¿Qué supone la I+D+i en una organización empresarial?

¿Qué supone la I+D+i en una organización empresarial?
I+D+I (Investigación, desarrollo e innovación) ✅ es uno de los aspectos más indispensables del desarrollo y el crecimiento de una organización empresarial.

La I+D+i, la piedra angular de la empresa

La I+D+i es uno de los aspectos más indispensables del desarrollo y el crecimiento de una organización empresarial. Hoy en día, casi ninguna empresa tiene dudas acerca de la conveniencia de apostar por una efectiva gestión del conocimiento, partiendo de la base de que la investigación y el desarrollo nunca son un gasto para la empresa, sino una enorme inversión. La apuesta de las empresas por crecer desde la misma base, la de promover el talento e incentivarlo ha llevado a la Administración a fomentar la actividad mediante una serie de beneficios fiscales para las organizaciones, a través de una serie de instrumentos de Política Tecnológica. Las ayudas directas o los créditos blandos son algunas de las herramientas más conocidas insertas dentro del plan de fomento de la I+D+i en el entorno empresarial.

Es evidente la inseparable relación existente entre los siguientes dos factores: la capacidad de innovación de una empresa y su competitividad. La importancia de departamentos destinados específicamente a analizar la actividad en I+D+i y a conseguir la viabilidad y la financiación para las metas de la misma se hace más visible con el paso del tiempo, ya que esta capacidad es la encargada en numerosas ocasiones de marcar la diferencia entre la organización, de establecer qué empresas son capaces de estar a la cabeza de los índices de competitividad con proyectos que tengan siempre en mente la investigación, la inversión y el desarrollo de la ciencia y la tecnología del sector al que se dedique la compañía.

Fuentes de las que se nutre la I+D+i

La I+D+i no puede existir sin la obligada sinergia de varios sectores, que necesitan dar su mano para progresar juntos hacia un proyecto común: las empresas, piezas clave del sistema productivo; las universidades, la cocina por excelencia del talento y la piedra angular de todo el proceso; la Administración, sirviéndose de sus entidades públicas para dar apoyo y refuerzo a la innovación; así como diversas organizaciones e instituciones de índole privada que fomentan la calidad y la excelencia de la cadena que conforma la I+D+i.

A la hora de desarrollar e incrementar la inteligencia de negocio uno de los principales aliados puede ser el concierto con los Centros Tecnológicos, entidades sin ánimo de lucro que nacen con el objetivo de aumentar el bienestar general mediante el desarrollo de la competitividad de las empresas y la creación de conocimiento tecnológico. La unión con estas organizaciones se ha revelado de innegable utilidad y eficacia para el caso concreto de las PYME españolas.

Son numerosas las estrategias que, enmarcadas en el ámbito de la investigación y el desarrollo de la empresa, pueden ayudar a hacer del proyecto uno de los líderes en cuanto a competitividad y eficacia, pero sin duda uno de los más destacables en la actualidad es el conocido como benchmarking. Esta actividad está relacionada con la autorreflexión empresarial, con la recopilación de información sobre las distintas empresas y sobre el sector, con el fin de obtener nuevas ideas teniendo como base la comparación entre organizaciones.

La I+D+i: un margen de mejora

Quizás la pieza clave de los requisitos para la consecución de un buen plan de I+D+i es una especie de cambio de chip: una transformación en la concepción del coste de los proyectos de investigación y desarrollo, siendo conscientes de que nunca es un gasto, sino una gran inversión. Y ésta debe ser una idea en la que la alta dirección de la organización esté muy implicada, y así lo transmita al resto de trabajadores que componen el proyecto común empresarial. Sólo así la importancia de esta actividad tendrá el peso necesario en el trabajo diario a corto y a largo plazo de la empresa y los proyectos y objetivos podrán conducirse a buen puerto.

Se hace imprescindible la inauguración de un departamento destinado específica y únicamente al análisis de la actividad de I+D+i de la empresa, un equipo que mantenga puesto un ojo constantemente en la vigilancia tecnológica y que sea capaz de compaginar la estrategia de innovación y desarrollo con el sistema de la patente.

