Reconocimientos médicos, ¿son obligatorios?

Reconocimientos médicos, ¿son obligatorios?
Los reconocimientos médicos son un derecho laboral del trabajador cuando el puesto de empleo supone algún riesgo para su salud.

La salud es un concepto fundamental que va más allá del bienestar para alcanzar el plano del desarrollo profesional. Las revisiones médicas en el plano de la empresa tienen siempre una función preventiva que está siempre en relación con los factores de riesgo del puesto que realiza el sujeto. Por ejemplo, los profesionales sanitarios se vacunan cada año de la gripe puesto que están especialmente expuestos al contagio. Esta perspectiva de salud como prevención es una finalidad saludable no solo para el trabajador, sino también, para la organización y para la propia sociedad. Y en cuestiones de salud, no existen excepciones sino compromisos obligatorios.

Políticas de prevención de riesgos laborales

El trabajador tiene la obligación de someterse siempre a los reconocimientos médicos que dicta la empresa si por no hacerlo puede poner en riesgo la salud de otras personas del entorno directo. Lejos de caer en el alarmismo por este dato es muy importante puntualizar que son escasas las ocasiones en las que un profesional puede poner en riesgo el bienestar de otras personas. Sin embargo, la prevención de riesgos laborales de una empresa pone la atención, principalmente, en minimizar la posibilidad de cualquier factor que sea una amenaza de alarma. Por esta razón, muchas empresas ofrecen a sus trabajadores la posibilidad de someterse a una nueva revisión anual que posibilita un seguimiento periódico del estado de salud.

Sin embargo, conviene puntualizar que estas pruebas nunca deben realizarse durante el proceso de selección de candidatos puesto que en esta etapa, los aspirantes todavía no son miembros reales de la plantilla, por tanto, pueden negarse a ello puesto que en relación con la salud, también existe el derecho a la intimidad del paciente.

Por tanto, si la empresa tiene la política de realizar revisiones a los candidatos de un modo habitual, también puede ofrecer esta posibilidad al candidato pero una vez que ya forma parte del equipo. Igualmente, puede surgir esta posibilidad cuando un trabajador ocupa un nuevo puesto de trabajo dentro de la organización que conlleva algún posible riesgo al que no estaba expuesto en su puesto anterior.

En la mayoría de los casos, el trabajador tiene la libertad de decidir si quiere someterse o no a este tipo de revisiones. Pero existen algunos casos en los que la obligación por parte del empleado es inherente a la responsabilidad del desempeño en la empresa. ¿En qué casos en concreto? En aquellas situaciones en las que es indispensable potenciar la prevención ante la certeza del diagnóstico de un elemento de riesgo para la salud de los contratados en plantilla o de otros seres humanos.

Si un trabajador se niega a realizarse las pruebas médicas en la empresa puede sufrir distintos tipos de sanciones por una decisión que es contemplada como una infracción de la normativa, y una falta de responsabilidad individual. El despido es la sanción más grave que puede producirse en una situación de este tipo. Las pruebas también son obligatorias para prevenir posibles contagios, por ejemplo, para quienes trabajan en un entorno en contacto directo con agentes químicos.

En muchos casos, el trabajador es informado de la obligatoriedad de la realización de estas pruebas médicas en el propio contrato de trabajo que muestra el acuerdo de colaboración. Esta información muestra la transparencia por parte de la organización en la gestión de este tema. Estas pruebas médicas producen un beneficio en una doble dirección, puesto que, por una parte, son un derecho de los propios profesionales que merecen ser cuidados de forma digna. Y también, muestran la actitud proactiva de las empresas que cuidan del bienestar de sus empleados de un modo responsable, analizando de un modo objetivo, cuáles son los posibles riesgos que puede sufrir ese profesional en el ejercicio de sus funciones. Funciones que además, dada la naturaleza de un trabajo son constantes y periódicas, por tanto, tienen una influencia en la vida de ese trabajador.

¿Y qué son los factores de riesgo de un puesto de empleo que la empresa identifica como un daño potencial? Esas características del contexto que pueden afectar al bienestar individual. Por ejemplo, agotamiento psicológico, posibles lesiones como consecuencia de movimientos repetitivos, factores contaminantes o condiciones de temperatura. La salud es un concepto integral que no solo remite al bienestar físico, sino también, emocional. El ser humano es una realidad holística. Y más allá de lo positivo que es tener trabajo porque esta estabilidad aporta una calidad de vida, en ocasiones, un trabajo también se convierte en factor de riesgo cuando se realiza una misma actividad en un contexto concreto durante muchos años.

