Qué es el Internet de las Cosas

Qué es el Internet de las Cosas
El Internet de las Cosas presenta muchas ventajas para los negocios y los servicios públicos. Ahora toca regular cómo se va a gestionar todos esos datos

Los últimos avances en nuevas tecnologías y el uso de dispositivos que se pueden conectar a la red nos han traído el Internet de las Cosas o IoT. Wearables, dispositivos móviles, electrodomésticos, alarmas… se trata de miles de millones de utensilios que están conectados desde cualquier parte del mundo.

Estos dispositivos se pasan el día compilando y compartiendo datos e información de todo tipo. Los procesadores son cada vez más baratos y las redes inalámbricas habilitan el acceso a cualquiera. Con estos ingredientes, cualquier cosa puede ser parte del Intenet of Things (IoT, siglas en inglés).

Estas nuevas opciones han añadido una especie de intelecto virtual a los dispositivos. Les permite la comunicación sin necesidad de que medie el ser humano. De esta manera se empieza a desdibujar la frontera entre el mundo físico y el digital.

Ejemplos de dispositivos conectados al IoT

Puede parecer increíble, pero lo verdaderamente asombroso es que en la actualidad casi no existen aparatos que no puedan conectarse al Internet de las Cosas. Cualquier objeto físico puede ser transformado para convertirlo en un dispositivo IoT. Solo es preciso que se pueda conectar a Internet y mantenerlo bajo control de este modo.

Siguiendo este razonamiento, una alarma que se puede activar y desactivar con una app a través de un smartphone es un dispositivo IoT. Un sensor de movimiento, un termostato regulable a distancia, una farola de la calle… ¿Se conecta a Internet y es controlable a través de él? Entonces es un dispositivo IoT.

Lo cierto es que un aparato de estas características puede resultar tan simple como una bombilla, tan serio como un vehículo sin conductor o tan complicado como un motor a reacción.

De hecho, en un grado aún más extremo, ya se están proyectando las smart cities o ciudades inteligentes. Ocupan áreas enteras que están dotadas de miles de sensores que recopilan y transmiten los datos. De esta manera, la digitalizació puede asistir al ser humano en la comprensión, el control y el cuidado del medioambiente.

Pero hay que dejar muy claro que no todo lo que se conecta a Internet es IoT. El Internet de las Cosas se aplica a aquellos instrumentos que, en principio, no han sido concebidos para conectarse. Originariamente no fueron ideados para que pudieran comunicarse con la red sin necesidad de intervención humana.

Siguiendo este razonamiento, un smartphone, una tablet o un PC no serían dispositivos IoT. Sí lo son un smartwatch, una banda de fitness o una camiseta que mide la temperatura corporal o las pulsaciones del corazón.

Historia del Internet de las Cosas

La verdad es que añadir sensores y dotar de inteligencia a ciertos objetos básicos ya se debatió entre los años 80 y 90 del siglo XX. A excepción de ciertos prototipos, el recorrido no fue muy largo. ¿La razón? Que la tecnología aún no estaba preparada.

Para realizar la inmersión en el Internet of Things era preciso contar con procesadores económicos y muy potentes. Se necesitaban cientos de sensores y la posibilidad de conectar miles de millones de dispositivos. Eso todavía no era posible.

Kevin Ashton, uno de los más altos cargos en el MIT, usó el nombre Internet of Things en una presentación en 1999. Aquella primera vez fue capaz de visualizar lo que acabaría significando el IoT.

Para ello fue necesario que se adoptara el etiquetado RFID (Identificación por Radiofrecuencia, de sus siglas en inglés), con chips de bajo consumo y que se comunicaban de forma inalámbrica. Prácticamente a la vez llegó la banda ancha, las redes telefónicas y las móviles. Pero aún quedaba el IPv6, capaz de proporcionar una dirección IP prácticamente a cualquier cosa del planeta.

Desde aquellos tiempos, los costes de los sensores y de las conexiones a Internet han ido bajando. Los investigadores vaticinan que, en no mucho tiempo, estas funcionalidades básicas podrían ser prácticamente gratis, lo que haría posible conectar a Internet prácticamente cualquier cosa.

Al principio la digitalizació pareció mucho más interesante para los negocios y la industria. Se aplicó bajo el nombre de Machine-to-Machine (M2M), porque la producción se llevaba a cabo a través de la intercomunicación entre máquinas.

En la actualidad parece que el énfasis se está poniendo en conseguir hogares y oficinas inteligentes. La verdad es que el concepto se está haciendo cada vez más grande. La multinacional Gartner ha calculado que existen casi 8,5 mil millones de dispositivos IoT. Es decir, existen más cosas conectadas que habitantes en el mundo. Y el fenómeno no tiene visos de pararse.

Cómo se conectan los dispositivos IoT

En la actualidad son muchas las maneras en que los dispositivos pueden conectarse y compartir datos. En el caso de los usuarios más pequeños, como los consumidores y las pymes, suele utilizarse la red Wi-Fi normal. En estos casos también se puede emplear Bluetooth y hasta Ethernet, si es que aún tienen carencias en movilidad.

Existen otros dispositivos que utilizan LTE (Long Term Evolution o Evolución a Largo Plazo). Es la tecnología empleada por los dispositivos móviles 4G. También coexisten los usuarios que emplean la conexión vía satélite.

En realidad, hay tanta variedad que el debate se ha centrado en decidir si la normativa para la comunicación IoT debe ser considerada bajo los mismos términos e interoperatibilidad que el Wi-Fi.

Cómo beneficia IoT a los negocios

Se le llama IIoT y hace referencia a la versión de IoT para la industria 4.0. Sus soluciones son mucho más potentes y escalables. Pretenden incrementar la producción y la eficacia en los procesos de negocio y fomentar la eficiencia de los recursos e infraestructura.

Máquinas, ordenadores y robots se hacen cargo de la mayor parte del trabajo manufacturero. No obstante, su nivel de incidencia en las empresas depende del grado de implementación que lleven a cabo.

De todos modos, la tendencia es que los negocios desean acceder a más datos sobre sus propios productos y sus sistemas internos. Esto permitirá mejorar la capacidad para realizar cambios a tiempo.

Un ejemplo es el hecho de que muchos fabricantes inserten sensores a sus productos. Eso les permite recibir información de su funcionamiento y prever cuándo puede fallar un componente. De esta manera lo cambian antes del daño, lo que aumentan su reputación y fiabilidad.

Cómo opera el IIoT en las empresas

En la actualidad podríamos decir que existen dos vertientes del IIoT: ofertas industriales y dispositivos externos. Entre los primeros podríamos incluir desde la geolocalización en tiempo real hasta los dispositivos de emergencia para atención médica. En el otro apartado, los ejemplos son sencillos, desde la climatización inteligente de una planta hasta el sistema de seguridad de la empresa.

Parece que el futuro, en cuanto a inversiones en digitalización, está claro. Las industrias que más van a gastar en esta tecnología serán la manufacturera, los transportes y el sector servicios.

Las fábricas dedicarán sus esfuerzos a conseguir una mayor eficiencia de sus procesos de producción y al seguimiento de los activos. En el caso del transporte, el IoT ayudará con la supervisión de la carga y la gestión de flotas. Los servicios públicos centrarán sus esfuerzos en crear redes inteligentes de servicios básicos de consumo (electricidad, agua y gas) y edificios inteligentes.

Casos de éxito en el uso del Internet de las Cosas

  • La banda mágica de Disney. Se trata de una pulsera conectada que te permite realizar un sinfín de tareas. Gracias al uso del IoT, el parque de Orlando permite a sus clientes poder pagar con la banda. Quienes la lleven tampoco tendrán que hacer colas y podrán localizar a cualquier miembro de la familia que esté en otra atracción o se haya perdido. Por último, también se pueden recibir las fotos que se hacen en el parque, ya que las envían directamente al móvil.
  • Bayer. La farmacéutica se sirve de los datos que obtiene de su servicio de drones. Rastrea los campos y advierte, al analizar las imágenes a través de IoT, qué tierras no son fértiles. Es lo que ya se conoce como agricultura de precisión.
  • Vodafone. Uno de los usos del Internet of Things ha sido el de mejorar la calidad de vida de las personas dependientes. En este sentido, ha creado su línea VISION Localization System, enfocada a la atención de pacientes con Alzheimer. El dispositivo es un reloj con GPS y una tarjeta SIM IoT. Para el familiar o cuidador se ha ideado un pequeño receptor que permite localizar el lugar exacto en el que se encuentra la persona que se ha perdido. La localización se realiza en menos de 30 segundos.

La lista de casos de éxito podría ser infinita, a pesar de que a esta tecnología aún le queda mucho por decir. Pero soluciones como el inhibidor de frecuencia de Securitas Direct o el check-in automático de Jet Blue, nos hacen la vida más fácil.

No obstante, quedan muchas cosas por debatir en cuanto a esta tecnología. Uno de los aspectos más importantes será el de la seguridad de los datos que maneja y cómo se van a proteger. Por ahora, el uso del Internet de las Cosas se extiende como la pólvora y no parece que vaya a parar.

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