Puestos de trabajo compartidos: una alternativa para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional

Puestos de trabajo compartidos: una alternativa para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional
Conciliación vida personal – vida profesional, en qué consisten los puestos de trabajo compartido, sus ventajas, inconvenientes, y en qué sectores abundan

La conciliación vida personal – vida profesional es un reto para millones de personas y, en determinados momentos, puede ser necesaria para asegurar unos ingresos ante las situaciones sobrevenidas. Las nuevas formas de contratación son una oportunidad que pueden aprovechar indistintamente trabajadores y empleadores para cubrir sus respectivas necesidades.

Este artículo explica con más detalle en qué consisten los puestos de trabajo compartido, ventajas, inconvenientes, dónde se están utilizando y qué modalidades se están extendiendo.

Los puestos de trabajo compartido

El puesto de trabajo compartido o job sharing es una modalidad laboral que consiste, básicamente, en que dos o más personas comparten una función concebida para una sola persona, así como la retribución. Es una figura de responsabilidad social corporativa que ha ganado peso en algunos sectores de la actividad económica. Existen, eso sí, diversas variables que hay que considerar cuando se realiza la distribución.

Lo cierto es que el puesto de trabajo se puede compartir fácilmente si hay responsabilidad entre las dos partes y de ello hay más tradición en los países de cultura anglosajona y germánica. Sin embargo, para realizar las labores con éxito se requiere tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Quién se va a encargar de cada función, en el caso de que estas se vayan a distribuir. El modelo puede consistir en que una persona se ocupe de todas las funciones durante un determinado periodo de tiempo o que estas se repartan, con lo que esto supondría una división de facto del puesto de trabajo. Es fundamental que en ningún caso se transmitan instrucciones contradictorias a los empleados que estén bajo la responsabilidad de dos personas.
  2. Quién tiene que cubrir cada turno y las vacaciones que correspondan. Esto se puede aplicar por horas, días o semanas, dependiendo del caso. Lo más habitual es que esta responsabilidad sea asumida por cada parte durante unos días o semanas alternas, por cuestiones prácticas y porque así lo demanda la empresa para mantener los niveles de productividad.
  3. Cómo se reacciona ante las incidencias que se puedan ocasionar y que obliguen a tomar decisiones de largo alcance. Aquí es fundamental que exista un protocolo y que cualquiera de las partes reaccione con celeridad; además, la otra persona implicada tendrá que seguirlo cuando se reincorpore.

En España esta forma de trabajo no está tan generalizada por una cuestión de cultura empresarial. No obstante, es de esperar que en los próximos años se implante parcialmente en la Administración y en aquellas grandes empresas que quieran potenciar su responsabilidad social. 

Ventajas

Si las personas que van a compartir el trabajo se saben coordinar y tienen habilidades para trabajar en equipo, lo cierto es que esta modalidad laboral ofrece varias ventajas. Se pueden destacar las siguientes sobre otras consideraciones:

  1. En muchos empleos, en especial si requieren de altas dosis de creatividad, cuatro ojos ven más que dos. Si, además, se añade que cada persona cuenta con su propia experiencia laboral y formación, la empresa ganará por partida doble, en caso de que el equipo sepa gestionar la situación correctamente.
  2. La conciliación vida personal-vida profesional es un elemento irrenunciable para los trabajadores cualificados y, además, la empresa puede prever eventualidades como las bajas o las vacaciones. De esta forma, es posible que siempre haya una persona atendiendo las responsabilidades y, en puestos de gerencia, hay garantía permanente de respuesta.
  3. Se evita la tan temida fuga de cerebros porque muchos trabajadores priorizan tener tiempo para sí y pueden buscar otras alternativas laborales, aun cobrando menos, si la empresa no les ofrece opción. Si bien es cierto que esta realidad tan solo se da en puestos de trabajo de una cierta cualificación profesional, no hay que olvidar que estos son los que generan más valor añadido.
  4. Los puestos de trabajo compartido son una oportunidad para aumentar el nivel de implicación del trabajador con los resultados de la empresa, tanto por el trabajo en equipo como por otras cuestiones. El engagement es otro elemento fundamental para aumentar los niveles de productividad, sobre todo porque el empleado siente el proyecto como suyo.

​Inconvenientes

El principal beneficio del puesto de trabajo compartido puede también ser el principal problema si no se saben hacer bien las cosas. Es fundamental e irrenunciable que las dos personas que van a asumir el reto laboral tengan bien claro cómo trabajar. De lo contrario, se pueden dar las siguientes situaciones perniciosas que conviene evitar:

  1. En el caso de puestos que tengan personas a cargo, al principio puede generarse una cierta confusión porque se van a recibir órdenes de dos responsables diferentes. Por este motivo, es imperativo que las pautas que establece una persona sean cumplidas por su compañero y que, en ningún caso, este las contradiga ante un subordinado.
  2. Este problema es más del trabajador que de la empresa, pero es conveniente que las expectativas estén claras cuando se va a aceptar esta modalidad laboral, en especial por parte del trabajador. Hay personas que pueden percibir que su productividad es mayor de lo que reciben a cambio, tanto con respecto a la empresa como, también, en comparación a lo que aporta su compañero.
  3. Las empresas tienen que asumir algunos costes administrativos adicionales que, aunque no son significativos en términos proporcionales, sí resultan engorrosos. Este problema es especialmente importante en las primeras etapas y, por este motivo, muchas no contemplan esta posibilidad a no ser que tengan muy claros los beneficios que aporta.
  4. Si los dos trabajadores que comparten el puesto no se entienden, los resultados en el organigrama de la empresa son letales por la descoordinación y parálisis que traslada a otros niveles. Si esto sucede, convendrá buscar fórmulas alternativas para que la productividad no se vea drásticamente reducida.

¿En qué ámbitos se está introduciendo esta figura laboral?

Como se puede ver, el puesto de trabajo compartido tiene ventajas y desventajas, siendo difícil su implementación en pymes, excepción del Reino Unido, donde el 48 % de las compañías ofrecen esta posibilidad. Aunque hay otros países de Europa que la aplican, sí es cierto que el caso del Reino Unido es la excepción y que, donde esta figura laboral tiene predicamento, la proporción de empresas que la ofrecen es mucho menor.

Por las circunstancias concretas de los puestos de trabajo compartido, lo más habitual es que esta tipología de contratación se pueda encontrar en los siguientes ámbitos:

  • Administración: el caso de los departamentos ministeriales del Reino Unido es paradigmático, aunque siempre para cargos intermedios que implican alta responsabilidad, raramente en puestos de base. Aunque quizás no sea tan conocida, también es una posibilidad que ejercen algunos líderes políticos para conciliar.
  • Grandes empresas: en las grandes empresas sí hay varias opciones de trabajo compartido, tanto en el Reino Unido como en Alemania, Bélgica y Suiza. Es común que en los encuentros empresariales sobre recursos humanos se hable de esta posibilidad y que determinados trabajadores cualificados opten por ella. Además, en países en los que se da importancia al concepto de responsabilidad social, esta fórmula está más extendida.

¿Trabajo compartido o trabajo a tiempo parcial?

Lo cierto es que, aunque va a tener su espacio, el trabajo compartido tiene un duro competidor para asentarse en España, que es el trabajo a tiempo parcial. Aunque esta fórmula también está generalizada en el resto del continente, la estructura económica de España la favorece. En la Administración es habitual que se tengan en cuenta las vacaciones o las bajas para evitar problemas de personal y algo parecido sucede en las grandes empresas, que prefieren esta fórmula laboral. 

Además, el trabajo a tiempo parcial es la principal alternativa al trabajo compartido. Los trabajadores y las empresas que rechazan ofrecer esta opción (el 37,2 %) indican que es ineficaz.

Los gastos administrativos añadidos, así como la dificultad de transmitir las órdenes de forma eficaz a los subalternos disuaden a las compañías de adoptar plenamente esta fórmula. Además, y como principio general, a menor cualificación profesional, mayor uso del contrato a tiempo parcial como alternativa laboral, tanto para empleador como para el empleado.

¿Esto significa que el puesto de trabajo compartido carece de futuro? En absoluto. Es una posibilidad que se va a poner encima de la mesa, pero en áreas en las que sea funcional implementarlo. Esto obliga a que se aplique en puestos directivos de la Administración o en las grandes empresas porque el valor añadido que se aporta es alto y, por lo tanto, a la compañía le compensa.

Conclusión

La conciliación vida personal – vida profesional está en la agenda de la mayoría de los trabajadores de más de 30 años y es un factor importante. El job sharing ha venido para quedarse y es una opción más pero no hay que negar que tiene una serie de complicaciones prácticas para su implementación que lo hacen recomendable solo en determinados contextos. Por este motivo, lo más probable es que, aunque en algunos casos se opte con esta modalidad, el trabajo a tiempo parcial seguirá siendo una opción predominante en España.

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