Resacón Estratégico

Resacón Estratégico
Tomamos la decisión, invertimos importantes recursos y los resultados previstos por nuestra estrategia no llegaron. Aquí aboradmos como corregir el error.

Tomamos la decisión, invertimos importantes recursos y los resultados previstos por nuestra estrategia no llegaron. Con suerte la organización despierta y corrige su estrategia. Poco se puede hacer para paliar las consecuencias de una mala decisión estratégica.

Reconocer un error estratégico tampoco es sencillo. Lo importante para empezar es saber diferenciar si estamos ante una mala decisión aislada o una mala estrategia. Todos podemos equivocarnos alguna vez en una decisión, aunque esta sea importante. El problema no es ese. En este caso, se corrige, se minimiza el daño, se rectifica y las cosas suelen terminar solucionándose con poco más que un pasajero dolor de cabeza. La versión corporativa de una noche con unas copas de más no suele ser complejo de arreglar.

Por el contrario, una mala estrategia lleva a malos resultados, desgarra y destroza compañías. No son cuestiones aisladas que vayan a solucionarse con un par de aspirinas y quizá alguna disculpa. La mala estrategia no admite reparación. Existen, no obstante algunos consejos que nos ayudarán a paliar sus estragos. Si no lo hacemos el dolor de cabeza, los mareos, y otros síntomas, incluida la irritabilidad, pueden acabar con nuestras organizaciones.

Lo primero es volver a establecer objetivos. Los objetivos y las metas que se han fijado no eran las adecuadas. La organización debe reconocerlo cuanto antes y establecer nuevos objetivos y volver a marcar los caminos para lograrlos. Para ello, debe ampliarse y mejorarse las informaciones y los análisis realizados en la planificación estratégica. Además hay que abrir y gestionar todas las ventanas de comunicación con clientes, proveedores y distribuidores. Es muy posible, que sobre todo estos dos últimos hayan tomado decisiones basadas en nuestra fallida estrategia y mantenerlos como socios y aliados debe llevar seguramente a gestionar los tiempos y condiciones de algunos cambios. Los líderes y sus equipos pueden ser los mismos que llevaron al primer fracaso. Lo importante en este caso es reconocer el error, comunicar adecuadamente el cambio estratégico internamente y motivar e incentivar a la organización hacia los nuevos objetivos. La clave es también asegurar en esta ocasión que no volveremos a fallar por lo que deberemos revisar los pasos dados en la ejecución. El error, en ocasiones, puede de pasos muy concretos de la ejecución como por ejemplo pruebas piloto mal planteadas, equivocadamente leídas, un mercado geográfico mal seleccionado, etc.

Si aplicamos estos remedios a tiempo y de forma acertada, muchas organizaciones podrán abandonar su pesadilla, levantarse del sofá y moverse de nuevo en la buena dirección estratégica. Incluso es posible llegar a metas que superen las equivocadamente planteadas y dejar su pasado corporativo atrás con algunos recuerdos divertidos y sobre todo una trascendental lección empresarial aprendida.

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