A través de las revisiones periódicas es posible hacer un seguimiento de salud que beneficia, en primer lugar, al propio empleado puesto que un síntoma se cura mejor gracias a un diagnóstico temprano. Esta es una de las razones por las que las revisiones de salud suelen ser anuales.

Sin embargo, algunos trabajadores observan este tipo de pruebas con cierta incomodidad por considerar, de un modo natural, que la salud es un tema personal y privado. De este modo, es vital que empresa y trabajadores fomentan una comunicación asertiva para poner el foco en todo lo positivo de este tipo de chequeos médicos como una medida de bien social.

Los posibles factores de riesgo por el ejercicio de un puesto de empleo están basados en datos objetivos concluidos a partir de pruebas específicas que contrastan esa información de un modo experimental. La finalidad de las pruebas, no solo es hacer una prevención saludable gracias a un diagnóstico precoz, sino también, evaluar si un profesional está preparado para ocupar dicho puesto.

El empresario tiene el deber ético de cuidar a sus trabajadores de un modo individual a través de la integración de revisiones médicas cuando el puesto de trabajo tiene unas condiciones inherentes de riesgo potencial elevado. Este riesgo potencial no determina a modo de causa y efecto que ese profesional vaya a sufrir de un modo determinista un problema de salud en el futuro, sino que es más vulnerable ante esa posibilidad que otra persona que no hace ese trabajo.

Es muy importante puntualizar que en aquellos casos en los que el trabajador tiene que hacerse estas pruebas de forma obligatoria, y también, en los casos en los que decide realizarlas de forma voluntaria, la empresa debe poner los medios necesarios para que el profesional experimente molestias mínimas durante este proceso. Pero además, estas pruebas también deben realizarse atendiendo al principio de la intimidad de cada ser humano puesto que en el contexto de la salud, el trabajador es en primer lugar, paciente. Por tanto, cualquier dato de salud debe quedar en el plano de la confidencialidad que es necesario en el código de conducta empresarial.

La importancia de la prevención como materia de salud en las empresas queda patente en los casos de accidentes laborales ocurridos en el contexto del trabajo. Pero una empresa no solo cuida de la salud de los trabajadores a través de estos informes médicos, sino también, por medio de información de ayuda sobre las condiciones del puesto de empleo y consejos de salud para mantener el bienestar en la jornada.

Esta transparencia en la información es muy relevante ya que además, puede llevar a una persona a tomar la decisión de un cambio de puesto a partir de la influencia que el ámbito profesional tiene sobre la vida personal. La salud es un pilar fundamental para tener un presente feliz y, precisamente, muchas personas valoran la elección de un empleo que potencia su bienestar teniendo en cuenta que un trabajo es una inversión a largo plazo puesto que son muchas las horas que cada persona está en la empresa.

Beneficios de la prevención de riesgos laborales

Además, cuando las empresas se toman muy en serio el bienestar de los trabajadores también notan una mayor implicación de los profesionales gracias a una prevención del absentismo y el síndrome del quemado que es uno de los principales diagnósticos de salud emocional, agudizado por el estrés.

Un buen plan de riesgos laborales es aquel que pone el trabajo al servicio de la persona y no al revés. Es decir, un plan que humaniza la empresa, sin instrumentalizar al ser humano en favor del propio rendimiento profesional. La prevención también tiene la finalidad de minimizar cualquier posible riesgo, siempre que sea posible. Todo ello se consigue de un modo más eficaz a través de la prevención. No solo los reconocimientos médicos con el consentimiento del trabajador, sino también, las instrucciones claras y específicas que recibe el empleado sobre el correcto ejercicio de su trabajo, son un ejemplo de prevención.

El cumplimiento con la legislación es esencial para construir espacios seguros de trabajo. Aquellas empresas que cuidan estos aspectos también mejoran su posicionamiento de marca gracias al aumento de su valor corporativo. Por tanto, y a modo de conclusión, conviene recordar que una sociedad desarrollada es aquella que pone los medios necesarios para integrar de forma paralela el éxito profesional y la salud gracias a organizaciones responsables con el bien común.

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