¿Qué es exactamente una start-up?

Start-up
La palabra start-up es muy usada en la actualidad, tanto en los medios de comunicación como en el ámbito económico, pero ¿qué es exactamente una start-up?

Un emprendedor que desee empezar el proceso de fundación de su propio negocio debe tener más que una idea brillante en mente. Para salir airoso de una empresa así de importante, necesita estar familiarizado con una serie de conceptos económicos, como la innovación disruptiva, las diferentes fuentes de financiación de empresas o las start-up. Precisamente, este término es clave para entender cómo más de una empresa tecnológica ha conseguido llegar a su posición privilegiada actual dentro de la economía internacional.

En realidad, la palabra start-up es muy usada en la actualidad. Es fácil leer cómo se define así a una empresa, tanto en los medios de comunicación como en el ámbito estrictamente económico, pero ¿qué es exactamente una start-up? Los expertos definen estas empresas como negocios de nueva creación que tienen unas grandes posibilidades de desarrollo y que, normalmente, están relacionadas con el ámbito de Internet. Es decir, mayoritariamente tienen una actividad tecnológica.

El desarrollo de una start-up

El desarrollo de las start-up no es, ni mucho menos, igual en todos los casos. Si bien es verdad que algunas de estas empresas se basan desde su nacimiento en un modelo de negocio escalable, otras muchas start-up surgen sin haberlo definido previamente y no llegan a tenerlo nunca. Esto no es impedimento para que se consoliden y se conviertan en una empresa rentable, que acabe generando buenos beneficios. Un buen ejemplo de esto es Instagram, que fue comprada por Facebook, basándose en sus posibilidades de futuro, no en un modelo de negocio existente. Dropbox es otro de los negocios de alcance mundial que surgió como fruto de una modesta start-up en sus inicios.

De todos modos, un buen emprendedor no debe dejarse llevar por las apariencias a la hora de crear una start-up, si quiere que está realmente tenga éxito y llegue a convertirse en una gran empresa. Estadísticas como las realizadas por Shikhar Ghosh no dibujan un futuro igual de brillante para todas las start-up. De hecho, y a pesar de las expectativas más optimistas, la mayoría acaban pasando por lo que se conoce como un proceso de exit, es decir, se acaban vendiendo a otras compañías más grandes y consolidadas en su sector. Y si no es así, muchas de ellas mueren en sus primeros años –o, incluso, meses– de vida.

Dónde se puede crear una start-up

Igualmente, merece la pena destacar que existen diversos tipos de start-up que, según el punto del proceso de creación en el que se encuentren, pueden desarrollarse en diferentes espacios de trabajo. Muchos emprendedores, de hecho, optan por empezar su negocio habilitando un espacio de su propia casa para abaratar costes. El hecho de que la mayoría de estas empresas estén relacionadas con el mundo de Internet y las tecnologías de la comunicación facilita esto y ayuda a que un proyecto de este tipo pueda desarrollarse de manera más fácil, al no tener costes añadidos.

Del mismo modo, también se pueden encontrar start-up en incubadoras de empresas, donde su desarrollo es más fácil, en aceleradoras y espacios compartidos. Esta opción es especialmente interesante para quienes inician su negocio, ya que permite aumentar los contactos profesionales o valerse de los servicios de un centro de negocios.

¿Hasta cuándo es emergente una start-up?

Pocas compañías mantienen su concepto de start-up a lo largo de toda su existencia. Existen numerosos motivos para que una empresa pierda esta consideración y pase a ser una más dentro de su sector económico.

Obviamente, una adquisición por parte de una empresa mayor es motivo más que suficiente para que una start-up deje de serlo, pero esto no es todo. De hecho, muchos de los elementos que determinan el cambio de estatus de una empresa de estas características son, en el fondo, muy positivos. Que tenga más de 2 años de vida y esté completamente consolidada es también una de las razones para que una empresa emergente vaya olvidando su etiqueta de presentación como start-up y se empiece a consolidar como un proyecto estable. De hecho, en muchos casos el concepto de start-up actual está ligado a la estructura corporativa, forma de trabajar y ambiente de una empresa.

La economía de las start-up

La mayoría de las start-up que surgen cada año son empresas tecnológicas cuyo ámbito de acción básico es Internet. Esto reduce en gran medida los gastos asociados a su creación y primer desarrollo, ya que muchos emprendedores optan por organizarse en su propio hogar. Para empezar, esto les da una ventaja a largo plazo: la posibilidad de poder planear su crecimiento en el medio y largo plazo.

