¿Qué es la estrategia emergente?

¿Qué es la estrategia emergente?
Estrategia emergente y estrategia deliberada son dos enfoques diferentes de planificación que marcan la forma de afrontar las acciones de las empresas

La estrategia deliberada y la estrategia emergente (concepto definido por Henry Mintzberg) identifican la intención de acción en una empresa. Cualquier negocio puede apoyarse en una de ellas y aplicarla en sus operaciones diarias. Sin embargo, es más probable que ocurran en grandes corporaciones. Ambas abordan un enfoque en el contenido. Para entender el concepto de estrategia emergente, antes es necesario conocer el de estrategia deliberada.

Estrategia deliberada

La estrategia deliberada proporciona enfoque y un plan. La organización explora el contexto, sabe por qué quiere lograr el objetivo final, comprende los pasos que debe seguir para llegar a donde quiere llegar. Sin embargo, corre el riesgo de ser víctima de su rigidez y sucumbir a los empujes de un entorno cambiante.

Muchas organizaciones trazan un plan estratégico a partir del cual se desarrolla el plan anual. Por lo general, aquí es donde el equipo ejecutivo contribuye a la estrategia o, en algunos casos, ejecuta un ciclo en el que el siguiente nivel de gerentes desarrolla sus partes de la estrategia y estas se integran en el plan anual.

De cualquier forma, hay una evaluación anual de la organización, sus entornos, sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, seguida del desarrollo de nuevas estrategias y planes.

Este es un enfoque clásico de estrategia deliberada. Se establece una dirección y se transita a lo largo de ella. La entidad se centra en seguir la estrategia una vez que ésta ha sido elegida y puesta en marcha.

El problema es que la estrategia deliberada asume que, al ponerla en marcha, se dispone de toda la información y se tiene el control total del destino marcado. No contempla cambios o imprevistos que perturben la ruta marcada, a través del mercado, hacia un punto elegido.

Estrategia emergente

Por definición, una estrategia emergente es un conjunto de acciones que forman un patrón involuntario que inicialmente no fue anticipado o previsto en la fase de planificación inicial.

Por ejemplo, aunque no sea intencional, la adopción de una estrategia emergente puede ayudar a una empresa a adaptarse de manera más flexible a los aspectos prácticos de las cambiantes condiciones del mercado. Este enfoque sigue siendo estratégico, aunque no deliberado.

Con esta estrategia no se asume un punto de destino ni una planificación. Por el contrario, el enfoque es que la estrategia surgirá y se desarrollará a medida que la organización avance.

Esto no implica la imposibilidad de ser ambicioso y establecer un sentido de dónde se desea estar en un momento determinado. Sin embargo, el proceso consiste en aprender y sentir el camino a seguir. La visión cambia con la realidad. No hay un enfoque correcto, sino que se prueban formas de avanzar.

La estrategia surge a medida que se descubre más sobre el medio ambiente y se evalúan los puntos de vista sobre el mundo, las necesidades de los clientes, propuestas e intenciones. Es un proceso de aprendizaje y adaptación.

Este planteamiento también requiere más aportaciones del equipo de trabajadores y colaboradores de una organización, que permitan experimentar y generar nuevas oportunidades.

La estrategia emergente, en gran medida, depende de lo que la empresa encuentre frente a sí y, por esa razón, es más realista que la deliberada.

Adaptar la estrategia

El ritmo de cambio en el entorno empresarial actual es asombroso. Se ha vuelto difícil para las grandes organizaciones monolíticas mantenerse al ritmo que marcan los rápidos avances. Al mismo tiempo, parece que están surgiendo startups rápidas y ágiles, con productos innovadores y servicios respaldados por modelos comerciales igualmente interesantes.

Estos movimientos amenazan la estabilidad de muchas grandes corporaciones, que ven como las nuevas empresas ponen en peligro su hegemonía. Además, hay industrias en las que las prácticas tradicionales están desapareciendo lentamente como modelos comerciales sostenibles: por ejemplo, la música y las industrias editoriales.

Una de las conclusiones de la última crisis económica es que el negocio tradicional debe adaptarse a los nuevos tiempos para sobrevivir. Lo que parece probado es que, en lugar de que la estabilidad sea el estado normal de las cosas, lo que en realidad resulta beneficioso es el cambio constante. La estabilidad, no el cambio, es el estado más peligroso en entornos económicos altamente volátiles.

El desafío para las grandes empresas establecidas es que sus principales vías de negocio sigan mostrando un funcionamiento eficiente y maximicen sus rendimientos. De esa forma, la organización puede afrontar los vaivenes del mercado, al tiempo que financiar el desarrollo y la comercialización de nuevos productos.

El valor de la innovación

Más del 75 % de los gerentes de empresas califica la innovación como importante para el éxito de la organización. Entonces, ¿pueden las grandes entidades equilibrar el mantenimiento del negocio actual con nuevos proyectos de innovación?

