Se busca emprendedor interno

Se busca emprendedor interno
En este artículo se habla del intrapreneur o emprendedor interno y de como su labor contribuye a la creación de nuevas áreas de negocio en las empresas

Todo el mundo ha oído hablar de la figura del entrepreneur o imprendedor, pero ahora hay que introducir también el concepto de intrapreneur, también conocido como emprendedor interno. Lo primero que se debe tener en cuenta es que la actual situación laboral hace que los profesionales tengan que reinventarse constantemente con el fin de conservar y hacer crecer su carrera. Actualmente, los empleos son, en muchas ocasiones, poco estables y esto provoca una respuesta por parte de los empleados que, en ocasiones, es emprender.

No son pocos los empleados que deciden establecer un negocio por su cuenta y buscar su futuro laboral fuera de las empresas, pero, cada vez más, muchos de estos emprendedores deciden asumir sus retos dentro de la compañía. A continuación, se va a explicar en qué consiste ser un emprendedor interno.

¿Qué es un emprendedor interno?

Un emprendedor interno es una persona que decide crear una nueva área de negocio dentro de la empresa donde trabaja, desde la creación de la idea hasta la conversión de la misma en un negocio rentable.

Es importante saber que el hecho de ser un emprendedor interno no depende del departamento o del sector en el que la persona trabaja, sino de ciertas cualidades y aptitudes. De hecho, no solo hay emprendedores en el área comercial, sino que este papel se extiende también al área contable o a la administrativa. Lo que hace falta para ser un emprendedor es perseguir la rentabilidad y la participación de la gente para llegar a la consecución de un reto.

Las aptitudes de un emprendedor interno

Como ya se ha dicho, los requisitos para ser emprendedor dependen de cualidades y, en gran parte, de la personalidad del trabajador. Para asumir ciertos retos, hay que tener seguridad en uno mismo y autoconfianza, algo que no se debe confundir con no tener miedo. No es cierto que una persona emprendedora no sienta temor ante un nuevo reto que puede salir bien o no, pero sí que es verdad que los emprendedores saben hacer frente a la situación y perseguir su objetivo.

Así pues, un emprendedor asume riesgos, pero no de manera descontrolada. El trabajador que decide perseguir el reto de crear una nueva área de negocio dentro de su empresa es idealista, pero también astuto y sabe asumir los riesgos con control y planificación.

La capacidad de sacrificio es otro aspecto de vital importancia para decidirse a emprender. Antes de tomar este camino, hay que comprender que, para llegar a la meta, hay que hacer un gran esfuerzo y que esto, a veces, puede suponer una frustración al no obtener siempre los resultados deseados. Sin embargo, un emprendedor confía en su éxito y en poder dejar una marca gracias a sus logros, por lo que asume este riesgo y se sacrifica para conseguir sus metas.

El sentido común es una de las virtudes del intrapreneur y, por eso, es consciente de que se puede equivocar y fracasar. Sin embargo, una persona que asume este rol siempre está dispuesta a hacer un nuevo intento y tiene preparadas soluciones posibles para situaciones adversas. Gracias a su carisma, es capaz de convencer a su equipo para poner en práctica estas soluciones e intentar, de nuevo, conseguir el éxito.

Por eso, las habilidades comerciales siempre figuran entre sus cualidades, incluso si no se trata de un profesional especializado en esta área. Un emprendedor siempre tiene presente que tendrá que desplegar sus habilidades comunicativas para convencer a sus clientes, pero también a sus colaboradores.

En conclusión, el emprendedor interno es una persona orientada a los logros y al éxito, dispuesta a asumir riesgos, pero siempre con una planificación previa y con un control sobre la situación.

¿Cómo trabaja el emprendedor interno?

Dicho esto, se puede ver que los emprendedores internos tienen un perfil muy concreto, orientado a asumir riesgos y con la idea de cambiar la cultura de la empresa en la que trabajan. Así pues, la persona que lleva a cabo este papel puede no encajar en empresas conservadoras que tienen su manera de hacer las cosas y no están dispuestas a cambiarla.

Este perfil tampoco encaja con el trabajador que se considera experto, pero también es conservador, o con los trabajadores demasiado competitivos que pueden llegar a ser egoístas en el trabajo. Sin embargo, el emprendedor interno encaja muy bien trabajando con los profesionales curiosos, siempre dispuestos a aprender cosas nuevas y a renovar su conocimiento.

