Plásticos y gases GEI, controvertida relación

¿Cómo han evolucionado los plásticos? ¿Por qué gusta tanto este material? ¿Qué relación hay entre plástico y gases GEI? ¿Por qué son tan contaminantes?

No gozan de buena reputación porque se le acusa de ser uno de los principales causantes del cambio climático y, sin embargo, todavía en la actualidad, los plásticos son muy consumidos. Los plásticos surgieron en el año 1860 y, hasta hoy, ha ido mejorando su elaboración. Sin embargo, y aunque hay avances que aseguran que es posible conseguir un plástico compatible con la sostenibilidad ambiental, siguen siendo muchas las voces que se pronuncian en contra, acusándolo de provocar el conocido efecto invernadero. Pero, ¿cuánto hay de fundamento en esta acusación? ¿Cómo han evolucionado los plásticos? ¿Por qué gusta tanto este material? ¿Qué relación hay entre plástico y gases GEI? ¿Por qué los plásticos son tan contaminantes? Recientemente, el estudio de Plastics Europe ha arrojado unos resultados bastante curiosos, que rompen con el mito tradicional de que el plástico es contaminante. La UE quiere comprometer a los países miembros a reducir sus emisiones de GEI en un 20% respecto a los que se emitían en la década de los 90.

Los primeros plásticos

El primer material plástico aparece en el año 1860 cuando un fabricante de bolas de billar, el estadounidense Phelan and Collarder, estaba buscando un material que fuera sustituto del marfil para la elaboración de sus bolas. John Wesley Hyatt no logró acertar con lo que buscaba Collarder. Sin embargo, sí creó un material similar, que puede considerarse como el primer plástico. Se trataba del celuloide, que tuvo un papel fundamental para la industria del cine a finales del siglo XIX.

Sin embargo, habría que esperar unos años, hasta el 1909, para que naciera el primer plástico sintético. Se llamó baquelita y consistía en un polímero elaborado con moléculas de fenol y formaldehído. Se convirtió en un material esencial que llegó a sustituir a otros muchos materiales tanto en el sector industrial como comercial y doméstico.

En la actualidad, se pretende sustituir el plástico sintético por un plástico biodegradable que redujera los efectos contaminantes.

¿Cómo se elabora el plástico?

En la composición de los plásticos se encuentran sustancias como el carbono, el hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno o el azufre. Hay otro elemento que está presente en los plásticos y es el petróleo, dando lugar a polímeros derivados de petróleo y gas natural.

Existen distintos tipos de plástico con diferentes propiedades:

  • Termoplásticos: se reblandecen con el calor y adquieren formas diferentes.
  • Termoestables: a diferencia de los anteriores, no admiten cambios.
  • Elastómeros: tienen una gran elasticidad y pueden adoptar distintas formas cuando se les aplica una fuerza y luego regresar a su forma original.

¿Por qué gustan tanto los plásticos?

El éxito de los plásticos radica precisamente en que se trata de un material fácil de elaborar, barato de producir y que ofrece infinitas posibilidades para trabajar con ellos. Es posible trazar, perforar, cortar, doblar o unir el plástico. Además, son transparentes y pueden colorearse al antojo; son ligeros, flexibles y aislantes. Todas estas propiedades hacen del plástico un material más ventajoso.

El plástico rodea a la sociedad: forma parte de tuberías, aparatos eléctricos, carrocerías, motores, espumas impermeabilizantes, aislantes de poliestireno, juguetes, envoltorios, maletas, muebles... La lista es interminable.

Los plásticos y el efecto invernadero

El principal problema del plástico es que, para elaborarlo, se usan energías que no son renovables. Otro de los efectos adversos del plástico es que tarda hasta mil años en degradarse. Aún en el caso de que se incinerase el plástico, sus sustancias contaminantes permanecen en el aire, por lo que resultan tóxicas.

El plástico es también ingerido por animales, que mueren intoxicados. Y, en consecuencia, las personas se contaminan cuando consumen estos animales. Es lo que ocurre, por ejemplo, al comer pescado y otros productos del mar y los océanos.

Por otro lado, el plástico es difícil de reciclar, por no decir imposible. Además, su reciclaje se trata de un proceso muy costoso.

Consecuentemente, puede afirmarse que el plástico contamina de principio a fin. Esto significa que contamina durante su elaboración, ya que, al derivarse del petróleo, genera químicos tóxicos que provocan un calentamiento global. Más tarde, durante su uso en la manufactura de productos, se le añaden nuevos químicos y, de nuevo, suelta sustancias contaminantes. Incluso se dice que usar plástico en la vida cotidiana es un riesgo para la salud, ya que los químicos afectan a las hormonas. Finalmente, el plástico nunca se degrada del todo y, durante años, se acumula como basura que emite tóxicos.

Los productos de plástico más contaminantes son los que tienen un uso más frecuente, es decir, productos desechables y que tienen una vida corta, como bolsas de plástico, botellas, tuppers, electrodomésticos o móviles. De las casi 400 bolsas de plástico que se usan al año, apenas un 1% son reutilizadas. El plástico en el mar afecta negativamente a las plantas acuáticas, que son las principales fuentes de oxígeno que deberían frenar la emisión de gases de carbono. Además, suelta venenos al agua, que matan al fitoplancton y otras especies.

Los plásticos biodegradables, un avance hacia la sostenibilidad

En los últimos tiempos se ha avanzado en la fabricación de plásticos que se consideran biodegradables o más ecológicos. Se trata de plásticos que las bacterias y hongos pueden descomponer en sustancias respetuosas con el medio ambiente, como el agua o el dióxido de carbono. Sin embargo, no se trata de un producto netamente ecológico puesto que de entrada, son elaborados también con petróleo. Además, aunque son más fáciles de degradar, necesitan unas condiciones especiales para que esto suceda. De no ser así, son igualmente peligrosos que los plásticos convencionales.

El estudio Plastics Europe

Analizando los daños del plástico en el medio ambiente, este estudio ha mostrado datos interesantes, como que a España aún le queda mucho por avanzar en el reciclaje y compromiso ecológico. Esto contrasta con lo que ocurre en países como Alemania, Suiza, Bélgica y Austria, donde los plásticos se reciclan. Un tercio de ellos lo hace mediante el reciclaje y el resto lo logra mediante procesos de recuperación energética. Y es que el estudio señala que el plástico puede resultar beneficioso para el medio ambiente o, por lo menos, menos contaminante de lo que se ha pensado hasta ahora.

Los plásticos son muy versátiles y tienen un alto poder calorífico, lo que les aporta un valor para ser aprovechado al final de su vida útil. Cada año se desperdician 1,2 millones de toneladas de plásticos, que podrían dar lugar a 12 millones de megavatios-hora (MWh) o lo que consumen 3 millones de hogares anualmente.

En Europa se ha asistido a un aumento espectacular de la concienciación ambiental, que se ha traducido en una mayor colaboración de los ciudadanos, reformas legales, aumento de empresas destinadas al reciclaje y más recogida de envases. De esta manera, se han podido recuperar más de 14 millones de toneladas de residuos plásticos, es decir, cerca del 60%.

La UE ha impuesto la necesidad de que sus países miembros reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero. Con este fin, España está trabajando por alcanzar la meta de “cero plásticos en el vertedero” para el año 2020. Los vecinos alemanes han encontrado el modo de hacerlo posible, mediante reciclaje y, sobre todo, procesos para la recuperación de energía. España todavía tiene un largo camino que recorrer, pues más de la mitad del plástico no se recupera.

Lo más paradójico del estudio es que también muestra la otra cara de la moneda y, aunque a primeras luces no lo pareciera, el plástico también puede contemplarse como amigo del medio ambiente en ciertos aspectos. En especial, cuando se habla de plásticos biodegradables, ya que una de sus virtudes se refugia precisamente en su durabilidad. Habría una lista de materiales plásticos biodegradables que serían útiles, tales como envoltorios de alimentos, hojas de plástico para la agricultura y, sobre todo, la medicina. En el ámbito médico, el plástico biodegradable sería muy útil para realizar suturas o crear microdispositivos para examinar el cuerpo por dentro. Los plásticos también servirían para conservar el alimento, y esto sería una función útil y beneficiosa. Además, permite ahorrar energía en el transporte de mercancías y ahorrar en la producción de los alimentos.

En definitiva, el plástico, si bien debería reducirse su consumo, también tiene una vida útil y próspera. Se trata de tomar consciencia y no comprar a lo loco, sino siguiendo las necesidades y apostando por el reciclaje posterior y la reutilización de los materiales. Los datos aseguran que la perdida de alimentos sería más costosa de asumir que el reciclaje de envases de plástico.

Sin embargo, como ya se ha expuesto anteriormente, reciclar el plástico tiene como hándicap su elevado coste. Por ello, los procesos de reciclado eficiente y reutilizar los envases son la alternativa deseada. Por lo tanto, pese a que el uso del plástico está desaconsejado por su contaminación ambiental, es posible disfrutar de las ventajas que este material ofrece, que son muchas. Cuidando en todo momento la importancia de alargar la vida todo lo que el plástico esté utilizable y en funcionamiento. Sólo al final de sus días debe ser eliminado de la manera más sostenible que sea posible, como, por ejemplo, para obtener energía.

¿Hay que condenar al plástico? Aunque Europa quiere reducir su uso, es un material muy usado y difícil de sustituir.

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