Las empresas y la sociedad, en su conjunto, deben hacer un gran esfuerzo a la hora de acabar con la brecha tecnológica existente en los distintos sectores, una de las grandes trabas a la hora de contar con un país en el que el I+D+i sea un ámbito exitoso, así como implantar nuevas políticas industriales encaminadas a fomentar la especialización y mejorar la educación, con el objetivo de mejorar nuestra competencia en el marco internacional.

Iniciativas concretas: la certificación.

Desde el departamento de I+D+i son varias las iniciativas que pueden llevarse a cabo para hacer de la empresa un proyecto competitivo, eficaz y a la cabeza de su sector, pero una de las que más resaltan sobre el resto es embarcarse en el proceso de la Certificaciones de Proyectos de I+D+i, un sencillo procedimiento gracias al cual la gestión de las deducciones fiscales por haber fomentado la investigación y el desarrollo desde la organización puede ser una inmensa ventaja.

Este mecanismo fue creado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y consiste en la orientación a las empresas acerca de su capacidad científico-técnica y la valoración de la misma, organizado gracias a la Agencia de Acreditación en Investigación, Desarrollo e Innovación Tecnológica. Se trata de una entidad que se dedica a elaborar certificaciones para las empresas. Estas certificaciones hacen más sencillo el acceso para las distintas empresas a las deducciones fiscales que contempla la Ley del Impuesto de Sociedades para las actividades del I+D+i, en concreto al artículo 35 del Real Decreto Legislativo 4/ 2004.

Los beneficios son abundantes y para todas las partes que participan en el proceso. Por un lado, la Administración se asegura de contar con unas empresas comprometidas, competitivas y beneficiosas para el conjunto de la sociedad, al tiempo que estas consiguen la seguridad jurídica de que la aplicación de los incentivos y desgravaciones fiscales van a ser correctamente gestionados. La certificación se convierte así en una importante disminución del riesgo de inversión de la empresa, en un apoyo que ayuda a la empresa a avanzar sobre seguro y a minimizar los factores sorpresa.

Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación

En 2013 el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación, un documento que pretendía constituir el pilar sobre el que reposara el diseño de la política en materia de I+D+i para los años consecutivos. El proyecto nacía con el fin de reconocer, promover y fomentar el talento y la capacidad de éste de convertirse en empleo, así como potenciar el liderazgo de las empresas, realizar actividades encaminadas a resolver los grandes desafíos de un mundo cada vez más conectado y globalizado y fomentar la investigación científica.

Dicha estrategia venía acompañada por un Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación que se encarga de fijar las actuaciones concretas, frente a la estrategia, concebida para establecer los objetivos, las medidas y las transformaciones que habría que impulsar para hacer del I+D+i un campo en el que España mejorara su actuación.

Los ejes prioritarios sobre los que se eleva la Estrategia son los siguientes:

  • Desarrollar un entorno favorable al incremento de la I+D+i, un área en la que el Estado puede y debe intervenir mediante subvenciones y ayudas a la inversión.
  • Fomentar la creación de conocimiento y la búsqueda y potenciación del talento, sin duda en plena alianza con las universidades y centros educativos, sin los cuales nada de esto existiría.
  • Transferir y gestionar el conocimiento.
  • Establecer los territorios innovadores y competitivos, tratando de impulsar los que lo sean menos mediante la intervención estatal y la asistencia.
  • Avanzar hacia la internacionalización, tratando de que las empresas y el país consigan avanzar al ritmo galopante al que lo hace la globalización, un fenómeno que cada vez afecta a más sectores y del que no hay vuelta atrás por el momento.

En definitiva, los parámetros que aborda el área de la I+D+i, la investigación y el conocimiento, el desarrollo de sus recursos tecnológicos y la innovación son factores esenciales y determinantes para medir el crecimiento de la economía de un país y de un sector, lo que indudablemente revierte en un aumento del bienestar de la sociedad, el fin último de la actividad económica y de la intervención en esta del Estado. En consecuencia, cuando la ciudadanía percibe una mejora de su situación económica, la economía se reactiva y la riqueza de un país inicia un ciclo de éxito y bonanza. La investigación y el desarrollo se convierten de este modo en el primer y el último eslabón de la cadena, y en un ámbito del que las empresas, a través de sus departamentos especializados en I+D+i, no pueden prescindir si quieren convertirse en organizaciones competitivas y solventes, así como prácticamente sobrevivir frente a los retos que plantea una globalización que a día de día se revela cada vez más imparable.

 

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