Los emprendedores internos y la empresa

Uno de los motivos por los que algunos emprendedores se deciden a asumir retos dentro de la empresa y no por su cuenta es que, de este modo, pueden aprovechar los recursos de la compañía para conseguir sus objetivos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que crear una nueva área de negocio dentro de la empresa, con una nueva idea probablemente innovadora, lleva consigo un cambio dentro de la cultura de la compañía.

Por eso, una empresa que se limite a dejar hacer al emprendedor en su tiempo libre y que no se implique en sus proyectos no es una buena opción para este tipo de trabajadores. La empresa en la que crece un emprendedor interno no puede limitarse a tolerar la diferencia, debe fomentarla. No basta con trabajar cada uno por su lado y es que, en el caso de los emprendedores internos, los objetivos del mismo y los de la empresa van unidos.

Hay que tener en cuenta, ante todo, que el papel de un intrapreneur es el de llevar a cabo una idea y conseguir crear un negocio rentable a partir de la misma. Al tratarse de un emprendimiento interno, si este negocio sale bien, aportará un gran beneficio a la compañía. Por eso, esta no debe desvincularse de los proyectos del emprendedor y ambos deben trabajar conjuntamente por el bien del trabajador y de la empresa.

Este es el motivo de que las empresas donde los emprendedores desarrollen sus actividades deban ser empresas no tradicionales ni conservadoras. Es necesario que mantengan la mente abierta y que sean capaces de modificar su cultura empresarial ante las nuevas áreas de negocio que se presentan ante sí, que no dejan de ser oportunidades también para la compañía.

Así pues, es necesario que se fomente un debate interno. El emprendedor debe comunicar su rol en todo momento a la empresa, explicar qué es lo que va a hacer e informar sobre sus avances. Por su parte, la compañía debe deshacerse de los tradicionalismos y de la incomodidad ante lo nuevo y tiene que abrazar la creatividad y la innovación. Si se crea este debate interno, es más probable que el emprendedor pueda aprovechar los recursos de la empresa para desarrollar la nueva área de negocio y la compañía podrá verse beneficiada por la misma.

Ejemplos de emprendimiento interno

Son muchos los casos en que el emprendimiento interno ha supuesto un éxito no solo para el emprendedor, sino también para la compañía.

Uno de estos casos, muy conocido, es el de Sony. El empleado Ken Kutaragi se encargaba de mejorar el dispositivo de Nintendo. A pesar de la oposición inicial del personal de Sony, Kutaragi captó la atención de un empleado senior y, gracias a eso, pudo proceder a crear la Play Station, que, a día de hoy, es uno de los productos más emblemáticos de la marca.

Otro emprendedor es el Dr. Spencer Silver. Silver estaba trabajando en la creación de un adhesivo lo suficientemente fuerte para poder utilizarse en tecnología aeroespacial, pero fracasó. O eso pensaba, porque el resultado de esta investigación fue un adhesivo ligero que podía mantenerse en las superficies, pero no dejaba ningún rastro cuando se retiraba. Ante este hallazgo, lo que hizo el Dr. Spencer Silver fue unirse a Art Fry, un compañero que trabajaba como científico en 3M. Lo que resultó de esta unión de fuerzas fue uno de los productos más utilizados por los estudiantes: el post-IT.

Un caso más cercano es el de la Super Hipoteca, que ha revolucionado el sistema de créditos hipotecarios.

Conclusión

El mercado actual está en una situación de constante cambio y esto da numerosas oportunidades a los emprendedores para pensar en nuevas ideas y aplicarlas hasta conseguir un negocio viable y rentable. Este tipo de profesionales han llegado a permitir que las empresas chilenas destaquen en Latinoamérica.

Es necesario cambiar el paradigma, dejar a un lado los convencionalismos y hablar de estos modelos de emprendimiento en los programas de capacitación y formación. Los emprendedores internos son una realidad y una figura que está beneficiando ampliamente a empresas de todo el mundo.

Cada vez son más las empresas que buscan ejecutivos que les ayuden a llevar a cabo sus ideas, a transformar un sueño en una realidad y a crear nuevas áreas de negocio que enriquezcan a la compañía y a su cultura. El emprendimiento interno ha venido para quedarse como mediador entre la creación de la idea y los gestores operacionales que permiten implementarla. Es hora de adaptarse a esta tendencia que beneficia tanto a profesionales como a empresas.

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