¿Pensando en hacer un MBA? El pensamiento es la clave

¿Pensando en hacer un MBA?
Muchos candidatos buscan hacer un MBA atraídos por una variedad razones, siendo una de las principales la oportunidad de lanzar o dar un empujón a sus carreras profesionales

Muchos candidatos buscan hacer un MBA atraídos por una variedad razones, siendo una de las principales la oportunidad de lanzar o dar un empujón a sus carreras profesionales. En ocasiones, me preguntan qué es lo más importante para realizar un MBA. Me gusta subrayar que un aspecto fundamental de estos programas consiste precisamente en aprender a pensar de un modo profesional. En este sentido, las áreas del pensamiento que debemos trabajar y desarrollar como empresarios y directivos son fundamentalmente las siguientes.

Pensamiento analítico. Es clave desarrollar el pensamiento y las capacidades analíticas que nos ayudarán a abordar el estudio y el entendimiento de la compleja y enmarañada realidad empresarial. El pensamiento analítico busca dividir y estructurar los problemas en partes disgregadas para, intentando entender el significado específico de cada uno de los aspectos parciales, encontrar una explicación al todo, en la agregación, por suma, de la explicación de cada una de las partes. Para lograr, por ejemplo, entender los motivos de la caída de ventas de un determinado negocio deberemos aplicar este pensamiento analítico, dividiendo el problema en partes que analizaremos separadamente con ese objetivo: mercado, competidores, producto, distribución, clientes, etc.

Pensamiento crítico. Este concepto socrático consiste resumidamente en tener humildad a la hora de analizar, estudiar y tratar de comprender la realidad y las opciones y alternativas que se nos planteen. La falta de pensamiento crítico y un mal medido exceso de seguridad lleva muchas veces a perder o dejar pasar grandes oportunidades de negocio. En este punto, me gusta mostrar el humor de una viñeta en la que un rey o señor medieval despacha con cajas destempladas a un supuesto inventor de metralletas porque dice que las metralletas no le sirven para disparar flechas. La realidad y la historia de las empresas nos ofrecen múltiples ejemplos. Conocido es el caso de Ron Wayne, que vendió su 10% en Apple por 800 dólares en 1976, o el del propio Henry Ford, que siempre pensó que «un cliente puede tener su automóvil del color que desee, siempre y cuando desee que sea negro».

Pensamiento estratégico. Fundamentalmente consiste en llegar a visiones nítidas y simplificadas de la realidad, que nos ayuden a tomar decisiones. La mejor exposición de cómo llegar a ello creo está en los trabajos y el discurso del profesor belga Luc de Brabandere sobre los caminos inductivos y deductivos y el pensamiento creativo. Como ya he escrito algo antes sobre ello, hoy ya no me extenderé ni una coma más.

Pensamiento organizativo. El liderazgo y las capacidades para estructurar y gestionar personas y equipos son esenciales en las organizaciones. Sin personas las empresas son solamente cascarones vacíos incapaces de tomar rumbo o dirección alguna. Todos los seis “asesinos silenciosos” de la estrategia empresarial, que definieron los profesores de Universidad de Harvard Michael Beer y Russell Eisenstat, tienen como eje central a las personas. Estas, en efecto, están en el centro de los distintos factores que condicionan el éxito en la implantación de las estrategias y objetivos empresariales: comunicación, coordinación, capacidad, modelo de liderazgo, etc.

Pensamiento ético. Hablamos aquí de cuestiones relacionadas con la conciencia y la responsabilidad ética, social y medioambiental de las compañías. Pero también de cómo sin un buen armazón ético, brillantes trayectorias empresariales y profesionales pueden terminar destruidas. En el mundo de los negocios, no siempre será fácil identificar las esquinas que jamás se deben recortar o el umbral de aquellas puertas que nunca se deben cruzar. Grandes empresas y directivos han acabado pulverizados por no pensar siempre de forma ética. Salario y ganancia económica son habitualmente la pareja perfecta para alejar al pensamiento ético cuando más lo necesitamos. No son los únicos...

En definitiva, ya sea, por ejemplo, a la hora de decidir cómo ganar un nuevo mercado o cliente, elaborar nuestras cuentas o prescindir de parte de nuestro equipo, la realidad nos obligará en algún momento a agarrarnos y tirar de algunas de estas ramas de nuestro pensamiento. Ellas encierran las llaves de nuestro progreso profesional.

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