Un buen líder debe ser un “as” en todos los terrenos

Un buen líder debe ser un “as” en todos los terrenos
Las diferentes teorías sobre el liderazgo han ido sucediéndose a lo largo de la historia en paralelo a la evolución social y tecnológica de la humanidad.

Las diferentes teorías sobre el liderazgo han ido sucediéndose a lo largo de la historia en paralelo a la evolución social y tecnológica de la humanidad.

En las sociedades primitivas y durante muchos siglos ha predominado un modelo de liderazgo basado en la fuerza y en la autoridad. Una dirección basada en Instrucciones que tenía como consecuencia más destacada el castigo para aquellos que no cumplían las órdenes dictadas por el jefe.

Poco a poco la experiencia y la sabiduría se fueron abriendo hueco y en el siglo pasado la mayoría de las empresas ya adoptaron modelos de liderazgo basados en objetivos y sus correspondientes recompensas.

Pero una cosa es el tipo de liderazgo predominante en la sociedad o en la empresa y otra es el estilo natural que cada uno tendemos a desplegar cuando tenemos que dirigir un proyecto o un grupo de personas. Básicamente podríamos distinguir entre un estilo de liderazgo más orientado hacia la tarea, hacia los objetivos y resultados, y otro estilo de liderazgo más orientado hacia las relaciones.

El modelo de liderazgo situacional propuesto por Paul Hersey y Ken Blanchard hace ya cuarenta años, y que sigue vigente en la actualidad, postula que el líder debe adaptar su estilo de liderazgo en función de la situación y madurez de los colaboradores. El líder debe ser flexible y variar su posición hacia la tarea, resultados y objetivos en función de las necesidades del equipo y del contexto.

Madurez: Niveles de desarrollo del colaborador

Estilos de liderazgo

Así pues, cuando el nivel de madurez de los colaboradores es bajo -M1- (cuando no tienen habilidades ni tampoco interés o motivación hacia la tarea) el líder debe desplegar un estilo de liderazgo muy persuasivo -E2- (con mucha orientación hacia la tarea y hacia las relaciones).

Del mismo modo, cuando un colaborador tiene un buen nivel de motivación pero pocas habilidades para realizar una determinada tarea -M2-,  debemos utilizar un estilo más directivo –E1- que implica supervisión, estructura y control.

El mismo razonamiento aplicaríamos en el caso de colaboradores con buenas habilidades aunque con distinto nivel de motivación –M4 y M3- con los que  convendría aplicar estilos de liderazgo centrados en la participación y en la delegación y participación –E4 y E3- respectivamente

Al igual que acabamos de ver cómo el estilo de liderazgo debe adaptarse diferentes tipos de colaboradores en función de su madurez, del mismo modo deberíamos adaptar el estilo de liderazgo en función del grado de avance o estado del proyecto.

Orientación a la tarea

Un buen lider debe saber adaptar su estilo de liderazgo en función del contexto.  Debe ser un “As” en todos los terrenos,

Así pues, si un proyecto está comenzando le corresponderá un estilo más directivo, más orientado a la tarea, con directrices claras como las que da un general con su “espada”.

Si por el contrario el proyecto está en fase de cierre conviene, delegar, gastar menos energías en las relaciones  y  ser más contundente, como el “as de bastos”.

Del mismo modo cuando el proyecto está en fase de crecimiento le corresponde una dirección centrada tanto en las relaciones como en la tarea, estilo representado por el  “as de oros”. Por contra, en aquellos proyectos ya estabilizados, en los que los colaboradores ya son expertos, el estilo de liderazgo más apropiado es el que se centra en la motivación para seguir adelante, estilo que podríamos asociar con el  “as de copas”.

Podríamos resumir este modelo de Hersey y Blanchard diciendo que el éxito del liderazgo depende de la capacidad del líder de adaptar su estilo de liderazgo a la situación, al “momento” en el que se halla la organización, el proyecto o las personas que forman el equipo. Pero la realidad nos demuestra que es importante que dicha adaptación sea mutua, del líder al equipo y del equipo al líder.

En las últimas décadas  se han ido desarrollando nuevos modelos de liderazgo  basados en valores, hábitos, compromiso,  confianza,….Modelos todos ellos que conviven con el liderazgo situacional  y que confluyen en el liderazgo inspiracional que hoy en día está tan de moda. Como ejemplos de liderazgo inspiracional podemos citar a grandes líderes que van desde la madre Teresa hasta el propio Obama o el Papa Francisco, pasando por Martin Luther King,  Fidel Castro,  John F. Kennedy, Gandhi, Mandela,…. Todos ellos con gran poder de comunicación  e inspiración sobre otras personas para hacer las cosas que consideran o consideraban correctas, incluso después de su muerte.

Para terminar este artículo me voy a referir a  una famosa frase de Peter F. Drucker que dice “ Management is doing the things right; leadership is doing the right things”.  que traducida al español viene a ser “La administración o la gestión consiste en hacer bien las cosas, el liderazgo en hacer las cosas apropiadas”.

Cuando Drucker afirmaba esto era muy consciente de que el líder no puede hacerlo todo, aunque entre las cosas apropiadas esté el asegurarse que todo se hace bien. Por eso, parafraseando a Jack Welch -presidente de General Electric entre 1981 y 2001-  “la responsabilidad fundamental del líder del siglo XXI será crear una visión y escoger y dirigir al mejor equipo para alcanzarla”.

Formación relacionada

La página web www.cerem.es utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir