Respuestas a los retos en la calidad asistencial. UNE 158000

Respuestas a los retos en la calidad asistencial. UNE 158000
La promulgación de la ley de dependencia ha provocado un incremento en la implantación en España de normas como la UNE 158101 y UNE 158201

La promulgación de la ley de dependencia ha provocado un incremento de la relevancia del sector asistencial español, el cual, entre otras consecuencias, ha destacado por la creciente implantación de normas como la UNE 158101 y UNE 158201

Conviene, en todo caso, analizar detenidamente las circunstancias que han desembocado en la coyuntura actual. 

Una definición de los servicios sociales

El sector asistencial español, lógicamente, se asocia a la noción de servicios públicos, implantada de manera progresiva tras el desarrollo del Estado del Bienestar en los distintos países europeos. Entre los servicios sociales fundacionales de cada país, hay que destacar los siguientes: educativos, sanitarios y pensiones. Los segundos constituyen el meollo del interés de este texto. De hecho, sus actividades están marcadas por la asistencia y el acompañamiento sociales y cuentan con programas de intervención en base a diagnósticos. En este sentido, los servicios sociales se pueden desplegar en distintas modalidades: domiciliaria, ambulatoria, virtual, residencial, etc. 

Por último, hay que reseñar que la mayoría de los servicios sociales es prestada por el Estado, mientras que también hay un porcentaje de ellos en el que concurren las asociaciones de la sociedad civil y empresas privadas. 

La ley de dependencia

Sin lugar a dudas, la ley de dependencia, más allá de su accidentada y parcial aplicación, ha supuesto un antes y un después en la concepción de los servicios asistenciales españoles. En este apartado, se repasarán algunos de sus aspectos más notorios y, en el siguiente, se desgranarán las consecuencias que su nacimiento ha generado en el sector de los servicios sociales españoles. 

En primer lugar, hay que aclarar que la conocida popularmente como ley de dependencia -nombre que se utilizará en este texto- se denomina, en realidad, Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia (LAPAD).  

Esta ley fue aprobada durante el gobierno del presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Fue recibida, sin duda, con unas grandes expectativas. Cabe señalar, por ejemplo, que en 2008, España tenía una población de 2 millones de personas dependientes, sobre un total de 46 millones de habitantes

Como se puede deducir del dato anterior, en la interpretación de la aplicación y los efectos de esta ley se ha enfatizado el factor de la dependencia por encima del relativo a la autonomía personal. En este aspecto, cabe remarcar la mayor complejidad de garantizar la igualdad, por su superior subjetividad sobre el concepto de dependencia, de la autonomía personal. 

La atención especial, por tanto, se ha puesto en la dependencia. A grandes rasgos, se conjuga con el de autonomía en la incapacidad de llevar a cabo determinadas actividades con los medios propios. La dependencia, en el marco de esta ley, se mide en grados (dependencias moderada y severa y gran dependencia) y estos deberán justificarse por parte de valoradores profesionales. 

Los cuidadores (familia y otros sujetos que atestigüen esta condición) serán los receptores de estas ayudas. Sin embargo, la puesta en funcionamiento de este amplio sistema de coberturas sociales no ha resultado sencilla y, de hecho, ha frustrado las esperanzas de personas particulares y sectores que se habían mostrado ilusionados con la LAPAD. 

Son conocidos los casos de dependientes a quienes no han llegado las ayudas y que las recibieron de manera tardía o parcial. Por consiguiente, las protestas y movilizaciones, en un contexto de crisis económica y recortes sociales, estaban servidas. 

Los vaivenes políticos, tales como las diferencias -por motivos partidistas- entre gobiernos estatales y autonómicos, también están detrás, más allá de las insuficiencias económicas y deficientes coordinación y gestión, de la aplicación irregular de la LAPAD. 

Los servicios asistenciales españoles, después de la ley de dependencia

Sin lugar a dudas, la promulgación de la ley de dependencia, a pesar de las dificultades para su aplicación homogénea y completa, ha supuesto un estímulo para todo el sector (público, privado y sin ánimo de lucro). En definitiva, nadie puede negar que se ha producido un fuerte impacto en la línea de la prestación de servicios asistenciales y movilización de recursos para implementarlos. 