De todos modos, hay que reconocer que buscar financiación para crear un proyecto de start-up y conseguir que salga adelante no es fácil. La mayoría de estas empresas acaban usando fuentes de financiación fuera de los modelos establecidos, como el capital aportado por inversores. Y la amplia variedad de conceptos de este tipo es digna de estudio, antes de optar por hacer crecer el negocio.

Los distintos tipos de inversores para una start-up

Cada start-up es un mundo a la hora de encontrar inversores que le proporcionen la financiación necesaria para su funcionamiento, sin tener que recurrir a un préstamo bancario. Los denominados popularmente como FFF (Friends, Family y Fools) son la base económica de muchas empresas de este tipo, que sobreviven en sus primeros años con el apoyo económico de amigos, familia y ‘locos’ que creen en el proyecto y quieren arriesgar parte de su economía. A medida que pasa el tiempo y la empresa crece, se buscan otras opciones más sofisticadas para aportar fondos, como el Venture Capital o Private Equity.

Además, las start-up de crecimiento acelerado atraen a los denominados ‘inversores ángeles’ (business angels), capaces de aportar a las nuevas empresas una inyección de capital, apostando por hacer pequeñas inversiones en varias compañías en busca de las posibilidades de que una de ellas triunfe y les dé grandes beneficios.

La verdad es que conseguir dinero es uno de los objetivos constantes de los responsables de cualquier start-up ya que, tanto en los inicios de la empresa como durante su desarrollo, es esencial garantizar unos ingresos que salvaguarden su continuidad. La liquidez, pues, es el foco básico sobre el que descansa la supervivencia de una start-up.

Los responsables de una start-up no pueden arriesgarse a no conseguir que entre dinero en su negocio porque esto implicaría la imposibilidad de mantenerlo vivo. Por lo tanto, conseguir ingresos a través de una línea inicial de negocios se convierte en la clave para atraer los fondos necesarios que permitan dar la orientación final buscada a la empresa. De hecho, no se puede hacer un buen plan estratégico de negocios que atraiga inversores si no se cuenta con un dinero mínimo proveniente de ingresos propios.

Esto es un pez que se muerde la cola porque, realmente, conseguir un objetivo importante de negocio sin un apoyo financiero fuerte es imposible. Por lo tanto, una start-up debe empezar por crear un modelo de negocio básico que permita su financiación inicial.

Los consejos básicos para conseguir financiación

Vistos los problemas de financiación a los que se enfrentan los responsables de cualquier start-up, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones básicas formuladas por expertos en este tipo de negocios.

Para empezar, conseguir una buena financiación para una empresa emergente pasa por disponer de un buen equipo de trabajo, que sea capaz de desarrollar un proyecto que puede tardar meses o años antes de consolidarse de manera definitiva y con garantías de éxito. Este equipo debe contar con una experiencia previa reconocida en el negocio en que se trabaja para saber sacar la rentabilidad necesaria a la inversión hecha. Solo una persona con experiencia puede saber cómo optimizar un capital mínimo. Además, cada miembro de la start-up debe querer aprender y evolucionar con el negocio, para saber aprovechar las oportunidades que se le pongan por delante en cada ronda de financiación.

En definitiva, crear una start-up es un sueño para muchos emprendedores que desean ser creativos y poner en marcha esa idea de negocio que tienen desde hace tiempo y que consideran brillante, pero hacerla realidad pasa por trabajar duro en muchos aspectos. No solo es necesario crear un negocio desde cero y dotarlo de todos sus elementos básicos, sino que es imprescindible conseguir la financiación necesaria para que empiece a funcionar y, más adelante, pueda desarrollarse de manera adecuada y no morir a mitad del proceso. Esto implica la necesidad de contar con expertos en el sector de negocio que se quiera desarrollar y empezar a articular un modelo de empresa básico que permita generar unos ingresos que alimenten el engranaje inicial. Con esta estructura, empresas como Google, Instagram o Facebook consiguieron pasar de ser una idea de un creador brillante a un proyecto consolidado y, más adelante, a ser verdaderos imperios del sector de Internet. Sin duda, conocer los entresijos tecnológicos y su evolución es clave para ello, además de poseer sólidos conocimientos sobre los principales conceptos económicos. El trabajo duro es esencial para triunfar como creador de una start-up.

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