Rehabilitando para ahorrar

Rehabilitando para ahorrar
Si somos capaces de generar empleo y ahorrar energía, estaremos sentando las bases para madurar como sociedad al tiempo que pasaremos del rojo al verde

En la coyuntura actual de España, en la que parece que se abandona por momentos esa larga sensación de crisis y se elimina ese gran peso que ha supuesto el esfuerzo de poner en práctica políticas de austeridad, sí que conviene revisar, sin embargo, muchas cuestiones de la economía para seguir aliviando costes y aplicar ciertas dosis de racionalidad que imperan en la Unión Europea.

Se trata de cuestiones que tanto las instituciones, como las grandes y pequeñas empresas y, sobre todo, los ciudadanos de a pie, que van adquiriendo una cultura medio ambiental cada vez más exigente con su entorno, asumen como necesarias. Cuestiones, como se ha indicado, relativas a eficiencia energética y certificación energética y su vinculación con el sector inmobiliario y la rehabilitación de edificios o la posibilidad de generar empleo verde (green skills).

Cabe tener en cuenta que aplicar racionalidad en el consumo energético, a medio plazo, no solo es una medida respetuosa con el medio ambiente, sino que además podrá generar ahorro y el hecho de que se convierta en una demanda dentro de la sociedad conlleva otro beneficio implícito: la generación de empleo.

Si somos capaces de generar empleo y ahorrar energía, algo de lo que históricamente somos dependientes en España, estaremos sentando las bases para madurar como sociedad al tiempo que pasaremos del rojo al verde, por decirlo de una manera bucólica, en el balance económico.

Europa como modelo

En estos años de recesión, España se ha visto obligada, más que nunca, a mirar a Europa, primero como economía dependiente y segundo para comenzar a tener en cuenta todas sus recomendaciones. No solo los gobiernos centrales y autonómicos, o los europarlamentarios, sino también muchas asociaciones y organizaciones empresariales han participado activamente en foros y programas internacionales en los que se han investigado nuevos nichos de empleo, vinculados a cuestiones medioambientales o en los que se han analizado aspectos de logística, transporte, movilidad o energía dentro de un campo de actividad, como por ejemplo, la construcción.

Es lógico que el sector de la construcción, y atendiendo al estallido de la burbuja, allá por septiembre de 2007, siga a fecha de hoy, en el ecuador de 2016, en unos índices de actividad bajos para lo esperado y deseado. Tampoco ayuda el hecho de contar con un parque de viviendas todavía colapsado, con vivienda nueva vacía y por colocar, un porcentaje elevado de vivienda iniciada que se halla paralizada, escasa predisposición o solvencia para la compra de inmuebles por parte del consumidor y crédito que se ofrece pero no convence por la propia precariedad de la economía familiar.

Por lo tanto, conviene dinamizar, revisar, apoyar y reorientar un sector como al que nos referimos, la construcción, y por extensión a todos sus profesionales, que deben explorar y formarse en esos nuevos campos de actividad que está proponiendo Europa.

Por ejemplo, existen programas europeos en los que han participado organizaciones empresariales y administraciones locales como el denominado: ‘Connecting People for Green Skills’, que tiene como prioridad buscar nuevas oportunidades para el empleo en el ámbito de la construcción, relacionadas con la sostenibilidad y del que, recientemente, se presentaban sus conclusiones. Los participantes han coincidido en destacar la oportunidad que ha supuesto identificar en los diferentes territorios de los países participantes la necesidad de recuperar para la construcción un papel preponderante con una nueva óptica sujeta a conceptos como eficiencia y sostenibilidad, aspectos muy demandados por la sociedad actual.

Un sector con capacidad de autocrítica

También es verdad que voces autorizadas del sector, como Francisco Zamora, Presidente de Fevec (Federación Valenciana de Empresas de la Construcción) vienen reclamando ‘la revitalización de un sector clave en nuestra sociedad y economía que nos permita recuperar el ansiado estado de bienestar y reducir el desempleo, apostando firmemente por salvar el sector de la construcción, que por sí solo concentra el 40% de desempleo en España y que ha sido estigmatizado de manera injusta, porque el problema no ha sido, exclusivamente, de la construcción, sino del fraude financiero y la especulación que han girado en torno al mismo’.

Pero lejos de quejarse o lo que algunos críticos con el sector consideran como culpar a terceros, también es cierto que las organizaciones profesionales del ámbito de la construcción se han mostrado proactivas y han sugerido vías para la recuperación que se sustentan en conceptos como las que a continuación se citan: crear ayudas para la rehabilitación, eliminación de trabas administrativas, destinar ayudas a la primera y segunda residencia, sin distinguir una de otra; sin olvidar sentar las bases para implantar una mayor eficiencia energética y favorecer la accesibilidad en edificios.

Último informe Eurostat sobre el mercado residencial en España

Revisando el último informe de Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, sobre el Mercado Residencial en España, se detecta un atisbo de buena noticia. Se trata del repunte de viviendas iniciadas en un 10% y, de hecho, advierte que las terminadas crecerán en un 12,5%. En cifras aproximadas, más de 44.600 viviendas se habrán iniciado a finales de año 2016 y las terminadas rondarán las 50.000, entre libres y protegidas. Desde luego son indicadores tibios, pero alientan la creación de esos nuevos perfiles profesionales orientados a esa tendencia de eficiencia y sostenibilidad en la construcción.

Posición ejemplarizante de las administraciones

¿Y qué se opina desde las instituciones? En realidad, son las primeras en activar políticas para racionalizar el consumo energético en sus edificios e instalaciones. Su función es promover estas iniciativas y dar ejemplo a empresas y ciudadanía, además de favorecer este cambio de modelo. Y un aspecto también importante: formar. Fomentar un empleo juvenil en este campo de sostenibilidad y eficiencia energética y adecuar las políticas a las necesidades de los territorios, realizando un diagnóstico real de las nuevas oportunidades de empleo. La administración en España, sea del color ideológico que sea, asume que la construcción ha sufrido un fenómeno de demonización y ahora toca recuperarlo a partir de un cambio de mentalidad que exige una profunda reflexión en administraciones y empresas.

En el anterior programa europeo citado, así como en otros que se vienen desarrollando, técnicos de la administración y especialistas del ámbito privado participan analizando y ofreciendo salidas en este sector que se centran en cambiar la visión y adaptarla a las demandas de una nueva sociedad, que prioriza los valores verdes como los que venimos exponiendo.

Desde el Parlamento Europeo, trasladado al Ministerio de Vivienda y, de ahí, al resto de consejerías homónimas en gobiernos autonómicos, pasando por Diputaciones e incluso llegando a los propios ayuntamientos, a través de sus concejalías de Urbanismo, existe un amplio abanico de posibilidades para desarrollar programas de rehabilitación en inmuebles y edificios con esa finalidad, restaurar, sanear y mejorar su eficiencia energética.

Apuesta por el empleo verde

Muchas de esas iniciativas de las diferentes administraciones tienen que ver con proyectos europeos para fomentar el empleo verde, bajo las directrices del programa PROGRESS de la Unión Europea.

Como ejemplo, el proyecto Green Skills antes mencionado, que en su revisión por un Comité de Expertos reforzó las conclusiones de los países participantes (Lituania, Chipre, Dinamarca, Polonia y entre los que se encontraba España), que percibieron un total de 30 nuevos puestos de trabajo, para los que incluso ya se ha realizado una preselección y un programa formativo.

Así pues, sin esperar a señalar en un futuro inmediato, sino que en este tiempo presente se vuelve imprescindible ya el desarrollo de la investigación científica y la innovación en este sector, así como la búsqueda de nuevos materiales, nuevas certificaciones, nuevas técnicas, estadísticas, programas de formación o de divulgación y muchas más cuestiones que puedan contribuir a progresar en este ámbito y a fortalecer a las empresas de este sector para que, por ellas mismas, propicien todas las mejoras necesarias: calidad en el proceso de producción, modernización del sistema y respeto de la economía sostenible en este sector y todas sus industrias.

El aval de la certificación energética

El empleo verde es una realidad a explotar y las nuevas generaciones, precisamente las primeras interesadas en su propia formación, son perfiles muy concienciados con la necesidad de crear profesiones que tienen que ver con el respeto por el medio ambiente, la movilidad, el paisajismo, la rehabilitación de edificios, la eficiencia energética, la reducción de emisiones y la calidad de vida, en definitiva.

Impulsar en nuestro país medidas de eficiencia energética a través de certificaciones en edificios existentes, controladas por arquitectos e ingenieros (industriales, técnicos y civiles, principalmente) es ya una realidad que con el tiempo, a buen seguro, podrá minimizar esa deficiencia y dependencia energética que se está soportando. Esta certificación además ya ofrece un valor diferencial más a la hora de tasar un inmueble, algo que empiezan a tener en cuenta los profesionales del mercado inmobiliario.

Sin duda, en un momento en el que se construye poco, tanto en lo público como en lo privado, lo aconsejable es destinar esfuerzos a rehabilitación y mantenimiento. Ha costado mucho llegar a este punto y ahora también es tiempo de invertir en rehabilitar y conservar el patrimonio.

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