No obstante, vale la pena destacar también los puntos débiles del sector. De hecho, el crecimiento de los servicios asistenciales no ha resultado tan espectacular como se esperaba, aunque sí que se ha observado un incremento notable del relativo a la teleasistencia. También han surgido polémicas relacionadas con la titularidad pública y privada de los centros de día. La Administración ha de ser la encargada de exigir y garantizar ciertos estándares de calidad en todo este sector, pero hay que reconocer que, en una coyuntura de carencias económicas, como la relacionada con la crisis estructural que se arrastra desde 2008, es necesario recurrir a propuestas imaginativas. Otro reto continúa siendo la adecuación de espacios de asistencia que tengan la capacidad de dar respuesta a problemas conjuntos de índole sociosanitaria. 

A pesar de lo comentado en el anterior párrafo, es evidente que el sector asistencial español tiene futuro. Por una parte, en paralelo a la aplicación de la LAPAD. Por otro lado, si se tiene en cuenta que la esperanza de vida de los españoles no cesa de aumentar (81,7 años en 2013). Esta circunstancia obliga a reflexionar sobre la envergadura cada vez más grande del ámbito asistencial español, que tendrá que dar servicio a una población mayor (con sus posibles achaques asociados a la dependencia) cada vez más amplia y envejecida.

El éxito de la futura implementación de estos servicios dependerá, grosso modo, de la planificación, movilización de grandes recursos e innovación

La familia de normas AENOR UNE 158000

Las entidades de certificación juegan un papel fundamental en las sociedades avanzadas. Preparan y validan normas de homologación que resultan indispensables para facilitar determinados procesos sociales y económicos y tender a una mayor integración, lo que ha de juzgarse como favorable para productores y clientes de productos y servicios. En resumidas cuentas, la certificación de normas internacionales supone una optimización de los recursos disponibles. En este sentido, hay organizaciones estatales de certificación (en el caso español, AENOR) que se encargan de la trasposición de las homologaciones internacionales y su implantación. 

Por lo que respecta al ámbito asistencial, hay una familia de normas de AENOR que incide en la mejora de sus dinámicas. Se trata las encuadradas en el epígrafe 158000

A continuación, se van a desglosar las normas que forman parte de esta familia, la de la gestión de los servicios para la promoción de la autonomía personal, y sus aportaciones más características. 

UNE 158101

En concreto, esta norma se refiere a la gestión de los centros residenciales, lo que incluye los que cuentan con centro de día o noche integrado. Una de sus finalidades pasa por promover las buenas prácticas en estas instalaciones y fomentar el compromiso de los profesionales que trabajan en ellas. En este sentido, se estipulan unos indicadores de calidad por procesos, los cuales van asociados a una periodicidad mínima y fórmulas de cálculo. Asimismo, una valoración del seguimiento posibilita la constante revisión de los indicadores de calidad. El cumplimiento de esta norma garantiza la prestación de un servicio eficiente y la comparación de los servicios prestados en todo el sector sociosanitario. Calidad, profesionalidad y especialización constituyen sus directrices esenciales. 

UNE 158201

Esta norma se centra, específicamente, en los centros de día y noche. Estos centros se encuentran plenamente integrados en la red asistencial española y tienen la función de garantizar las necesidades sociales y terapéuticas básicas a las personas que experimentan complicaciones para desenvolverse autónomamente. Además, tratan de que los dependientes no extrañen las dinámicas propias de sus entornos naturales. 

Dada la relevancia de estos servicios, la norma estipula unos requisitos mínimos de funcionamiento de calidad. El respeto a los conceptos de libertad e igualdad adquiere un mayor peso en esta norma, la cual supone un complemento de los cuidados fundamentales de los centros de día y noche. Además, la UNE 158201 realiza un tratamiento integral de todos los agentes involucrados en la vida del usuario y también tiene muy en cuenta a los trabajadores del centro y cuidadores. Sus directrices, en definitiva, no dejan cabos sueltos y se ocupan también de aspectos de la prestación de servicios como, por ejemplo, el transporte. 

UNE 158301calidad asistencial

Se trata de la norma que afronta la cuestión de la ayuda a domicilio. El servicio de ayuda a domicilio de los servicios sociales y comunitarios de la dependencia ha ido atendiendo a un número creciente de personas con una autonomía ciertamente limitada. A la vista de la importancia de este servicio concreto, la norma UNE 158301 va a contribuir a mejorar los indicadores de calidad y la dirección de personas. Las buenas prácticas de los profesionales de la atención a domicilio han de estar en consonancia con la comunicación y los resultados. En líneas generales, se busca una visión global del servicio. Los indicadores de calidad, por su parte, se actualizarán en función de las opiniones de los usuarios del servicio.

  • A modo de conclusión, la asistencia social se ha convertido en un sector en auge en España, por lo que bienvenidas sean las normas de certificación encaminadas a garantizar la calidad de sus procesos.

Formación relacionada

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir