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Programas de formación y acompañamiento para nuevos jefes

Programas de formación y acompañamiento para nuevos jefes
La formación de los nuevos jefes se basa en toda una serie de claves para construir líderes capaces de conducir equipos humanos que den lo mejor de sí

La formación es crucial para los nuevos directivos. Los programas formativos y de acompañamiento ayudan a los nuevos jefes a integrarse y adaptarse al equipo que tienen que guiar. No es sencillo liderar equipos. Las organizaciones priman en los líderes de hoy competencias estratégicas y capacidad de relación interpersonal, más que conocimientos técnicos.

Para las empresas, sobre todo para las más pequeñas, no es sencillo establecer programas de formación para los nuevos directos. A lo largo del año no se producen demasiadas promociones, ni se crean puestos nuevos de directivos, por eso es habitual recurrir a manuales o guías.

Aterrizar en la dirección

Un directivo, con experiencia, empieza prácticamente de cero en cada nuevo puesto que ocupa. Nuevo cargo, nuevos retos y nuevo equipo. Las guías ofrecen información y estrategias de acompañamiento para que el aterrizaje en la dirección sea exitoso desde el primer momento.

En el caso de no tener ninguna experiencia como jefe, un consejo que se repite en muchos manuales es el de comenzar siguiendo el mejor de los ejemplos. Probablemente se es nuevo como responsable del equipo, pero antes habrá tenido jefes propios. Analizar sus conductas y los resultados obtenidos son buenas formas de empezar a navegar.

Comunicación clara

La fluidez de la comunicación es vital para que un equipo humano trabaje correctamente. El directivo es el capitán del barco y tiene que llevar el timón. Es muy importante trasladar a todo el grupo cuáles son las expectativas, cuál es su forma de trabajar y lo que se espera. Si la comunicación es clara y directa, no se crean malentendidos ni confusiones. Todo el mundo sabe, desde el minuto cero, cuáles son sus funciones, los objetivos, la forma de conseguirlos y lo que se espera de ellos. El capitán ha marcado el rumbo de un reto compartido y cada miembro sabe cuál es su responsabilidad.

Los informes directos retroalimentan al equipo

Aunque el director es el capitán del equipo, cada miembro es importante para conseguir llegar a buen puerto. La creación de un buen ambiente de trabajo será clave para que el talento aflore y se cree un compromiso firme.

Como jefe, es importante mantener motivado a todo el grupo para no perder buenos empleados. Una técnica de motivación es la retroalimentación, la sistematización de informes directos que ofrezcan un feedback con el grupo de empleados, lo que permite que estos puedan trasladar también sus propias impresiones y valoraciones.

La retroalimentación constante favorecerá la detección de fallos y mejorará la toma de decisiones.  En el camino hacia la excelencia, no se puede perder tiempo en trabajos innecesarios, ni tampoco dejarse amedrentar por el vértigo o miedo que infunde el cargo. Todas las personas pueden aportar lo mejor de sí mismas cuando están motivadas y sienten que su trabajo sirve para el resultado final.

El éxito compartido

Dicen que el éxito compartido sabe mejor. Los buenos directivos son conscientes de que el éxito de cada uno de los miembros del grupo es fundamental para conseguir los resultados fijados. Hay que trabajar la humildad frente a la vanidad. La humildad es una de las mejores virtudes de los buenos gerentes.

El papel de los mentores

La asignación de mentores es una de las opciones recurridas por los departamentos de recursos humanos como acción de acompañamiento de los nuevos directivos. Se trata de establecer personas que guíen a los guías, es decir, a los directivos para ayudarles a visualizar los escenarios y realizar los ajustes necesarios.

Claves del acompañamiento para los nuevos jefes

Las conexiones de inducción clave

Los manuales de dirección marcan el camino, pero quien lo tiene que recorrer es el nuevo jefe. No se trata solo de comenzar, sino de hacer un seguimiento en el tiempo para comprobar los resultados que se obtienen.

Las conexiones de inducción clave, también conocidas como  key induction connections permiten visualizar el escenario o punto de partida que tiene el nuevo jefe. Se trata de hacer un mapa sencillo en el que como jefe se está en el centro y desde ese punto se establecen las conexiones entre la estrategia o línea a seguir y las personas que participan. Cada una de las personas se clasifican según perfiles, o roles, tanto profesionales como de grado de implicación o de prioridad. Se crea un contacto de inducción que será clave para el directivo sea consciente de su nivel de integración, al igual que los contactos útiles, el apoyo de los compañeros y la relación con los recursos humanos.

