como a la ciudadanía.

En relación al primer actor implicado, esto es las diferentes administraciones públicas,  se manifiesta la necesidad de establecerse mecanismos de coordinación, sin olvidar la necesidad de dotar a las administraciones locales, que suelen jugar un papel esencial en este tema, de recursos humanos y económicos para permitir, que mejoren sus conocimientos sobre la materia y adopten siempre sus decisiones en base a criterios técnicos. En relación a los residuos que son de competencia municipal, como por ejemplo, los domésticos, se permite que los  planes autonómicos de gestión de residuos establezcan la contribución a los objetivos establecidos en el PEMAR de las entidades locales, independientemente o de forma mancomunada, que deberán poner todos los medios a su alcance para su cumplimiento.

Se aprovecha además para reforzar las actividades de seguimiento, control e inspección facilitadas a través del denominado Registro Estatal de Producción y Gestión de Residuos, único para la totalidad de las Comunidades Autónomas.

Finalmente se establece de manera clara que las administraciones deben apostar por políticas que faciliten la reincorporación de subproductos al mercado en línea con la denominada economía circular anteriormente mencionada.

Además y en relación a la ciudadanía, el PEMAR no permanece ajeno a la necesidad de mejorar aspectos como la comunicación y la sensibilización de la población que es la responsable última de la producción de los residuos, así como de la primera segregación de estos en los hogares, conocida como segregación en origen y que condicionará de manera clarísima sus posteriores opciones de gestión.

Si quieres más información puedes ampliarla en este PDF.

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