La pregunta principal se refiere a si una empresa tiene que escapar de su pasado para renovarse. Pero este no es necesariamente el caso. Las empresas y los directivos pueden optar a la vez por estabilidad e innovación.

En el nivel estratégico, ha habido un debate continuo sobre si la estrategia puede ser deliberada o no. Este debate a menudo enfrenta el enfoque de Potter con la planificación estratégica versus el enfoque más emergente de Mintzberg.

Sin embargo, autores recientes también han comenzado a argumentar que es posible desarrollar innovaciones al tiempo que se protegen los negocios tradicionales.

Especificar acciones

La estrategia deliberada implica que el equipo de gestión especifique las acciones que la empresa debería tomar para alcanzar objetivos específicos. Este enfoque de arriba hacia abajo generalmente implica alguna forma de planificación y elecciones que se basan en una estimación de lo que podría suceder en el futuro.

Las empresas con largos historiales comerciales generalmente tienen suficiente conocimiento de sus mercados para hacer tales planes estratégicos de cinco años. La elección de una estrategia tiene implicaciones para la gerencia y los empleados a quienes se les exige implementarla. Tal enfoque tiene dos puntos débiles. En primer lugar, se ha vuelto más difícil predecir el futuro debido al ritmo de los cambios en el entorno empresarial actual. En segundo lugar, las estrategias deliberadas fallan cuando se intenta desarrollar y lanzar nuevos productos en nuevos mercados.

Por el contrario, con la estrategia emergente se trata de aprender lo que funciona en la práctica. Esta estrategia se da cuando la administración no ejecuta un plan, sino que desarrolla sus comportamientos en respuesta a los cambios en el mercado.

En un ambiente de negocios turbulento, la estrategia emergente es altamente adaptativa, ya que permite a los gerentes “responder a una realidad en evolución en lugar de tener que centrarse en una fantasía estable” (Mintzberg & Waters, 1985). El mayor desafío para implementar estrategias emergentes es que puede haber pocas oportunidades para que la gerencia ejerza el control.

Mintzberg señala que pocas estrategias son completamente deliberadas o completamente emergentes. Esto se debe a que las estrategias deliberadas significan que no se aprende y las estrategias emergentes significan que no hay control. Mintzberg argumenta que debe haber una forma de que la administración ejerza cierto control, al tiempo que fomenta el aprendizaje dentro de la organización. Esto ha sido referido como la organización ambidiestra.

La organización ambidiestra

La necesidad de una organización ambidiestra se hace más visible cuando las empresas intentan innovar y lanzar nuevos productos. Esto se debe a que en este punto participan en dos actividades diferentes al mismo tiempo.

De hecho, las grandes compañías no son versiones más grandes de nuevas empresas. En realidad, están diseñadas para ejecutar, perpetuar y defender un modelo comercial existente. Por el contrario, la naturaleza de las startups les lleva a buscar y desarrollar modelos comerciales sostenibles.

Estas dos actividades enfrentan dos conceptos: ejecución y búsqueda. Y por eso las entidades que representan estos dos modelos requieren diferentes estructuras, procesos, indicadores y personas. Ejecutar versus buscar también se corresponde bien con la distinción entre estrategias deliberadas y emergentes.

El conflicto potencial entre la ejecución y la búsqueda significa que no es posible que lo haga la misma unidad de negocios dentro de la empresa. Algunos autores defienden que las compañías que tienen éxito en ser ambidiestras segregan sus unidades de negocios de búsqueda de aquellas que están ejecutando el modelo comercial tradicional.

Esta separación es importante porque estos dos tipos de negocio requieren diferentes culturas de gestión para tener éxito. Sin embargo, separar ambas unidades no es suficiente en sí mismo. De hecho, en las empresas exitosas, estas unidades distintas deben estar estrechamente integradas en el nivel ejecutivo superior, con sus respectivos jefes en el consejo de administración. Este enfoque asegura que haya una conversación continua entre las diferentes partes del negocio, y también que las unidades de negocios nacientes estén protegidas en términos de acceso a recursos y soporte.

Conclusión: adaptarse al siglo XXI

Los procesos de gestión de la mayoría de las organizaciones se articulan en torno a los procesos, la planificación, los presupuestos y las evaluaciones anuales. Todo el sistema está configurado para responder y trabajar con una estrategia deliberada establecida una vez al año. Objetivos fijos, procesos anuales, ningún aprendizaje integrado en la organización.

Sin embargo, la cultura organizacional actual exige grandes dosis de adaptabilidad para hacer frente a los continuos cambios del entorno. Esto marca un antes y un después en la planificación estratégica. Hay que explotar los principios básicos del enfoque clásico, pero actualizarlo para la realidad actual, incierta y cambiante. En el siglo XXI, cada día más organizaciones necesitan una estrategia emergente.

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Comentarios (1)

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Rodrigo

Enviado el

Organización Ambidiestra no sabía, Gracias

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