El rol y las responsabilidades

En el apartado de estos manuales que se centran en el rol y las responsabilidades en la formación de los nuevos jefes, destacan puntos como la gestión y el desarrollo de equipos; la gestión de la salud, la seguridad y el bienestar, así como la del rendimiento a través de las personas.

En el desarrollo de habilidades directivas es muy importante aprender a manejar la ausencia, a administrar el valor de los que ocupaban antes el puesto. La gestión de presupuestos es un punto clave, puesto que de él depende la administración de los recursos disponibles, al igual que lo son los valores corporativos y la estrategia que evalúa el comportamiento de las personas. Todo nuevo gerente ha de conocer qué se espera de él para tener una visión clara de sus responsabilidades.

Las promesas y la evaluación constante

La medición de los resultados es determinante para cerciorarse de la integración como jefe y de la idoneidad de las estrategias. En el apartado de las promesas, es interesante incluir un plan de cada miembro del equipo vinculado al objetivo y a la organización de las metas. La revisión de estos planes es responsabilidad del gerente, al igual que lo es la delegación de tareas, la administración de los recursos y la distribución equilibrada, al tiempo que justa, de la carga de trabajo.

Con el objetivo de mejorar la interacción y trabajar en beneficio de la confianza mutua, en la formación de directivos se insiste en las reuniones individuales, al menos una vez al mes, para analizar el rendimiento de cada miembro. Encuentros que permiten monitorizar el trabajo, además apoyar al progreso y consecución de los objetivos.

En el camino hacia el éxito compartido, no solo es importante la formación del gerente, sino que es fundamental la de todo el equipo. Por eso, desde los puestos directivos ha de apoyarse el coaching y el desarrollo de todas las personas para que mejoren sus capacidades, así como estimular su aprendizaje y superación de forma continuada.

Marcar la diferencia

El comportamiento que se exija al equipo es el que debe tener en primer lugar el gerente. En las indicaciones de acompañamiento para el desarrollo de habilidades directivas se insiste en el comportamiento y la actitud ejemplar que ha de tener el líder, apoyándose en el respeto, la ayuda y la cooperación.

El nuevo jefe ha de ser profesional, ha de pensar con anticipación antes de actuar y definir una visión a largo plazo. No solo ha de fijarse en los resultados más inmediatos, sino construir un proyecto común sólido y eficiente sobre un equipo de personas. Si el gerente prioriza los objetivos, planifica y administra correctamente los recursos, el resto de empleados seguirán el mismo ejemplo en su actividad diaria. Incluso, ante decisiones difíciles o impopulares recibirá su apoyo.

Es importante tener en cuenta que el impacto de las acciones repercute en todo el grupo. De ahí, la importancia del comportamiento ejemplar, justo e inclusivo, mostrando una actitud íntegra, imparcial y consistente en la toma de decisiones.

Las buenas palabras han de ir acompañadas de buenas acciones. No solo se trata de hablar de igualdad, cooperación o inclusión, sino que hay que tomar las iniciativas y las decisiones para que sean realidad.

Características de los jefes extraordinarios

El objetivo en la formación de nuevos jefes es crear directivos extraordinarios. Los gerentes excepcionales son aquellos con cuya actitud destacan entre el resto. Los que dejan huella y crean tendencia.

Existen una serie de características que comparten los jefes extraordinarios. Los líderes son conscientes de la diversidad de los equipos humanos, puesto que saben que administran personas que forman equipos. Cada individuo tiene sus propias habilidades, metas, intereses y estilos propios. La singularidad enriquece al grupo, de ahí la importancia de la flexibilidad para descubrir los verdaderos talentos y capacidades de las personas.

Los gerentes de referencia creen en lo que hacen y contagian su entusiasmo. Son capaces de inspirar, crear metas desafiantes y construir un equipo en el que las personas estén motivadas y tengan confianza en sí mismas.

La retroalimentación favorece el crecimiento y la mejora continua. De ahí, que en los manuales de acompañamiento incidan en la importancia de ir más allá de la evaluación para dar el paso a la interacción y a la crítica constructiva.

Conclusión

El talento cotiza al alta. Los directivos tienen un alto nivel de responsabilidad, por eso las compañías se afanan en seleccionar a los mejores y formarlos para que guíen al resto del equipo. Hoy en día la formación es clave para desarrollar las habilidades directivas, centradas más en la escucha activa que en la orden unidireccional. Los líderes de hoy son consistentes en su estilo, en su visión, en sus expectativas, abrazan los cambios y en cada obstáculo ven una oportunidad.

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